Opinión

Ni golpistas, ni insubordinados, solo pueblo uniformado

Los que pertenecemos al sindicato del rifle es una obligación apoyar a los hermanos cuando están siendo atacados y defenestrados. | César Gutiérrez

  • 05/11/2019
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Después de una semana turbulenta, pasamos del fallido operativo de Culiacán, a las declaraciones del General de División D.E.M., retirado Carlos Demetrio Gaytán Ochoa, quien en su discurso dice hablar por los presentes en el desayuno, generales retirados que le dieron esa distinción por ser el general de mayor grado, y que ostento el puesto más alto dentro de la estructura de la SEDENA.

Como ya todos sabemos el discurso del General Gaytán fue publicado en la prensa nacional, situación que se atañe a una filtración de su mismo equipo de colaboradores, y que causó un gran revuelo a nivel nacional y dentro del gremio militar. El discurso fue tomado como un reclamo hacia el comandante supremo, al general secretario y a la ideología de izquierda del gobierno actual.

En las mañaneras se habló sobre el tema como una posibilidad de que los mandos militares estuvieran molestos con el presidente de la república, y mencionaron palabras antes prohibidas como golpe de estado. El comandante supremo contestó con un mensaje en sus redes sociales (Twitter), donde le dedica a los conservadores y sus halcones el poder derrocar a Madero porque no tenía una base social que lo protegiera y respaldara, ya que el respaldo de esa mayoría libre y consiente amante de la legalidad jamás permitiría otro golpe de estado. Esta respuesta activó de forma inmediata las redes sociales en todo el país, ya que muchos la relacionaron con el discurso del General Gaytán Ochoa y el supuesto descontento de las Fuerzas Armadas del país.

Pero vayamos por partes, en primer lugar el discurso del General Gaytán Ochoa no representa el sentir de todos los militares y marinos del país. Los soldados de tierra, mar y aire, siempre se han distinguido por su lealtad, misma que la tienen tatuada en el alma; y eso sucede en todas las instituciones militares, con todos los hombres de honor que forman las filas militares. Sin embargo, existe descontento en muchos de los elementos castrenses al sentirse poco valorados por su comandante supremo, y este sentimiento se magnifica.

En realidad el General Gaytán Ochoa pertenece a la cofradía del poder militar y ha ostentado el poder de la Secretaría de la Defensa en los últimos 24 años, que con la llegada del General Sandoval ha visto la pérdida de todos los privilegios que tenía la gran mayoría de sus miembros. Aunado a esto, está el hecho de que existe el temor fundado en ese grupo de poder, de ser investigados y enjuiciados por no poder comprobar los negocios y propiedades millonarias que forman parte de su patrimonio. Y es que cómo podrían comprobar ser dueños de castillos en el extranjero, universidades, hoteles, constructoras, gasolineras, empresas de seguridad, notarias; y que sus hijos tienen puestos en las procuradurías de los estados, secretarias de seguridad pública y un sin número de etcéteras.

Son tan hábiles esos generales de la cofradía del poder, que entienden cómo manipular a ciertos sectores del gremio militar, haciendo reclamos al mando supremo como si fueran reclamos a favor de las tropas militares, pero se les olvida que durante sus años en el activo, la gran mayoría de ellos, utilizaron el poder para beneficio personal y no a favor de las tropas que hoy dicen proteger. Se les olvida que muchos de ellos vieron a la tropa, oficiales y jefes únicamente como una matrícula más, ya que para ellos eran solo piezas del ajedrez de sus intereses personales.

Como lo vimos durante más de seis años no ha existido ningún aumento real al personal militar, se les quitaron de un plumazo derechos ganados con toda una vida trabajo a favor del país, por un mero capricho al ego del mando. Se les olvida que sacrificaron a sus elementos con el falaz argumento de cuidar la imagen y buen nombre de la institución, cuando se les olvida que la institución es grande gracias a los elementos.

Por eso, este grupo de la cofradía del poder sabe muy bien como calentar el ambiente y aprovecha las fallas del comandante supremo y del general secretario para presionar, en su ambición de ser oídos y tomados en cuenta, ya que se les acabo la llave de donde salían los más jugosos negocios y cuotas de poder. Es una realidad que el descontento del personal es muy sencillo, los han utilizado para llevar a cabo el peso más fuerte y grande de la 4T, y no han sido valorados de la misma forma en que han sido exigidos.

Se le olvida al alto mando que al inicio del sexenio se tuvo una reunión en al campo militar numero Uno-A, donde se les prometió un aumento sustancial, que dicho aumento sería más para los de abajo que para los de arriba, y hasta el momento no solo no hay aumento, sino que han sido exigidos a trabajar más, con menos personal y con la obligación de dar buenos resultados aun acosta de perder la libertad y la vida.

El militar mexicano no aspira a ser rico ni famoso, pero si aspira a tener un modo honesto de vida, a que se le reconozca el esfuerzo que realiza y el sacrificio del abandono a su familia por cuidar a la sociedad mexicana. El militar mexicano sabe también que aquellos alejados del medio militar, poco conocen los usos y costumbres militares, mismos que se basan en las leyes y reglamentos castrenses, que deben de ser explicados o traducidos al comandante supremo para que éste vea cuáles son las necesidades reales del gremio militar, siendo claro que no es lo mismo las necesidades de los oficiales y la tropa, que la de los jefes y generales.

Por el mismo grado que ostentan y debido a que de forma ardua se lo han ganado, se les permite tener una holgura económica, que el personal de tropa y los oficiales no pueden aspirar, ya que viven en el día a día con las necesidades básicas de mantener a la familia. Al no haber una retribución económica y de prestaciones hace que la moral de ese personal se vea afectada sobremanera.

Quisiera recordarles a quienes les molestan mis columnas, que me tomo el atrevimiento de darle voz a los que no la tienen, que no soy dueño de la verdad y solo emito puntos de vistas reales. Sé que les molesta mi sinceridad y que han puesto a trabajar a todo mecanismo en su poder para atacar lo que trasmito, mandando a sus más falaces incondicionales a querer atacar a este humilde abogado, pero sus esfuerzos han sido en vano. Ni las amenazas, ni las calumnias harán que yo deje de presentar proyectos de ley a favor del personal militar retirado, para que puedan vivir un retiro digno a una carrera ardua de trabajo. Seguiré asesorando a la raza cuando sus derechos sean violados, asimismo no descansare hasta ver que el honor, valor y lealtad de los subalternos sea recíproco por sus mandos, ya que para todos los que pertenecemos al sindicato del rifle es una obligación apoyar a los hermanos cuando están siendo atacados y defenestrados por no querer aceptar los errores de quienes deberían cuidarlos y protegerlo como a sus propios hijos.