Opinión

Niños, niñas y adolescentes: promotores de sus derechos

Los niños representan la tercera parte del total de la población.

  • 13/07/2017
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Desde 1980 se reconoce en nuestra Constitución a los niños y niñas como un grupo poblacional de especial protección, a partir de una concepción paternalista que los consideraba en condiciones de inferioridad, cuyos derechos se reflejaban en el cumplimiento de las obligaciones de los padres o tutores en torno de los satisfactores mínimos, así como en la atención del Estado a sus necesidades.

Esta perspectiva se modificó radicalmente en el año 2000, cuando la Carta Magna se reformó para reconocer el principio de interés superior de la niñez, a la luz de la Convención de los Derechos del Niño, reconociéndolos como individuos, integrantes de una familia y de la comunidad, poseedores de prerrogativas y responsabilidades apropiados a su edad, criterios que, incluso, se materializaron en la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, publicada en diciembre de 2014.

En esta norma se establecen distintos derechos, entre ellos a la intimidad y a la protección de los datos personales; lo que significa que no podrán ser objeto de injerencias arbitrarias o ilegales en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, tampoco de divulgaciones o difusiones ilícitas de la información que los haga identificables.

Tal enunciación cobra importancia en un contexto como el actual, donde la infancia utiliza de forma natural las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), al grado de convertirse en parte integral de su vida, pues constituyen una herramienta habitual para el entretenimiento, la comunicación y las labores escolares.

Esta realidad implica que la niñez piense y procese la información de forma diferente a como lo hacen sus padres, un ejemplo claro es su propensión a compartir y a distribuir información con toda espontaneidad, frente a la reserva, casi automática, de generaciones mayores; la explicación es simple: el uso del Internet incide en cómo se relaciona la infancia entre sí, ya que los mensajeros instantáneos, las redes sociales, los foros y los medios de transmisión en tiempo real facilitan el intercambio de datos a partir de procesos de comunicación simples y veloces.

Las nuevas generaciones, al estar más familiarizadas con los aspectos técnicos de las TIC que con la identificación de los riesgos de sus interacciones en la red, se encuentran en circunstancias de vulnerabilidad que requiere de atención desde un enfoque de protección de derechos, particularmente sobre los datos personales, por ello, el INAI como garante de tal prerrogativa, ha puesto énfasis en su promoción entre los distintos grupos de población de nuestro país, particularmente las niñas, niños y adolescentes por medio de algunas acciones como la publicación de materiales impresos y digitales; actividades lúdicas en ferias y eventos; así como certámenes de dibujo, videobloggers y cuento, con el objetivo de hacer consiente a la infancia, a través de mecanismos afines a su grado de madurez sobre la importancia de cuidar aquella información que les hace identificables y las eventuales complicaciones en caso contrario.

Adicionalmente, destaca un ejercicio novedoso por el ámbito de aplicación: el Primer Concurso para ser Comisionada y Comisionado Infantil cuya premiación se realizó el 30 de junio del presente año, el cual tuvo por objeto fomentar entre la niñez la creatividad e interés en participar en temas sociales, así como la conciencia sobre la importancia de proteger su información personal.

En general, el trabajo de los participantes y, particularmente de los siete ganadores -cuyos videos están disponibles tanto en el canal de YouTube del INAI, como en el portal de la CNDH (gesto de reconocimiento a la importancia del evento)-, permitieron:

1) Advertir que las niñas y niños de nuestro país se asumen como personas con derechos, preparadas para conocerlos, ejercerlos y promoverlos, lo que habla de capacidad sobre el desarrollo de diversas habilidades que hacen posible preservar su dignidad e integridad, mediante el correcto cuidado de su privacidad, reforzado mediante un esquema de corresponsabilidad con otros actores que concurren en su cuidado, por ejemplo, sus padres o tutores y;

2) Identificar la oportunidad institucional de acercarse a un sector que representa la tercera parte del total de la población (43.5 millones según datos del INEGI), para escuchar sus puntos de vista desde la perspectiva de su entorno, mismos que pueden ser transformados en insumos valiosos para el desarrollo del trabajo diario de las instancias públicas al momento de atender la agenda de la infancia.

Lo anterior puede identificarse, tanto en el ejercicio impulsado por el INAI, como en otros que se han consolidado con el tiempo: el Parlamento Infantil, en el que los participantes asumen por un día el rol de legisladores y celebran una sesión del pleno en ese ámbito, en la que externan su opinión sobre lo que acontece en su entorno y en el país. Otro referente es la Consulta Infantil y Juvenil, efectuada en el marco de cada elección federal y cuyos resultados, derivados de las opiniones de los participantes, son públicos y puestos a consideración de las autoridades.

Estas acciones son reflejo claro de la capacidad de la infancia para involucrarse en temas que van desde la fijación de posturas sobre cómo la realidad social les impacta; su percepción sobre la convivencia en entornos democráticos; o reflexionar sobre las maneras más adecuadas de proteger y ejercer derechos fundamentales. Reconocer este contexto es imprimir importancia a la idea de que las entidades públicas asuman compromisos que estimulen el aparejamiento del quehacer institucional, con el respeto y promoción de los derechos de niñas, niños y adolescentes a partir de considerar puntos de vista, opiniones y, por supuesto, del robustecimiento de libertades, elementos que en conjunto sientan bases formativas en favor de los futuros ciudadanos.

areli.cano09@gmail.com

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