Opinión

Nuevo mapa electoral del Estado de México para 2017

El Estado de México representa casi el 14 por ciento de la fuerza electoral de la República Mexicana.

  • 29/08/2016
  • Escuchar

En el año 2017 nuevamente habrá elecciones en nuestro país. En específico son cuatro entidades federativas que celebrarán su jornada electoral el 4 de junio del año que entra, Coahuila, Estado de México, Nayarit y Veracruz. En el Estado de Coahuila se renovarán los 38 Ayuntamientos y el Congreso estatal, conformada por 16 diputados locales por el principio de mayoría relativa y 9 de representación proporcional. En Nayarit habrá elecciones para renovar a ejecutivo local, a los 20 Ayuntamientos de esta entidad federativa, así como los 30 diputados locales del Congreso estatal (18 de mayoría relativa y 12 de representación proporcional). En el caso de Veracruz, aunque usted no lo crea, nuevamente habrá elecciones, sólo que en esta ocasión para la renovación de los 212 Ayuntamientos que integran la entidad; no estaría de más, por el bien de la ciudadanía, unificar la elecciones en esta entidad.

 

Finalmente, habrá elecciones en el Estado de México en donde se renovará la gubernatura del Estado. Por ello resulta importante darle un vistazo a la conformación electoral de dicha entidad, con miras a los trabajos que el Instituto Nacional Electoral (INE) ha venido realizando en el tema denominado “redistritación” electoral. Este ha sido un término empleado cuando se utilizan diversas metodologías y técnicas especializadas que inciden en conformar los distritos electorales de cualquier entidad federativa en espacios más uniformes, en donde son utilizados diversos criterios relacionados con la identidad cultural, la cartografía, el tamaño de la población, de ciudadanos inscritos tanto en el padrón como en los listados nominales de electores, entre muchas otras más.

 

El proceso de redistritación en el Estado de México tiene sus orígenes desde la aprobación del “Proyecto de Distritación Federal y Local (2014-207)” que incluyó a varias entidades federativas. Así que su puesta en marcha de un nuevo esquema geográfico tendría repercusiones en varios sentidos. Primero para la población, que desde mi punto de vista, sería el mayor beneficiado con una geografía alineada a su entorno social y poblacional.  Segundo, para los partidos políticos y eventualmente los candidatos, significará conocer la nueva geografía electoral y, consecuentemente, establecer nuevas estrategias electorales que considero, deben estar referidas a una identidad poblacional y territorial, falta ver que las instancias políticas que son los competidores entiendan esta nueva realidad. Tercero, para las autoridades electorales significará la conformación de nuevas estrategias para la organización electoral entre las que destacarían la ubicación de casillas, rutas electorales para la logística del traslado de los paquetes electorales a la sede de los consejos distritales y municipales, etcétera.

 

El último proceso de redisritación en el Estado de México data de 1996, es decir, hace 20 años. Por consiguiente, podemos imaginarnos el impacto que un proceso de redistritación tiene para el Estado que concentra el mayor número de habitantes del país; según el Censo de Población y Vivienda de 2010, habían más de 15 millones de residentes. Asimismo, dicha entidad concentra el mayor número de electores con poco más de 11 millones que, por sí sólo, representa casi el 14% de la fuerza electoral de nuestra República Mexicana.

 

El Estado de México está dividido en 45 distritos electorales locales, de los cuales 38 son los que tienen serios problemas de proporcionalidad con los Indicadores propuestos para una mejor conformación geográfica y electoral. El INE ha formulado esquemas por demás interesantes.

 

Entre los principales cambios de este proceso de redistritación estaría el aumento de cuatro a seis distritos electorales en el municipio de Ecatepec, tres en Chimalhuacán. En contraparte en Nezahualcóyotl se reducirían dos distritos para pasar de cinco a tres.  Tlalnepantla estaría dividido por dos distritos. Pero el problema, más que técnico puede convertirse en un problema político, ya que los partidos políticos podrían ver afectados sus bastiones de poder, por ello, su revisión seguramente estará sujeta a un escrutinio con lupa que, probablemente, más que observar los criterios técnicos y metodológicos, se enfocará al terreno político y de la estrategia electoral.

 

Sin embargo, el criterio de revisión de todo proceso de redistritación debe ser en beneficio de la población, en torno a su homogeneidad, a su identidad cultural, al equilibrio poblacional, etcétera. Esperemos que los partidos busquen, como entidades de interés público, este mismo objetivo. De ello dependerá el éxito de elecciones mejor estructuradas.

 

@fdodiaznaranjo

@OpinionLSR

 

También te recomendamos:

La Paridad de Género en la designación de Magistradas y Magistrados de la Sala Superior del TEPJF

La importancia de la percepción ciudadana

> Lee más sobre el autor