Opinión

Operativo Jalisco

La espiral de violencia por desgracia, aún no termina ni con el mentado Operativo Jalisco.

  • 01/05/2015
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Los habitantes de Jalisco han vivido horas de tensión tras más de una decena de bloqueos con vehículos incendiados en distintos puntos de las principales arterias de la zona metropolitana de Guadalajara, así como en el municipio de Zapopan.

 

Esta situación ha colocado a los habitantes de Jalisco en un verdadero “estado de sitio”, en donde antes de salir de casa para realizar sus actividades cotidianas tienen que investigar con el resto de los pobladores si existen retenes o rumores de enfrentamientos para decidir si salir o simplemente comprar lo necesario para la comida.

 

Lo que sucede en Jalisco, por desgracia, es reacción ante presuntas detenciones que las autoridades han realizado en la entidad de importantes jefes de plaza, pero también muestra la vulnerabilidad a la que estamos sometidos por el crimen organizado, ya que debido a que las acciones de las autoridades locales se ven limitadas por el miedo o por la colusión y contubernio con criminales donde hay ausencia de la ley y la justicia que provoca inseguridad, miedo, tristeza, ira, desconfianza, rivalidad, indiferencia, muerte y opresión.

 

El envío de más fuerza pública o la ausencia de la llamada “Gendarmería Nacional” perteneciente a la séptima división de la Policía Federal, que tan sonada fue el pasado año y que brilla por su ausencia o por sus limitantes para asegurar la protección de la población, así que la espiral de violencia en Jalisco, por desgracia, aún no termina ni con el mentado Operativo Jalisco.

 

Concluyo este texto con un pensamiento del escritor Eduardo Galeano que consigna en su libro Las venas abiertas de América Latina: “En tiempos oscuros, tengamos el talento suficiente para aprender a volar en la noche (…) seamos lo suficientemente sanos como para vomitar las mentiras que nos obligan a tragar cada día; seamos lo suficientemente valientes para tener el coraje de estar solos y lo suficientemente valientes como para arriesgarnos a estar juntos”.

 

Lo afirmo categóricamente, las manifestaciones bélicas del pasado y de nuestro presente continuo, deben servir al gobierno –y a nosotros mismos– para que reconozcamos nuestras limitantes, y así transformar positivamente nuestro espíritu a fin de definir mejor nuestro futuro, ya que lamentablemente ahora son los delincuentes quienes comienzan a gobernar.

 

@plumavertical

 

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