Opinión

Nueva normalidad peatonal

El anuncio de calles peatonales y flexibles en el Centro Histórico no tiene precedentes y es muy buena noticia. | Roberto Remes

  • 01/07/2020
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Hace unos días pensaba que este artículo se titularía "¿Y para los peatones no hay nada?", de pronto hubo dos anuncios, por parte del gobierno de Ciudad de México, que me sorprendieron positivamente. Por un lado, se flexibilizará la colocación de enseres para que la reactivación de los restaurantes pueda ocupar incluso los carriles de estacionamiento contiguos. Por otro, hay un plan ambicioso de peatonalización del Centro Histórico, de forma temporal en teoría, que contempla 30 calles peatonales y 12 calles "flexibles" en las que un carril se vuelve peatonal, con lo que según la Secretaría de Movilidad se ganan 25 mil metros cuadrados a favor del peatón.

El anuncio de la Autoridad del Centro Histórico y la Secretaría de Movilidad es en el sentido correcto, desde mi perspectiva. He estado trabajando un libro, "La República Peatonal", que publicaré en unas semanas. Era de cinco capítulos y le añadí un sexto para abordar la pandemia. En él propongo nueve acciones peatonales en la ruta de salida de la crisis del covid-19:

1. Ampliación de aceras y áreas peatonales, de manera temporal o definitiva, donde se dé la mayor concentración de personas.

2. Cambios en el acomodo de enseres, utilizando las áreas de estacionamiento, lo que exige una reforma a la Ley de Establecimientos Mercantiles por el Congreso de la Ciudad de México.

3. Evitar que la gente llegue a los espacios más concurridos "de ciudad" fortaleciendo el comercio de barrio. Si la gente no se traslada al centro y no copa al centro, entonces hay menos riesgo. 

4. Eliminar obstáculos en entradas al transporte público y otros sitios concurridos.

5. Peatonalizar centros de barrio, favoreciendo la caminabilidad en el entorno de mercados, comercios, templos y esparcimiento.

6. Uso de herramientas tecnológicas para detectar dónde se concentra la gente y ampliar áreas peatonales en toda la ciudad, no sólo en el centro, para descongestionar estos espacios.

7. Acciones constantes de mejora a las condiciones de viaje peatonales. Una persona sana puede hacer viajes peatonales regulares de una hora, lo que le da un radio de 4 o 5 kilómetros, siempre que no existan barreras: grandes avenidas, delincuencia, cruces peligrosos, aceras estrechas. En la medida que mejoramos, otras posibilidades se abren.

8. Cruceros seguros. El Gobierno de Ciudad de México dice estar mejorando cruces seguros, pero en algunos casos sólo ha puesto pintura, y lo que está claro es que no se deciden a reducir el nivel de servicio vial a cambio de seguridad para los peatones: esto no debe seguir así, la seguridad va antes que la capacidad vial.

9. Arribo a las escuelas. Es importante trabajar la llegada a las escuelas en dos vías, la seguridad vial en el entorno y la amplitud de espacios. Por tanto, hay que ampliar áreas peatonales en la llegada a las escuelas, cancelar bahías y detectar puntos de riesgo.

De la estrategia planteada para el centro de la ciudad tengo dos pequeñas diferencias. Por un lado, no se incluyeron calles con intensa actividad comercial e intenso flujo vehicular, como Isabel la Católica y Bolívar, que me resultan fundamentales considerando su flujo peatonal. Por otro, en calles de dos carriles optaron por un día ampliar una acera y al día siguiente la opuesta, forzando una apertura alternada del comercio; al ser una postura a rajatabla es más fácil de cumplir, pero se pierde la oportunidad de hacer un diseño de tránsito calmado en cada calle, mediante el zigzagueo del flujo vehicular y según la ubicación precisa del comercio. Creo que algunas de estas medidas se irán modificando las siguientes semanas, por particularidades de su instrumentación, y entonces estas observaciones que hago podrían incorporarse.

Sin embargo, Ciudad de México es mucho más que el centro. Hay retos en todos los subcentros de la ciudad, en los centros de algunas de las alcaldías, como Coyoacán, Tlalpan, Tláhuac, Xochimilco, Azcapotzalco e Iztapalapa. En sitios como Mixcoac, San Ángel, Culhuacán, Magdalena Mixhuca y la Basílica, será fundamental contar con una estrategia similar. Es importante liberar las entradas del metro, desde las más sencillas hasta la más complicada, que me parece es el metro Merced.

El anuncio de calles peatonales y flexibles en el Centro Histórico no tiene precedentes y es muy buena noticia. Extraordinaria. Sin embargo, uno que sueña con La República Peatonal siempre habrá de luchar por más. Ese esfuerzo no se puede quedar en el centro histórico ni limitar a las medidas anunciadas.