Opinión

Organismos autónomos: contrapeso de la democracia

El INAI y el IFT son instituciones que han sido resultado de luchas históricas de la sociedad civil. | Marco Antonio Zeind Chávez*

  • 15/01/2021
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Es una realidad que las instituciones públicas, como creaciones humanas que son, tienen en todo momento claros márgenes de mejora, por supuesto como parte de esta realidad se encuentran los Organismos Constitucionales Autónomos

El proceso de liberalización económica y la promoción de los valores democráticos -principalmente en el mundo occidental- generaron una tendencia clara desde finales del siglo pasado que desembocó en el nacimiento de diversos entes públicos que escaparían del ámbito de los poderes tradicionales para encontrar un lugar propio en la estructura de diversos gobiernos, siendo su razón principal de ser la toma de decisiones basadas en razones mayormente técnicas.

Con la llegada del presidente López Obrador al poder hace poco más de dos años, se ha abierto un proceso de reinstauración de algunas prácticas que se vivieron durante la época más boyante del presidencialismo y, con ello, el cuestionamiento de la existencia de aquellas cosas que se traducen en el debilitamiento de la figura presidencial.

Indudablemente, varios de los procesos e instituciones creados en la que también ha sido denominada como la “época neoliberal”, son mejorables y se debe hacer votos porque ello se logre. No obstante, en el presente sexenio se ha podido ver un cuestionamiento permanente y ahora creciente de la figura de los Organismos Constitucionales Autónomos, argumentado de manera más bien débil y reveladora de una pretensión de restablecimiento de aquel presidencialismo que, basado en sus muy poderosas facultades constitucionales y potencializado por las llamadas por el Doctor Carpizo “metaconstitucionales”, concentraba buena parte del poder público en una persona.

Si bien es legítimo sostener la pertinencia o no de una institución, en la administración pública se requiere de un trabajo profesional con el que se logre que este tipo de afirmaciones se encuentren sustentadas en diagnósticos basados en evidencia. Hasta el momento, se ha podido saber que el cuestionamiento de estas instituciones se ha realizado sosteniendo lo presuntamente onerosos que son y una supuesta duplicidad de funciones con algunas dependencias de la Administración Pública Federal.

Antes que todo es importante destacar que su creación cumple con los alcances de aquello que se ha llamado decisiones políticas fundamentales, por lo que su creación o eliminación requiere de procesos deliberativos que vayan más allá de la opinión de un sector de la sociedad y de una cantidad y calidad argumentativa mayor a la demostrada hasta el momento.

Específicamente, respecto del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) y del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), se puede sostener que se trata de instituciones que han sido resultado de luchas históricas de la sociedad civil y de una necesidad de fortalecimiento del gobierno frente a intereses económicos que se han caracterizado históricamente por ser factores reales de poder y que, además, se trata de garantías institucionales de derechos humanos sin los que no se puede entender la sociedad del siglo XXI. Ambas instituciones son útiles al pueblo pues coadyuvan a garantizar algunos de sus derechos humanos. En ambos casos, habría que plantear la pregunta inicial de si antes de su existencia las cosas estaban mejor, a lo que habría que adelantar evidentemente una respuesta negativa.

Hoy más que nunca las decisiones de la clase política del país deben ser responsables y debidamente analizadas. En una época en que la democracia misma se ha visto seriamente debilitada desde el mismo poder incluso en los Estados Unidos, los líderes políticos tienen la obligación de defenderla, pues es gracias a la misma que pudieron acceder al poder y que los pueblos pueden presumir contar con la mayor cantidad de derechos en la historia de la Humanidad.

* Catedrático de la Facultad de Derecho de la UNAM. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores. Socio del despacho Zeind & Zeind. Autor del Libro “Organismos Constitucionales Autónomos”. 

antoniozeind@derecho.unam.mx

antonio@zeind.com.mx

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