Opinión

Oídos sordos a la traición y golpismo

Queda muy claro que para AMLO, el único que merece reconocimiento es el Gral. Secretario Luis Cresencio Sandoval González. | César Gutiérrez

  • 25/02/2020
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Actualmente estamos viendo batallas de propaganda de diversa índole en los medios de comunicación y redes sociales, que solo provoca desinformación colectiva. Es necesario que los titulares y asesores realicen su trabajo con la mayor trasparencia, para que México logre consolidar cambios radicales y se ejerza el estado de derecho con la mayor imparcialidad posible. Se requieren resultados de corto, mediano y largo plazo, apegándose al marco normativo, jurídico, sus procedimientos y políticas. Los funcionarios deben supervisar que sus colaboradores desarrollen bien la ejecución en la implementación de cada instrucción, el problema es que en ciertos casos está no sucediendo, sólo están maquillando datos que no concuerdan con la realidad a nivel de piso. Muchos sólo están tratando de justificar esa falta de planificación ante el ejecutivo, lo cual provocará en un próximo futuro el aumento de las problemáticas políticas, económicas, sociales y de seguridad. Es necesario un estricto control y seguimiento del Plan Nacional de Desarrollo que debe realizar cada dependencia y sus resultados.

El outsorcing y empresas factureras

Es importante que la STPS integre un proyecto para que se ejecuten inspecciones a las empresas del sector privado a nivel nacional. Existen empresas extranjeras que están desarrollando actividades económicas en la construcción, minería y manufactura en diversas entidades federativas de nuestro país, y que tienen su sede en la CDMX o incluso en las áreas industriales del Estado de México. La mayoría de dichas empresas utilizan los servicios de empresas que ofrecen la práctica del outsorcing, sin que nadie inspeccione las prestaciones y sueldos laborales de los trabajadores, quienes muchas veces no denuncian por la necesidad de trabajar. Pero esto NO quiere decir que estén bien, ya que las compañías al momento de registrar a los trabajadores con un salario inferior al que les pagan, tienen claras intenciones de pagar menos impuestos y cuotas a la seguridad social. Todo esto provoca un daño irreparable a los trabajadores, en sus prestaciones de ley, su plan de jubilación, un daño irreversible causado al fisco y en general a la ética laboral.

México requiere una verdadera transformación. Es necesario que se haga justicia al trabajador de a pie, el gobierno debe propiciar relaciones laborales basadas en el respeto, la productividad, equidad y buena distribución del producto del trabajo con acciones inmediatas.

Los soldados desconocidos olvidados

Por otro lado, no olvidemos a nuestros militares que han pasado a la honrosa situación de retiro, como lo he expuesto en otras columnas, el personal de tropa y oficiales que no tuvieron la oportunidad de ser Jefes y Generales, debieran recibir las becas como los del activo. Mi pregunta es ¿cuál es el motivo o razón para ser discriminados, únicamente por ser retirados? En su momento fueron personal activo y ofrendaron, igual que todos, su vida. ¿Acaso no se dan cuenta que algún día todos llegaran al mismo punto?

Realmente es necesario un aumento, ya que nunca tuvieron acceso a una licenciatura o posgrado para recibir una asignación técnica del 40%. Comprendamos, no todos pueden ser generales, es cuestión de lógica y razonamiento y no de decisiones de estómago. Esta población de militares son quienes están padeciendo, en el ámbito civil y privado. Quizá muchos critiquen mis palabras, pero no tienen argumentos para comprobar que esa población de militares sí existe, vive de manera precaria, y sufre de discriminación. El comandante supremo de las Fuerzas Armadas debe tomar en cuenta a estos hombres que cumplieron y dieron todo por su trabajo; igual y como los que hoy en día lo hacen, es probable que sufran de la misma problemática el día de mañana. Esperemos que cambien las condiciones, por el bien de todos, ya que los que hoy se hacen de oídos sordos, el día de mañana clamarán por lo que hoy se pide y se ignora.

El discurso del 19 de febrero en el zócalo de la Ciudad de México, fue un claro ejemplo de lo que es la disciplina militar, ya que solo aquellos que entienden los entretelones del medio castrense entendieron el mensaje. El comandante supremo dio las gracias a los soldados y marinos por no escuchar el canto de las sirenas y dar la espalda a la traición y al golpismo, asimismo hizo referencia a los sucesos del 68 y a la luchas contra el narcotráfico, mencionando que cuando se desviaron del camino del recto proceder lo hicieron por desviaciones presidenciales, por lo que en su magnificencia los absolvió y perdonó de toda responsabilidad.

Pero ¿acaso el presidente de la Republica y comandante supremo de las Fuerzas Armadas no ha entendido que los militares que el día de hoy están en los altos mandos de la cúpula militar, son los mismos que en su momento por órdenes presidenciales entraron a una guerra contra los grupos del crimen organizado? ¿Acaso no ha entendido que son los mismos militares a los que criticó durante tantos años y que, al inicio de su gobierno, pensaba desaparecer para convertirlos en Guardia Nacional? ¿Acaso no ha entendido que son los mismos militares que han tenido que dejar de lado su preparación y entrenamiento, ya no hablemos de su tradicional orgullo castrense, para aguantar insultos, vejaciones, maltratos, agresiones, burlas y humillaciones por cumplir con la orden del comandante supremo de respeto irrestricto a los derechos humanos de los delincuentes?

Son los mismos soldados que al pasar a la honrosa situación de retiro les dan una patada en el trasero y se convierten en una matrícula más, silenciosa y callada en un mundo de mandos y políticos insensibles, que los dejan en el olvido por no ser más parte del sistema militar. Parecería que el personal militar al retirarse estorbara y molestara con sus peticiones una vida y salario más dignos.

Esos militares serán juzgados algún día por la historia de quienes vendrán después que nosotros, ya que los militares son leales a México, a sus instituciones, a la Constitución, al pueblo de México. Se sabe, se siente y se percibe, molestia, más nunca; insubordinación misma que no cabe en el pensar de soldado mexicano. Pero recordando una máxima militar, la actitud es la clara muestra del liderazgo. Es así como queda muy claro que para el comandante supremo de las fuerzas armadas, el único que merece un reconocimiento público y personal es el Gral. Secretario Luis Cresencio Sandoval González, ya que él lo puso, por ser incorruptible. De igual manera, el mensaje también es claro, si él lo puso también lo puede quitar, lo cual pone al General Secretario en una difícil situación, teniendo que tragar sapos sin hacer gestos, ya que son órdenes del comandante supremo, y el mando nunca se equivoca.