Opinión

No sin la sociedad civil organizada

Las organizaciones de la sociedad civil se han enfocado a la atención de los sectores más desfavorecidos. | Leonardo Bastida

  • 23/02/2019
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En México existen más de 30 mil organizaciones de la sociedad civil en funcionamiento y con registro vigente ante el Instituto Nacional de Desarrollo Social. Datos del propio organismo, dependiente de la Secretaría de Desarrollo Social, indican que al año, estas asociaciones realizan alrededor de 80 mil actividades en diferentes lugares de la República Mexicana.

Las actividades a las que se enfocan estas agrupaciones, que como señala la Ley Federal de Fomento a las Actividades Realizadas por Organizaciones de la Sociedad Civil, no persiguen fines de lucro ni de proselitismo partidista, político-electoral o religioso, son la alimentación popular, participación ciudadana, asistencia jurídica, apoyo para el desarrollo de los pueblos y comunidades indígenas, promoción de la equidad de género, aportación de servicios para la atención a grupos sociales con discapacidad, cooperación para el desarrollo comunitario en el entorno urbano o rural, apoyo en la defensa y promoción de los derechos humanos, promoción del deporte, promoción y aportación de servicios para la atención de la salud y cuestiones sanitarias, apoyo en el aprovechamiento de los recursos naturales, la protección del ambiente, la flora y la fauna, la preservación y restauración del equilibrio ecológico, así como la promoción del desarrollo sustentable a nivel regional y comunitario, de las zonas urbanas y rurales, promoción y fomento educativo, cultural, artístico, científico y tecnológico, fomento de acciones para mejorar la economía popular, participación en acciones de protección civil, Promoción y defensa de los derechos de los consumidores y fortalecer el tejido social y la seguridad ciudadana.

De estas, datos del Indesol indican que más de 30 mil se enfocan al desarrollo integral comunitario; cohesión social, alrededor de 13 mil; promoción de actividades culturales, científicas y deportivas, más de 13 mil; asistencia social, 11 mil; participación social, casi 7 mil 500; más de 4 mil 500, enfocados a la equidad de género, y mil para actividades de protección civil.

Muchas de estas actividades, enmarcadas dentro de los derechos para el desarrollo social, los cuales son la educación, la salud, la alimentación nutritiva y de calidad, la vivienda digna y decorosa, el disfrute de un medio ambiente sano, el trabajo, la seguridad social y aquellos relativos a la no discriminación.

Organización civil

De acuerdo con un documento de la UNAM, en el caso particular de América Latina, las organizaciones de la sociedad civil se han enfocado a la atención de los sectores más desfavorecidos como los pobres, las mujeres, las infancias, los adultos mayores, entre otros. En el caso específico de nuestro país, se reconoce como tales a aquellas asociaciones contribuyentes al desarrollo social.

Sin embargo, enfrentan retos como falta de recursos económicos para su operatividad, dificultad para el acceso a incentivos fiscales, desconfianza de más de 40 por ciento de la población en general, un crecimiento relativamente estancado en la conformación de nuevas organizaciones y una presencia de alrededor de 27 organizaciones por cada 100 mil habitantes, cifra inferior a las más de 600 por el mismo número de habitantes presentes en Estados Unidos o Chile, según el Observatorio Nacional Ciudadano.

Varias investigaciones de corte histórico refieren que en México se han establecido agrupaciones de este corte desde principios del siglo XX como hospitales para personas desamparadas y convalecientes, cajas de ahorro rurales, la Escuela Libre de Derecho, Nacional Monte de Piedad, confederaciones de trabajadores hasta agrupaciones en defensa de los derechos humanos de diferentes sectores de la población.

Un análisis realizado por Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad señala que las organizaciones de la sociedad civil representan un contrapeso al poder y son una de las expresiones más acabadas de la participación democrática.

Desde hace más de tres décadas, las propias organizaciones cuestionaron el uso del mote “organizaciones no gubernamentales” por considerarlo representativo de cierta subordinación hacia las autoridades gubernamentales, y optaron por el uso del término “organización de la sociedad civil” a fin de establecer que son autónomas y alternativas al Estado, e incluso, en la mayoría de las ocasiones, lo sustituyen y colaboran a la subsanación de las necesidades de la sociedad.

Las Alejandras

@leonardobastida | @OpinionLSR | @lasillarota


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