Opinión

Nuestros prejuicios

Las cifras obtenidas en la ENCUCI 2020 reflejan que aún persisten muchos prejuicios en nuestra sociedad hacia ciertos sectores sociales. | Leonardo Bastida

  • 26/03/2021
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Fumar mariguana o haber estado en la cárcel son los principales motivos por los que una persona no le rentaría a otra un cuarto de vivienda. En el primer caso, siete de cada 10 personas residentes en el país mencionó que el saber que una persona consume el enervante es motivo suficiente para no permitirle alquilar un cuarto de vivienda en su propiedad. En el segundo, casi la mitad afirmó que el conocer que una persona estuvo en prisión es razón para no arrendarle una habitación.

Los datos anteriores fueron arrojados por la Encuesta Nacional de Cultura Cívica (ENCUCI) 2020, un ejercicio conjunto del Instituto Nacional de Estadística y Geografía y el Instituto Nacional Electoral, que recaba información relevante sobre la ciudadanía para entender el involucramiento de la ciudadanía en los asuntos públicos, conocer las características de la cultura cívica y el ejercicio de la ciudadanía para diseñar estrategias para promover la participación y la interacción constructiva con autoridades e instituciones.

A la pregunta de la renta del cuarto habitación, 25 por ciento no lo haría a una persona migrante; 23.7 por ciento a quienes viven con VIH; 21.6 por ciento a una persona LGBTTTIQ; 16.6 por ciento a alguien de otro partido político; 11 por ciento a una persona de otra religión; 6 por ciento a una persona adulta mayor; el mismo porcentaje a una persona con discapacidad; 5.7 por ciento a una persona indígena y 5.6 por ciento a una persona de piel morena.

Los principales motivos de discriminación, rechazo o trato diferenciado en el país son la clase social, la forma de vestir o arreglarse y la orientación sexual, con 73.3 por ciento, 72.6 por ciento y 72.2 por ciento, respectivamente, seguido de la manera de hablar,  69.8 por ciento; el tono de piel, 69.7 ciento; el peso o la estatura, 69.1 por ciento; el lugar donde vive la persona, 68.4 por ciento; la condición de inmigrante , 68 por ciento; una discapacidad, 67.9 por ciento; el origen étnico, 64.9 por ciento; haber tenido covid-19, 59 por ciento; las creencias religiosas, 55 por ciento, y en el mismo porcentaje, la edad o ser mujer.

Entre los jóvenes de entre 18 y 19 años, el peso y la estatura representan el principal motivo de discriminación, con 82 por ciento. 

Otros datos revelan que 86.8 por ciento piensan que las mujeres y los hombres deben tener las mismas oportunidades de participar en las áreas de gobierno; 77.8 por ciento estuvo de acuerdo en que fueran personas indígenas quienes participarán en procesos electorales; 77 por ciento dijo que debe haber igual número de hombres que de mujeres en cargos públicos; 52 por ciento no concuerda con la idea de que los hombres están mejor preparados que las mujeres para participar en política, y 71 por ciento rechazó la idea que las mujeres no tienen habilidades para la política y que los hombres deben decidir por ellas.

En cuanto a las razones por las que una persona es discriminada, 11.6 por ciento comentó que fue por la forma de vestir, seguida por el peso o estatura, con 10.8 por ciento; la clase social, 10.3 por ciento; el lugar donde vive la persona, 9 por ciento; y después la edad, 8.1, las creencias religiosas, la manera de hablar, ser mujer, el tono de piel, el origen étnico, 2.3 la orientación sexual, haber tenido covid-19, y la presencia de una discapacidad. 

En su momento, haciendo una lectura de los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial y posteriores, la filósofa Hannah Arendt definió a los prejuicios como aquellos elementos con los que las personas juzgan en la vida cotidiana, aunque epistemológicamente no son juicios, debido a que nunca puedan probarse ni son fruto de la experiencia, sino más bien de la opinión, y suelen replicarse de manera rápida y sin muchos cuestionamientos. 

Las cifras obtenidas en la ENCUCI 2020 reflejan que aún persisten muchos prejuicios en nuestra sociedad hacia ciertos sectores sociales, históricamente relegados, y hacia los cuales, las oportunidades de desarrollo están condicionadas. 

En los motivos de realización de la encuesta se argumenta que nuestro país aún esta construyendo su democracia, un concepto que está en discusión hoy en día, pero que si permite establecer que se debe trabajar a grandes pasos en materia de cultura cívica a nivel educativo desde los primeros años de escuela hasta los de posgrado, en campañas masivas para la población en general, en sensibilización a quienes ejercen el servicio público, en la garantía del derecho a la no discriminación en cualquier ámbito y la promoción de la igualdad mediante la garantía de oportunidades de desarrollo económico y social que permitan una vida digna.

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