Opinión

¿Nacionalismo o devoción?

La “mexicanización” de las Chivas Rayadas del Guadalajara. Parte 2 | Miguel Esparza*

  • 01/11/2020
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Fútbol, nacionalismo y feligresía

La relación entre nacionalismo y fútbol no ha sido única del fútbol mexicano y en mi opinión, me parece que en el seno del Club Guadalajara sucedió algo muy similar a lo acontecido en Cataluña en 1899 y que dio lugar a la fundación del Club Barcelona. Según Andrew McFarland (“Founders, foundations and early identities: football’s early growth in Barcelona”, 2013), en 1899 el suizo Hans Gamper acudió al Gimnasio Tolosa donde preguntó a los miembros de dicha asociación, si les gustaría formar un equipo de fútbol. La respuesta que recibió Gamper fue un rotundo no por parte del presidente del Gimnasio Tolosa, Jaime Vila, quien señaló que su organización no admitía extranjeros.

Luego de ser rechazado, Gamper acudió al Gimnasio Solé, donde obtuvo una respuesta positiva a sus peticiones de formar un equipo de fútbol, fue así como surgió el Club Barcelona, cuyos primeros partidos fueron disputados contra equipos de migrantes ingleses y escoceses avecindados en Cataluña, sin embargo, pronto mediría sus fuerzas contra el equipo del Gimnasio Tolosa, el cual, curiosamente, presentaba seis jugadores escoceses en su alineación, situación contradictoria, pues como líneas arriba se mencionó, en un principio el presidente del Gimnasio Tolosa habría rechazado a Gamper y su propuesta de formar un equipo de fútbol, sólo por su condición de extranjero.

Este hecho ha dado pie a una serie de especulaciones acerca de la verdadera razón que tuvo el Gimnasio Tolosa para rechazar a Hans Gamper; la primera señala que Gamper fue rechazado porque inicialmente el Gimnasio Tolosa no estaba interesado en practicar el fútbol, de ahí la negativa a la propuesta de Gamper. La segunda versión establece que el Gimnasio Tolosa rechazó a Gamper no por ser extranjero, sino por ser protestante y en mi opinión, me parece muy probable que el retiro de los miembros extranjeros del Club Guadalajara, se debiera no a su condición de foráneos, sino porque no eran católicos, pero antes de afirmar que la profesión de una religión diferente fue lo que excluyó a los extranjeros del Club Guadalajara, creo pertinente establecer algunos hechos.

Guadalajara en 1906-1908

Según Angelotti, la ciudad de Guadalajara en 1906 tenía “un aspecto pueblerino” y se distinguía por ser eminentemente católica y conservadora. Por otra parte, sobre sus ciudadanos se menciona que, aunque “altivos y propensos a la riña” también eran descritos como “amables, hospitalarios y muy católicos”. Andrés Fábregas, por su parte, menciona que el fútbol llegó a Guadalajara “por la puerta grande: la de la Iglesia Católica”. Además, agrega que los colegios católicos y los seminarios de Guadalajara fueron los “semilleros de jugadores” y que los jóvenes que se preparaban para el sacerdocio fueron “duchos” futbolistas.

Hoy en día, poco se ha explorado el rol que tuvo la religión (católica en este caso) para introducir y desarrollar el fútbol en Guadalajara, hasta ahora sólo se mencionan algunos detalles y algunas anécdotas poco trascendentes donde la religión católica y el fútbol están vinculados. Sin embargo, en mi consideración, resulta necesario establecer cuál era la importancia de la religión en la sociedad tapatía, para finalmente poder establecer de qué manera la religión influyó en el desarrollo del fútbol jalisciense, particularmente en el seno del Club Guadalajara como un factor de unidad (entre los miembros mexicanos) y de distinción ante los miembros extranjeros que no la profesaban.

Por ejemplo, la única forma en que se puede explicar la participación del español Ángel Bolumar como jugador activo del Club Guadalajara (a pesar de ser extranjero) es porque tenía un rasgo en común con los miembros mexicanos del equipo y es casi seguro que ese rasgo haya sido la religión católica. De hecho, el rasgo característico más compartido en la sociedad mexicana durante ese periodo, era la práctica de la religión católica, por encima de la lengua compartida y del sentimiento nacionalista, pues en el país había zonas donde los individuos no hablaban español y no se identificaban como mexicanos, sino que hablaban alguna lengua indígena y se decían pertenecientes a algún grupo cultural o etnia, sin embargo, fervorosamente profesaban la religión católica.

Conclusión

Gran parte de lo aquí señalado, son los apuntes y deducciones iniciales de una investigación en proceso, por lo que aún estamos lejos de poder afirmar con plena certeza por qué razón el Club Guadalajara optó por ya no permitir la participación de extranjeros y sólo jugar con futbolistas mexicanos. El gran problema es la ausencia casi por completo de fuentes escritas, así que difícilmente podrá establecerse con plena certeza cómo se estableció esa tradición futbolística tan única y sui generis. Lo que queda fuera de toda duda es que el Club Guadalajara, ya sea por devoción o por nacionalismo, seguirá siendo para millones de aficionados al fútbol, un referente identitario de la mexicanidad.

*Miguel Esparza es Licenciado en Historia, Maestro en Historia de México y Dr. en historia Moderna y Contemporánea por el Instituto Mora. Entre sus temas de interés se encuentra la historia del deporte.

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