Opinión

Oferta electoral generadora de reflexión y diálogo

Generación de diálogo y discusión para contribuir a la construcción de una sociedad enterada. | Areli Cano Guadiana

  • 31/05/2018
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En el régimen político mexicano la relación entre las personas y los distintos actores involucrados en la deliberación pública, tales como legisladores y gobernantes, se debería sustentar en la posibilidad de comunicarse efectivamente. Si aceptamos que, en principio, nuestro modelo de representación popular es el espacio más importante de vinculación entre el Estado y los gobernados, en donde las decisiones son tomadas por quienes han recibido la voluntad delegada por la población, cabe reflexionar sobre la importancia de que existan canales de diálogo entre los partidos políticos y el electorado.

A un mes

Estamos a un mes de ir a las urnas para elegir a través del voto a quienes tendrán la encomienda de legislar y gobernar al país durante los próximos años; lo cual haremos bajo un escenario inédito caracterizado por sus grandes dimensiones y trascendencia. Sin embargo, el camino trazado hacia esta cita cívica ha presentado déficits en cuanto al establecimiento de puentes entre la ciudadanía y quienes aspiran a obtener un puesto de elección.

Las plataformas de los partidos y candidatos independientes deberían ser medios para detonar el intercambio de ideas entre la sociedad y las diversas fuerzas políticas. El marco jurídico nacional busca asegurar que las campañas cuenten con propuestas legislativas y de gobierno, al estipular la obligación de conjuntarlas en las mencionadas plataformas y registrarlas ante la autoridad electoral previo a la postulación de cualquier candidatura a puesto de elección popular, las cuales además deben estar disponibles al público a través de internet. Así, es de esperarse que los votantes puedan identificar y diferenciar las acciones planteadas por los contendientes.

Información suficiente y oportuna

Por lo anterior, sería deseable que el elector encuentre en las plataformas electorales los elementos mínimos que le proporcionen información suficiente y oportuna para ejercer su voto de manera informada y razonada; no obstante, al revisar las correspondientes al ámbito federal, es posible encontrar tablas de contenido bien elaboradas, con temas centrales de la agenda pública, pero una vez que se revisan los contenidos a detalle, se advierte que en los documentos se trazan generalidades sobre las problemáticas del país y no ahondan en la forma de atenderlas, ni en los potenciales costos que ello implicaría, ni en los obstáculos a enfrentar en el camino. En vez de delinear compromisos concretos con la ciudadanía, se recurre a planteamientos vagos, con enunciaciones neutras, bajo un contexto de ausencia de diagnósticos y datos duros, lo que no permite distinguir posiciones contundentes y sólidas sobre temas urgentes, como los derechos sexuales y reproductivos, el combate a la corrupción y la seguridad pública.

La precaria condición de esos documentos, que se supondrían básicos para la comunicación con la sociedad, son muestra de que aún faltan acciones que coadyuven a la conformación de una ciudadanía informada y con capacidad de crítica, que esté en condiciones de evaluar las propuestas políticas de quienes dirigirán al país.

Los debates: foro para expresar ideas

En ese sentido, recientemente hemos podido atestiguar el ejercicio de debates entre los candidatos a la presidencia de la república, en los cuales no se ha logrado concretar una vía útil para la expresión de las ofertas políticas. Si bien es cierto que se usa un formato que dota de poco tiempo para realizar los planteamientos, en gran medida los debates han sido usados para la diatriba, la descalificación y para pronunciar frases efectistas y ocurrencias que se hacen pasar por propuestas, que incluso pueden crear falsas expectativas al simplificar y banalizar las complejas problemáticas de la nación y sus posibles soluciones.

Los debates tendrían que servir para que los candidatos expresaran sus ideas acerca de los temas más relevantes de la agenda nacional. A partir de ello, se tendría que generar el dialogo y la discusión entre esos actores, para así contribuir a la construcción de una sociedad enterada, con capacidad de discriminar y de elegir con base en la valoración objetiva de los planteamientos políticos. En un contexto así, serían instrumentos útiles para apuntalar la vida democrática, pues se reorientaría el cariz mercadológico que actualmente tiene el ámbito electoral, en el que las frases y la construcción de imagen de los candidatos, tiene mayor valor que sus ideas y posturas.

Pivote de la reflexión y el diálogo público

Es necesario encontrar mecanismos efectivos para darle vitalidad a la discusión de los asuntos de interés general, para que, en el plano electoral, la oferta de los candidatos sea pivote de la reflexión y el diálogo público, como parte de un compromiso con los votantes de llevar a la práctica los planteamientos en caso de resultar ganadores de los comicios. Convocar a la exposición y debate con expertos en los distintos temas, someter a examen de universidades y asociaciones de profesionales los proyectos y planes económicos, tecnológicos y sociales, así como difundir masivamente los resultados del análisis y la discusión de las propuestas concretas con elementos y datos de soporte verificables, son algunas vías que podrían incidir positivamente en un mejor intercambio de ideas entre los políticos y las personas.

Esto considerando que la construcción de ciudadanía encuentra su sustento en la información recibida por parte de los actores involucrados en la contienda, de la calidad y cantidad de la misma, pues con ella se podrá proyectar el alcance del accionar del poder político y exigir cuentas a los gobernantes en su oportunidad.

Por una ciudadanía vigilante

areli.cano09@gmail.com

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