Opinión

Ojo con el Programa Nacional de Derechos Humanos

Cuidemos, desde todos los frentes, la construcción de un PNDH que brinde la protección más amplia a los derechos humanos. | Rosa Peña Lizarazo

  • 08/11/2019
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Cuando México se encuentra en la recta final de un proceso encaminado a consolidar el Programa Nacional de Derechos Humanos (PNDH) para los próximos cinco años, preocupa que —por lo avanzado al momento— este programa no responda al que hoy es uno de los desafíos más grandes en materia de derechos humanos: la crisis climática.

Los trabajos para la elaboración del PNDH iniciaron en junio de este año, cuando la Secretaría de Gobernación anunció la recolección —en una serie de foros— de propuestas de organizaciones sociales, académicos y funcionarios para diseñar el programa; así como la creación de un Consejo Asesor.

Es sin duda una gran oportunidad para que el gobierno mexicano consolide una política pública sobre derechos humanos.

No obstante, es fundamental que además de abordar asuntos graves como la desaparición forzada, las amenazas y ataques contra personas defensoras de derechos humanos, y la falta de garantías para el respeto de los derechos de pueblos indígenas, el futuro PNDH aborde integralmente la situación de derechos humanos del país e incluya un tema esencial ignorado en administraciones anteriores: el tratamiento de la crisis climática desde una perspectiva de derechos humanos.

Para ello es importante que lo determinado por organizaciones internacionales al respecto sea recogido de manera efectiva.

En un reciente informe sobre México, el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial (CERD, por sus siglas en inglés) —órgano de expertos independientes que supervisa la aplicación de la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial, de la que el país es parte— manifestó su preocupación por los daños desproporcionados de los efectos de la crisis climática, entre ellos la degradación de la tierra y la pérdida de recursos hídricos, en los pueblos indígenas y poblaciones equivalentes.

Además, exhortó al Estado mexicano a "definir, en consulta con los pueblos indígenas, medidas de mitigación respecto de los efectos de la crisis climática en sus tierras, territorios y recursos a fin de proteger sus formas tradicionales de vida y de subsistencia".

Esperamos que estas y otras recomendaciones, provenientes de organismos internacionales y de organizaciones de la sociedad civil que trabajamos por un ambiente sano y por justicia climática, encuentren eco en de uno de los Programas más importantes del Plan Nacional de Desarrollo.

Cuidemos, desde todos los frentes, la construcción de un PNDH que brinde la protección más amplia a los derechos humanos, en especial a los de sectores más vulnerables, y que contemple una respuesta efectiva a la crisis climática, social y ambiental que nos aqueja.

 

Rosa Peña Lizarazo es Abogada Becaria del Programa de Derechos Humanos y Ambiente de la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA).