Opinión

Narco, fentanilo, la DEA y la 4T

¿Llegará la 4T al fondo? | Jorge Ramos Pérez

  • 17/10/2021
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La tarde del 30 de septiembre, miembros de la Secretaría de Marina rodearon la sede de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris). Incluso dentro de las instalaciones hubo incursión militar. La versión oficial, pueril, explicó en ese momento que, por ser oficinas de seguridad nacional, era normal el despliegue. Nada más falso.

La Cofepris fue tomada por asalto, antes que la Marina, por Hugo López-Gatell, subsecretario de Salud, acostumbrado a los golpes bajos incluso a su jefe, el secretario Jorge Alcocer.

Sin embargo, desde Estados Unidos llegaron las alertas en torno a que más allá de corrupción, había síntomas de penetración del narco en la mismísima sede de la Cofepris.

Insight Crime reportó que “aunque el comercio de fentanilo en México parece estar dominado por dos grandes grupos criminales, requiere amplias redes de subcontratistas menores que se especializan en la importación, producción y transporte de drogas sintéticas. Tanto las organizaciones grandes como las pequeñas parecen aprovechar el aumento de la popularidad de la droga, que cada vez más es mezclada con otras sustancias como la cocaína, la metanfetamina y la marihuana —muy a menudo sin que el usuario final lo sepa—. En efecto, el aumento de las incautaciones de píldoras de oxicodona falsas y mezcladas con fentanilo demuestra que el mercado está también madurando en otros sentidos”.

De acuerdo con Insight Crime, aunque China produce casi todo el fentanilo, sus análogos y precursores en el mundo, y la India —con su gran infraestructura química— parece estar preparada para entrar en el mercado, los traficantes mexicanos “también empiezan a producirlo utilizando precursores obtenidos principalmente en China”.

México, añade Insight Crime, “es un creciente punto de tránsito y producción de fentanilo. La mayor parte del producto entra al país a través de los puertos de Manzanillo, Colima, y Lázaro Cárdenas, Michoacán”.

Además, Insight Crime, identifica a los cárteles de Sinaloa y de Jalisco Nueva Generación (CJNG) como “los proveedores mexicanos más importantes de la droga y sus precursores, aunque organizaciones criminales y contratistas más pequeños pueden desempeñar papeles significativos en la producción y el transporte de la droga a lo largo de la cadena de distribución”.

El viernes 15 de octubre por la mañana el secretario de Salud, Jorge Alcocer Varela, compareció ante comisiones del Senado. Admitió temas de corrupción vinculados al fentanilo que originaron la intervención de elementos de la Secretaría de Marina.

“Se identificó una acción discrecional y masiva de los permisos de importación de precursores químicos, por eso la Marina fue llamada a dar su opinión, no a invadir. Más que el operativo de Marina, eran químicos de Marina que tienen experiencia en las aduanas”, dijo Alcocer.

Pero el mismo día en que elementos de la Marina entraron a las instalaciones de la Cofepris en la Ciudad de México, trascendió que fue removida de su cargo América Orellana, quien encabezó la Comisión de Autorización Sanitaria.

Una semana después, el 6 de octubre, Alejandro Svarch, titular de la Cofepris, designó al capitán de navío Francisco Julián Arce Tapia, nuevo titular del Órgano Interno de Control de la Comisión, y a Natán Enríquez Ríos, como nuevo titular de la Comisión de Autorización Sanitaria.

En entrevista con La Silla Rota el mismo viernes 15 por la tarde, Enríquez Ríos, comisionado de Autorización Sanitaria de Cofepris, y parte de los funcionarios que llegaron al abordaje, admitió:

“Estuvimos pendientes de la comparecencia de nuestro señor secretario (Jorge Alcocer) y por supuesto que la corrupción ha sido uno de los temas por los que hemos implementado tantas formas de mejorar Cofepris. Estamos en vías de ir avanzando hacia una Cofepris más honesta y más transparente. La verdad ahorita tengo que decir que no estamos, al menos la entrevista no era para ese tema, pero podemos comentarlo para ese fin en un segundo momento”.

Hasta donde se sabe, la DEA no solo está incómoda con la negativa del gobierno de López Obrador a darles permisos a varios agentes para operar en México, sino por este problema del fentanilo, donde la Cofepris es un actor central.

¿Llegará la 4T al fondo, o hará como en el pasado: voltear a otro lado? 

Punto y aparte. ¿Se romperá la alianza PRI, PAN, PRD por lo más delgado en la CDMX, y ese hilo delgado está en la alcaldía Cuauhtémoc?

Punto final. No, no hay pleito de Claudia Sheinbaum con Marcelo Ebrard. Pese a que la ultra se lo pide.

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