Opinión

Nuevos datos confirman el desastre en la pandemia

El sistema de salud se enfocó en la reconversión para la atención de covid-19, descuidando las demás enfermedades. | Agustín Castilla

  • 10/09/2020
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Apenas este martes, el presidente López Obrador seguía reconociendo la buena conducción para enfrentar la pandemia, insistía una vez más que ha bajado el número de defunciones y contagios, celebró que no se han tenido rebrotes -parece que se les olvidó avisarnos cuando terminó la primer ola-, y volvió a anunciar que se va logrando domar la pandemia por lo que espera que pronto pase la pesadilla para regresar a la nueva normalidad.

Por lo menos admitió que se trata de una “tremenda tragedia” y ya no la minimizó como en muchas ocasiones, pero en general no se sale del guion oficial, sigue sosteniendo que la estrategia implementada es la correcta e incluso presume que es un referente a nivel mundial, mientras que el subsecretario López Gatell se queja de los medios de comunicación, así como de la incomprensión de la sociedad y de que un sector no está preparado para asumir la verdad, y atribuye el alto número de defunciones registradas a los productos chatarra, la voracidad de los empresarios, el neoliberalismo etc.

Sin embargo, continúa surgiendo información objetiva que acredita que en realidad el manejo de la pandemia dista mucho de ser adecuado y, por el contrario, incluso se podría calificar como desastroso si tomamos en cuenta sus consecuencias.

El primer dato que resulta sumamente revelador, es que, de acuerdo a una investigación publicada en el portal de Animal Político, entre abril y mayo se identificó un exceso de 130 mil fallecimientos respecto a 2019, cuyas causas no están claras, pero es muy probable que en su gran mayoría sean por coronavirus. Esto obligó a que la Secretaría de Salud tuviera que reconocer un exceso de mortalidad de 122 mil 765, lo que confirma que el número de personas que han perdido la vida por la pandemia es muy superior a las cerca de 70 mil que reportan las autoridades por lo que, si el primero era un escenario catastrófico para el subsecretario, habría que preguntar cómo debemos calificarlo ya con números actualizados.

Por su parte, Amnistía Internacional señaló que México ocupa el primer lugar mundial de defunciones de personal de salud con mil 410 -por encima de Estados Unidos, que ha registrado mil 77 fallecimientos en el área médica con una población de 329 millones de habitantes-, y aproximadamente 104 mil se han contagiado, lo que en buena medida se debe a la carencia de equipo de protección y de espacios adecuados para realizar su trabajo como se ha venido denunciando desde hace meses.

Otro estudio publicado también por Animal Político arroja que la detección de padecimientos como diabetes, cáncer, VIH o Alzheimer disminuyó entre 20 y hasta 50%, y 1.5 millones de personas dejaron de ser atendidas en hospitales públicos durante la pandemia ante la suspensión de citas para consulta externa y de tratamientos, así como por el miedo a acudir a hospitales públicos. Es decir, el sistema de salud se enfocó en la reconversión para la atención de covid-19, descuidando las demás enfermedades.

Según el Índice de Adopción de Políticas Públicas para la Contención de covid-19 desarrollado por la Universidad de Miami, México obtiene apenas 43 de 100 puntos, muy por debajo de otros países de la región, debido a una aplicación tardía e insuficiente de medidas de contención como suspensión de actividades laborales y económicas, reducción de movilidad, uso de cubrebocas, restricción de eventos y reuniones públicas, lo que coincide con el estudio elaborado por el Consejo Interno del Centro de Ciencias de la Complejidad (C3) de la UNAM, que señala que “es claro que en México no se están implementando las acciones adecuadas para contener la propagación de la epidemia”. Vale la pena revisar también el documento  titulado “La gestión de la pandemia en México, análisis preliminar y recomendaciones urgentes” que fue elaborado por seis ex secretarios de salud, por lo que seguramente será descalificado por el actual gobierno. Me parece que todos estos datos deben tomarse como una señal de alarma para que se revise de inmediato y se discuta sobre lo que se está haciendo mal y se corrija el rumbo. Son muchas vidas las que están en juego, y con ello la tranquilidad de la gente.

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