Opinión

¡No, Ciro, no es callar a López Obrador, es respetar la ley!

Respetar el proceso electoral pasa por el respeto irrestricto a lo que dicta la Constitución. | Ricardo Alemán

  • 18/01/2021
  • Escuchar

Avanza, de manera incontenible, la polarización sobre el manoseo ilegal e inconstitucional del proceso electoral; manoseo promovido por el propio López Obrador y contrario a lo que siempre pregonó cuando era líder opositor.

Es decir, que una vez convertido en presidente y cuando el estrepitoso fracaso de su gobierno amenaza con una aplastante derrota electoral, entonces López Obrador recurre al manoseo del discurso electoral, el mismo que por décadas condenó en presidentes como Fox, Calderón y Peña.

Curiosamente, sin embargo, en el espectro mediático apareció un repentino aliado de AMLO; un reputado periodista que jugó las cartas de su credibilidad a favor no sólo del mandatario sino de la impensable intromisión tumultuaria de los poderes públicos en el proceso electoral en curso.

Pero vamos por partes.

Como saben, por más de 20 años –tanto en Tabasco como en la capital del país–, el líder López Obrador exigió que los poderes públicos sacaran las manos de las elecciones. Más aún, AMLO fue promotor de la reforma electoral de 1986-1987 y en la que, por mandato constitucional, se prohibe que el presidente de la República, los gobernadores, alcaldes y líderes del Congreso metan mano en las elecciones.

Hoy, cuando López Obrador es presidente, curiosamente se ha convertido en la versión moderna de todo aquello que cuestionó como líder opositor; es el presidente que más mete las manos en la contienda electoral en marcha.

Pero también de manera impensable, desde el espectro mediático aparecieron aliados del presidente que, en forma contundente, rechazan la sanción del INE para que ni López Obrador, ni los gobernadores, alcaldes o líderes del Congreso metan las manos en las elecciones.

Y es que, por mayoría de votos, el Consejo General del INE confirmó lo que ordena el Artículo 134 Constitucional; que es violatorio de la Constitución que el presidente, los gobernadores, alcaldes y líderes del Congreso se metan a la contienda electoral en marcha.

Sin embargo, en su informativo nocturno del pasado viernes 15 de enero, el reputado periodista, Ciro Gómez Leyva, no sólo expresó una postura contraria al INE, sino que aplaudió la violación al articulo 134 constitucional.

Así lo dijo en el editorial final de su informativo en Imagen Televisión: “No creo que sea una buena decisión mandar callar a los funcionarios, a los líderes, a los gobernadores, a los presidentes.

“Es algo que hemos dicho desde hace muchos años. Creo que tendríamos un mejor país político cuando la consigna sea que hablen todos y no, cállense todos.

“¿Cuándo nos vamos a tener confianza nosotros mismos? ¿Cuándo nos vamos a reconocer como mayores de edad?

“Se puede realmente, eso sí, regular el uso de recursos públicos, se puede sancionar de veras la mentira, la calumnia, la incitación a la violencia… pero mandar callar a los gobernantes, no, no, no… La democracia es, en buena medida, voces expresándose en los momentos conflictivos, con todo respeto a los consejeros del INE”. (Fin de la cita)

¿Cómo debemos entender que un prestigiado periodista, como Ciro Gómez Leyva, quien repetidamente ha sido satanizado por el propio presidente –igual que se persigue al Grupo Imagen–, justifique una clara violación a la Constitución, en materia electoral, por un supuesto bien mayor?

Aquí no sabemos qué hay detrás del respaldo de Gómez Leyva a López Obrador y tampoco pondremos en duda la honestidad del periodista.

Lo que sí sabemos, sin embargo, es que el respeto a la Constitución y a sus leyes no son actos de fe y menos, llamado voluntarioso a las buenas conciencias; sabemos que respetar el proceso electoral pasa por el respeto irrestricto a lo que dicta la Constitución.

Sabemos –igual que lo sabe todo México–, que la democracia, sus derechos y sus libertades se defienden todos los días, palmo a palmo, codo a codo y, sobre todo, con el ejemplo y con la ley en la mano.

Aquí sabemos que no hay buena voluntad y tampoco una pizca de cultura democrática en un presidente que, en sólo 25 meses, ha dicho casi 50 mil mentiras; sabemos que no es confiable un mandatario que todos los días difama, calumnia, engaña, divide y persigue a sus críticos.

Y sabemos que el 10 de enero de 1997 –hace 23 años–, Gastón García Cantú publicó, en la primera página de Excélsior, el siguiente artículo, a propósito de la censura presidencial, del que reproducimos un fragmento.

“Un presidente mexicano, por el poder de que dispone, al censurar personas o acciones, condena. Y la condena, en nuestro sistema, termina en persecución.

“La libertad de expresión, cuya corona es la crítica, ha sido dañada irreparablemente. No sólo afecta a periodistas mexicanos o afiliados a los partidos de oposición sino a corresponsales extranjeros. La defensa de la obra de un gobierno no puede convertirse en censura abierta porque se descendería en lo que ha sido rechazado: la dictadura.

“Por eso, los discursos presidenciales contra la crítica deben revisarse por salud moral”. (Fin de la cita)

Y, por último, también sabemos que El Tribunal Constitucional Español, en su sentencia 104/1986, definió lo siguiente, que desde entonces es ley constitucional.

“La libertad de expresión y el derecho a la información no sólo son derechos fundamentales de cada ciudadano, sino que significan el reconocimiento y garantía de una institución política fundamental, que es la opinión pública libre, indisolublemente ligada con el pluralismo político que es un valor fundamental y un requisito de funcionamiento del Estado democrático”.

No, Ciro, no se trata de callar al presidente López Obrador.

Se trata de algo más elemental; el respeto a la Constitución y sus leyes.

Al tiempo.

Para La Silla Rota es importante la participación de sus lectores a través de  comentarios sobre nuestros textos periodísticos, sean de opinión o informativos. Su participación, fundada, argumentada, con respeto y tolerancia hacia las ideas de otros, contribuye a enriquecer nuestros contenidos y a fortalecer el debate en torno a los asuntos de carácter público. Sin embargo, buscaremos bloquear los comentarios que contengan insultos y ataques personales, opiniones xenófobas, racistas, homófobas o discriminatorias. El objetivo es convivir en una discusión que puede ser fuerte, pero distanciarnos de la toxicidad.