Opinión

Nuevas formas de organización ciudadana

Los partidos políticos, todos, se han convertido en voraces consumidores del bien nacional.

  • 28/12/2016
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Nuevas formas de organización social y política están a la vista en México. Y nadie puede menospreciarlas porque significan una forma de participación colectiva que se aparta del orden partidario para dar salida a la voluntad de quienes se entienden en democracia, pero con acción directa y consciente; sin voracidad y con ganas de concurrir para cambiar las cosas… ¿Qué cosas?

 

Por estos días el tiempo agobia. Los sucesos no son como pensamos cuando terminaba 2015 y soñábamos en otra cosa para todos nosotros en México. Merecíamos algo mejor porque trabajamos duro, ni más ni menos que como muchos otros en el mundo cuando se tiene trabajo. Merecemos –decíamos al terminar aquel año--, más justicia económica, política y social; y tranquilidad; un descanso activo, sin sobresaltos ni pesadillas…

 

… Eso queríamos muchos cuando terminaba 2015: encontrar la punta de la madeja para intentar desenredar aquello que ya comenzaba a ser una pesadilla de gobierno y supervivencia.

 

Pero luego, a cada paso, las cosas caminaban por rumbos distintos; como si los hombres del poder y la gloria decidieran el destino nacional, ajenos a la voluntad nacional.  

 

Por entonces, también, en México ya estábamos a disgusto con la evidencia más clara de la distorsión de lo que quiso ser nuestra democracia a partir del sistema de partidos políticos. Y no es que no sea lo apropiado. Es, de hecho, una fórmula probada de que sólo se puede consolidar el sistema democrático con partidos políticos ciertos, claros, reales, representativos de una forma de pensamiento político, de doctrina social y futuro de país. Sí. Pero no. Eso no ocurre en México.

 

Los partidos políticos, todos, se han convertido en voraces consumidores del bien nacional; ellos deciden forma y fondo del qué hacer en política; quién debe estar ahí y cuánto cuesta. Y cuesta mucho. Y ellos mismos, los partidos políticos, han creado organismos para su salvaguarda, es así que se han insertado en instituciones de lo electoral para su preservación y dominio.

 

Son ellos los que deciden consejeros de lo electoral, son ellos –los partidos políticos—los que imponen magistrados de lo electoral; son ellos mismos los que pueblan congresos, tanto federal como estatales y se apropian de lo municipal. Y ninguno de ellos ha solucionado, desde su altísima posición y encomienda, el problema mexicano de las desigualdades, los quebrantos individuales y colectivos y mucho menos han dado muestras de ser solidarios y coherentes.  

 

Pero así como han surgido las candidaturas independientes para llegar al gobierno mediante el propio impulso --con todo y sus queveres--,  así surgen cada día más organismos independientes que se integran para participar y para aportar soluciones: buenas o malas, eso sólo el tiempo y las formas de acción nos lo dirán…

 

Por lo pronto aquí o allá están los grupos de ciudadanos que se constituyen de forma autónoma e independiente para mostrar a la sociedad mexicana que aún quedan posibilidades de participación y de exigencia en democracia, sin partidos mediante.  

 

En Tabasco surgió, no hace mucho, una organización que a través de la incorporación de ciudadanos sin partido o ex militantes de partido, han decidido hacer trabajo político al margen de los institutos, aunque con puertas abiertas para un futuro de formalidad electoral.

 

La ‘Alianza Cívica Tabasqueña, A.C.’ surgió como una organización de lucha por el cambio de las estructuras de la sociedad tabasqueña y con el fin de devolver el sentido democrático a la participación social y colectiva.

 

En su declaración de principios afirma que su intención es fortalecer los artículos 3, 27 y 123 de la Constitución Mexicana y que tienen que ver con lo social y sus reivindicaciones y derechos. Tiene, además, como uno de sus principios fundamentales, la lucha en contra de la corrupción, el abuso del poder público y en contra de la injusticia y la desigualdad.

 

La finalidad es la de convocar a los tabasqueños para hacer respetar sus derechos políticos, como sus derechos humanos y universales; respeto a los trabajadores y a todo ciudadano tabasqueño con voluntad social y política sin distinción de militancia partidista ni religiosa para fortalecer la exigencia de solución a la infraestructura estatal, la salud pública, el deporte, la cultura y la libertad de expresión.

 

En términos de Manuel Pérez Lanz, uno de los fundadores de la Alianza Cívica “… dejamos a un lado, por el momento, toda relación con partidos, para lograr el crecimiento social; dejamos abierta la posibilidad de hacer propuestas e identificar a todo ciudadano honesto y responsable que en consenso, mediante congreso, abandere causas justas de forma responsable y transparente: no a cambio de votos y permanente, no sólo en tiempos electorales, como hacen los institutos políticos de México…”

 

Así que, una muestra-un botón. La expectativa es que en efecto fructifiquen estas organizaciones civiles y le den forma a una rebelión democrática que busque el cumplimiento de todo aquello que los partidos políticos han dejado de lado, aun en gobierno, para ser instituciones de lo puramente electoral.

 

Los partidos políticos tienen ahora nuevas formas de contraposición en un país en el que la desconfianza en lo político y en los políticos comienza, precisamente, en el sistema de partidos mexicano y sus instituciones de lo electoral.

 

@joelhsantiago

@OpinionLSR

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