Opinión

No perseguir la información

Es tiempo de que los servidores públicos trabajemos para que la información llegue a la gente y no al revés.

  • 07/07/2016
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Pese a que el derecho de acceso a la información quedó consagrado en el sexto constitucional desde 1977, cobró sentido en cuanto a su definición social hasta el 11 de junio de 2002 cuando la primera Ley Federal de Transparencia de México entró en vigor. México por fin contó con la reglamentación necesaria para hacer efectivo en la práctica este derecho. Gracias a esta Ley, quedó claro que la información de los servidores públicos no es propiedad del Estado, sino de los ciudadanos y puede servir, por ejemplo, para rendir cuentas o defender otros derechos. Es decir, además de servir a los intereses de los actores gubernamentales, la información sirve a los ciudadanos. Al establecer los criterios y procedimientos para atender las peticiones de información, la ley estableció la provisión de medios para facilitar y llevar a la práctica el acceso a ella.

 

El entonces el IFAI mediante un proceso gradual creó el sistema informático Infomex (antes SISI) la solicitud de información desde cualquier lugar del mundo, a cualquier hora y sin costo alguno. Se convirtió en el mecanismo por excelencia para ejercer el derecho de acceso a la información pública. Catorce años después, luego de la reforma constitucional de 2014 y la promulgación de la Ley General de Transparencia y la nueva Ley Federal, es tiempo de hacer una pausa para reflexionar sobre el espíritu de este nuevo marco legislativo. La reforma constitucional tiene el objetivo de que el derecho sea ejercido realmente por cualquier persona.

 

Hasta hace poco, existían leyes de transparencia dispares en las entidades federativas del país y, en su mayoría, se accedía a la información mediante peticiones individuales dirigidas a las instituciones vía el sistema Infomex o consultando las obligaciones de transparencia que por ley deben publicar en sus sitios electrónicos. Sin embargo, hoy es preciso ir más allá. Si no tienen acceso a internet, ¿cómo pueden las personas ejercer su derecho de acceder a información? La brecha digital en México aún es significativa. El 59% de la población tiene acceso a internet, pero existen diferencias importantes. En los estados del sur y sureste apenas el 6 y 7% de la población tiene acceso y las personas mayores de 44 años tienen dificultades o no saben usar la tecnología informática. Según la OCDE, la penetración del internet en nuestro país es 44%, inferior al promedio de América Latina (51%) y al de la OCDE (82%).

 

Es tiempo de impulsar mecanismos innovadores y adecuados a las necesidades de la población. No es la gente la que debe llegar a la información; la información debe llegar a la población. El Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales (INAI) ya implementa acciones al respecto. Puso a disposición el Tel-INAI (01 800 8354324). Las personas pueden llamar desde una línea fija o móvil y obtener apoyo personalizado para dirigir sus solicitudes a la autoridad respectiva con la misma validez jurídica que si lo hacen por internet o presencialmente. En un país donde el uso de la telefonía celular va en aumento, esta opción puede potenciar la solicitud de información y ampliar la garantía del derecho de acceso a la información. Hace sólo once meses que entró en operación el Tel-INAI y se han recibido 2,592 solicitudes de información a través de él, número casi equivalente a las que se realizaron presencialmente (2,725) en 26 meses.

 

Pese a los avances, iniciativas de organizaciones de la sociedad civil y encuestas nos muestran, aún, un amplío camino por andar. ¿Qué pasa si una persona no sabe qué información solicitar, a qué autoridad dirigirse o no habla español o en el caso extremo no tiene conocimiento de este derecho? Es tiempo de que el INAI y los órganos garantes estatales implementemos estrategias de difusión y generemos capacidades para que la población solicite información que le sea útil en su vida cotidiana. Tenemos la oportunidad de observar ejemplos concretos como lo que hoy realizan Artículo 19 y la Casa de la Mujer Ixim Antsetic con comunidades chontales en Chiapas y Tabasco.

 

Ambas organizaciones difunden a las mujeres sobre el derecho de preguntarle a cualquier autoridad cómo gastan el dinero y qué acciones llevan a cabo para proporcionarles los servicios, para tener una vida digna, como salud, educación, apoyos económicos, vivienda, drenaje, agua potable y otros. A su vez, las mujeres transmiten este conocimiento a sus familias, vecinos y habitantes de otras comunidades. Hoy, saben qué es el derecho de acceso a la información, a quién preguntar. Además, participan en las asambleas de sus comunidades y han logrado recibir servicios públicos que antes no tenían. Las mujeres chontales son un ejemplo de que la información pública sirve para defender otros derechos y para vigilar el desempeño de sus autoridades.

 

A veces, la información obtenida es altamente técnica, no está en lengua indígena o abarca numerosas hojas de papel. En estos casos, los sujetos obligados podrían comprometerse con la transparencia proactiva y facilitar los datos en formatos comprensibles a través de medios accesibles a estas comunidades indígenas, las cuales muchas veces no tienen internet. También pueden adelantarse a las solicitudes de información publicando datos de interés general.

 

Es tiempo de que los servidores públicos trabajemos para que la información llegue a la gente y no al revés, la gente busque la información. Este tipo de iniciativas pueden replicarse en todo el país, porque hay más actores que están interesados en colaborar como lo hacen las OSC que mencioné y sobre todo, hay más mexicanos que querrán usar la información pública como las mujeres chontales. En el marco del Sistema Nacional de Transparencia, pasemos de esfuerzos aislados a la articulación de iniciativas para todo el país y así garantizar el derecho de acceso a la información para todas las personas. No podemos olvidarlo ni poner obstáculos: la información es de todos.

 

@joelsas

@OpinionLSR

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