Opinión

#NiUnPasoAtrás

Medios de comunicación han jugado un papel fundamental denunciando y haciendo públicos constantes intentos por violentar los derechos de las mujeres.

  • 01/02/2019
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Cuando se trata de la garantía, ejercicio y protección de los derechos de las mujeres, no puede darse ningún paso para atrás. Lo que pretende el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, de deshacerse del Instituto de las Mujeres, es un duro golpe para los mecanismos de adelanto de las mujeres.

La desastrosa idea pretende sustituir el Instituto de las Mujeres de Jalisco, que ha funcionado durante 18 años, con la creación de una Secretaría que se encargaría de atender a grupos en situación de desigualdad, que nada tiene que ver con la política estatal y nacional de igualdad entre hombres y mujeres.

Mujeres de todo el país hemos estado atentas a los intentos en diversas Entidades Federativas y poderes de desaparecer, afectar o dejar sin recursos a los mecanismos, institutos, programas y presupuestos con los que se ha pretendido, a escondidas y desde todos los órdenes, frenar y desconocer la realidad que viven millones de mujeres en nuestro país, así como los mecanismos mundiales con los que se ha conseguido institucionalizar y transversalizar la perspectiva de género en la elaboración e implementación de políticas públicas con este enfoque.

Igualdad de género

Dos de los principales cimientos para que los mecanismos de adelanto de las mujeres cumplan de manera eficaz con su encomienda, son que se encuentren en los más altos niveles de gobierno y que cuenten con autonomía tanto presupuestaria como de gestión. La propuesta de Alfaro corta de tajo con estos presupuestos básicos con que deben contar estos mecanismos para incidir en todos los niveles políticos y de gobierno y no estar maniatados frente a otros poderes.

La lucha para consolidar y garantizar políticas públicas, programas y espacios que salvaguarden los derechos de las mujeres en nuestro país, pasa por momentos críticos cuando los embates vienen desde el poder legislativo, que pretendía recortar de manera importante los recursos etiquetados anualmente para combatir la desigualdad entre hombres y mujeres; desde los poderes ejecutivos locales, como la propuesta del gobernador de Jalisco, y desde los organismos electorales locales, en los que se ha pretendido desconocer los triunfos de mujeres en las urnas, que evidencian la falta de compromiso institucional, político y personal de quienes ocupan importantes espacios públicos en nuestro país.

La batalla se libra en diferentes trincheras y en diversos frentes. Los medios de comunicación han jugado un papel fundamental denunciando y haciendo públicos los constantes intentos por violentar los derechos de las mujeres. A esta intentona del gobernador Alfaro, seguirán otras que debemos condenar y combatir con el mismo compromiso y con la premisa de conseguir para las nuevas generaciones espacios de igualdad, sin discriminación y en el que cada persona desarrolle en total libertad el plan de vida que se ha trazado.

El combate a la violencia de género, a los feminicidos y la implementación de políticas y programas que abatan la brecha de género, no pueden tomarse a la ligera, por el contrario, requiere de instituciones sólidas con un marco legal, institucional y presupuestal que les permita cumplir eficientemente con sus responsabilidades.

Crónica de una renuncia anunciada

@C_Humphrey_J | @OpinionLSR | @lasillarota