Opinión

No huele a gas. Los destapes no interesan

Con el alza de los precios, los destapes ya no interesan. El gas LP, como los sueños presidenciales de Meade, sube y sube. La columna de Manuel Fuentes

  • 29/11/2017
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No huele a gas

En las casas de los mexicanos, eso de los destapes ya no es tema de interés caliente.

Que si ya apareció Meade como tapado del PRI, que era el más destapado de todos y que será más de lo mismo. Que si vienen otros.

Con el alza de los precios que no para, eso ya no interesa. El gas LP, como los sueños presidenciales de Meade, sube y sube y no hay quién lo detenga.

¿Cómo pagar el aumento del gas?


En apenas 10 meses, el gas LP ha incrementado su costo en 41.6% y sigue subiendo. En casa dicen que hay que apagarle a los pilotos de los calentadores, meter a los chamacos a bañar a jicarazos, no en regadera y a todos de una sola vez, bañarse un día sí y otro tampoco. Algunos optan por comprar leña para cocinar, comprar comida que se pueda cocer rápido (¡comer carne se vuelve inalcanzable!) o hasta dejar de comprar otros enseres para poder pagar el aumento del gas. Es una espiral que no se detiene.

El reciente ungido priista no priista, José Antonio Meade, explicó en Twitter que el incremento nacional al precio del gas, obedece a aumentos en los precios internacionales, y la inflación creciente, son solo “medidas difíciles, pero necesarias para llegar, según él, a los beneficios esperados a mediano y largo plazo.

Se le olvida al descolorido economista el dicho de un verdadero estudioso de la ciencia económica, John Maynard Keynes, “en el largo plazo todos estaremos muertos”… de hambre y de frío con este sistema.

Esos beneficios esperados que nunca llegan, son como el cuento de la liebre, que por más que corre nunca alcanza la zanahoria que está cada vez más lejos. “Aplaudan ahora que el paraíso llegará” dicen en los anuncios publicitarios. 

Aunque a algunos ya les llegó el paraíso hace mucho tiempo. Ese que se les da de premio a los que engañan a los trabajadores, como Basilio González Núñez quien ha presidido esa cámara teatral desde 1991 (¡hace 26 años!) llamada “Comisión Nacional de Salarios Mínimos” con un pago puntual de 173 mil pesos al mes.

Otros como el titular de la Secretaría de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, quien impulsó la reforma energética y desde enero pasado “liberó” los precios del gas y las gasolinas para permitir los negocios entre las empresas.

Para que al precio solo lo limite “la competencia de mercado” y no la capacidad adquisitiva de los asalariados. Porque esta no importa para ellos. Por ese trabajito recibe puntuales 141,976 pesos mensuales además de sus regalías por las gasolineras que tiene apostadas en Cozumel por un valor de capital social de más de 10 millones de pesos.

En empresas gaseras, apenas 8 grupos empresariales controlan el 85% de las importaciones y para ellos el incremento en el precio del gas no es noticia preocupante.

Entre más ganan los empresarios, más pierde el trabajador

Si aumenta el precio del gas ¿quién lo paga? Siempre el consumidor. Son ganancias inversamente proporcionales a las que sufre el trabajador asalariado. Entre más ganan los empresarios, más pierde el trabajador.

Apenas se acaba de anunciar un aumento histórico (¿?), de un 10.4% al Salario Mínimo General, un 3.9% al Salario Mínimo Profesional y a los demás salarios ¡nada!, que se las arreglen como puedan y el precio del gas lleva un aumento de 41.6% en lo que va del año con miras a seguir subiendo. 

Existen reportes de la Comisión Reguladora de Energía de que en algunos estados como la Península de Baja California, Quintana Roo y Tamaulipas el precio del gas LP registró un aumento hasta del 53.5%.

El gas (y los combustibles en general) se liberó no por decisión del Senado, la Cámara de Diputados o del Presidente de la República. Fueron los propios sectores empresariales, amparados por una reforma energética promovida por este régimen, quienes se encargaron de hacer a un lado la regulación Estatal para darle el control al sector privado. 

Las reformas estructurales plantaron cimientos para que la usura imperara sobre el bien social. Estos empresarios que controlan los precios, cuando sus ganancias se afectan, ponen el signo de “más” (+) al gas sin que haya instancia gubernamental que lo límite.

El precio del gas tiene un efecto dominó, porque no solo afecta a los hogares, principalmente a los asalariados y a los sectores informales que son mayoritarios, sino a todo el sector productivo generando incrementos en cadena.

Pero la cadena soporta la inflación, siempre y cuando esta venga de aumentos en la gasolina, el gas, la luz o el agua ¡Nunca de aumentos al salario!

Ya no huele a gas


En muchas casas ya no huele a gas… huele a podrido. Este sistema y todos sus actores huelen a podrido, porque los bienes básicos como el gas están a precios prohibitivos y ahora son tiempos de comer la sopa y las tortillas frías.

¡Ya viene el invierno! Diría Juego de Tronos. Son tiempos helados, de tapados que se destapan y que tienen el beneplácito, el regocijo de esos grupos de acaparadores, que se acaban la Nación.

De otros avatares


Este jueves 30 de noviembre, a las 18 horas en el Aula Magna “Jacinto Pallares” de la Facultad de Derecho de Ciudad Universitaria, recibe la Presea al Mérito en Derecho del Trabajo “Dr. Mario de la Cueva” el Magistrado Héctor Arturo Mercado López, Profesor en la Universidad Autónoma Metropolitana y lleva ya varios años honrando al poder judicial como pocos. Fue quien abrió hace más de 10 años jurisprudencias sobre el voto secreto, libertad sindical y acotamiento a las empresas outsourcing.

Su preocupación es que haya justicia con sentido social.

¡Felicidades por ese reconocimiento!


@Manuel_FuentesM | @OpinionLSR | @lasillarota


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