Opinión

No todos somos soldados

La mayoría de los ciudadanos no somos como los militares que cumplen todas las órdenes del comandante supremo sin cuestionarlas ni criticarlas. | César Gutiérrez

  • 02/06/2020
  • Escuchar

Las Fuerzas Armadas han comenzado a realizar la pesada labor de contención ante las problemáticas de cada uno de los factores político, económico, social y militar. Hoy los secretarios de Defensa y Marina deben crear una buena estrategia para que el ejecutivo comprenda cuál es el camino a seguir. El poder legislativo y judicial deben comprender que el trabajo de los soldados y el personal comisionado en la Guardia Nacional y de sanidad, están dando su mayor esfuerzo y lo están realizando en donde sea, pero no van a vivir como sea, ante la evidencia de las instalaciones donde se alojan y viven el día a día. Observamos esa doble moral que se cierne en una curul o una oficina de despacho de un tribunal, que deja inconcluso el control de la detención o acusación de los imputados y permiten la sustracción de la justicia de probables delincuentes, ante la raquítica integración de la carpeta de investigación en los datos de prueba, dictámenes y evidencias. De nada servirá el esfuerzo de un despliegue estratégico en el país, si los delincuentes cuentan con una puerta giratoria. 

Por otra parte, lamentablemente muchos funcionarios de alto nivel del gabinete no están dando los resultados que se requieren para crear las condiciones de crecimiento para proteger el interés público y social de los ciudadanos, el ejecutivo no puede solo, requiere que su gabinete se ponga a trabajar en lo que necesita el país y no en las próximas elecciones. Los bufones y arlequines propagandísticos están alimentando una psicosis del conservadurismo, neoliberalismo y fifís, que sinceramente no ayudan más bien estorban, México necesita manos para trabajar, no para dividir y destruir.

Hasta el momento solo están haciendo proyectos para revisar la riqueza del ciudadano que sí paga impuestos, normas para los procesos electorales sin que sepa el INE, están proponiendo iniciativas de corte socialista para medir la felicidad, están creando un dogma de que no es necesario tener riqueza y aumentar el conformismo en la población, que lo principal es elevar la espiritualidad, la cual no se observa que lo lleven a cabo quienes deberían dar primero el ejemplo.

Como lo hemos planteado en anteriores columnas, necesitamos que en cada nivel de mando se supervise que las instrucciones se ejecuten en tiempo y espacio. Las protestas que han ido creciendo es por tanto datos incongruentes con la realidad, en el papel cualquier informe lo aguanta todo, pero la realidad será muy distinta por el padecimiento del índice delictivo, el incremento de desempleo y los sueldos recortados de servidores públicos de distintas dependencias. 

Seguimos viendo burócratas altaneros y pedantes que bajo la bandera del cambio sacan provecho personal, ya que los cambios que se dicen son para los más privilegiados a quienes realmente afectan es a la clase media, que es el gran grueso de este país, ya que no veo a los Slim, Salinas, Azcárragas, Treviños y en general a los hombres más ricos del país sufrir, como lo hace la clase media, los que vivimos al día, los que tenemos un pequeño negocio, los que mantenemos hijos, esposas, familias, esos somos los que realmente estamos afectados y molestos, ya que una cosa es lo que digan las mañaneras, los datos de conferencias de salud y otra la realidad que se vive en la calle, la inseguridad, la desesperación de sacar las nóminas y cobrar un sueldo.

Hemos visto los despliegues que realizan la Guardia Nacional, el Ejército y la Marina, por todo el territorio nacional, hemos visto también cómo se han implementado los planes DN-III-E y plan Marina, hemos visto el trabajo que realiza el personal de sanidad militar. Asimismo hemos también podido observar el número tan elevado de guardias nacionales, soldados y marinos, ser trasladados a los hospitales, ser aislados o enviados a sus domicilios por haber sido contagiados con covid-19, ese enemigo invisible que no distingue grados ni sexos. Hemos podido observar infectados desde soldados hasta generales, todo por cumplir con las misiones encomendadas por el presidente de México, sin murmurar, sin objetar y con la mejor actitud. Sería lógico que el comandante supremo entendiera que el ejemplo que ponen las Fuerzas Armadas de este país en cumplir con todas las misiones que se les encomiendan y que no son de su competencia por más que ahora sea legal, debería ser el ejemplo a seguir por toda la 4T, ya que no ponen pretextos, se preparan para las misiones, aceptan sus responsabilidades en caso de fracasos, se multiplican y maximizan los recursos, no salen a culpar a las administraciones pasadas y simplemente tratan con lo mejor de sus capacidades dar los resultados que se les ordenan.

Por último, dejemos de minimizar las inconformidades de la clase media, recordando que somos el grueso de la población de este país, ya que la manifestación de las ideas no debe ser reprimida por los gobiernos. Les recuerdo que el movimiento de regeneración nacional empezó como una manifestación de ideas a la que nos sumamos muchos, en serio muchos ciudadanos que hoy simplemente nos sentimos olvidados, abandonados y borrados por un sistema que no acepta la crítica, no contrasta ideas, polariza y simplemente te etiqueta de que si no estás con ellos con ojos cerrados y oídos sordos, eres un enemigo del cambio. Quiero recordarles que la mayoría de los ciudadanos no somos como los militares que cumplen todas las órdenes del comandante supremo sin cuestionarlas ni criticarlas, los ciudadanos opinamos y pensamos, les recuerdo que los discursos salen por la ventana cuando el hambre entra por la puerta

Para La Silla Rota es importante la participación de sus lectores a través de  comentarios sobre nuestros textos periodísticos, sean de opinión o informativos. Su participación, fundada, argumentada, con respeto y tolerancia hacia las ideas de otros, contribuye a enriquecer nuestros contenidos y a fortalecer el debate en torno a los asuntos de carácter público. Sin embargo, buscaremos bloquear los comentarios que contengan insultos y ataques personales, opiniones xenófobas, racistas, homófobas o discriminatorias. El objetivo es convivir en una discusión que puede ser fuerte, pero distanciarnos de la toxicidad.