Opinión

Mujeres mexicanas contra la invisibilidad digital

Ha sido muy difícil para las mujeres abrirse espacios en el ámbito tecnológico. | Marina San Martín

  • 19/02/2021
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El Día de la Mujer Mexicana fue instituido el 15 de febrero de 1961, por el Comité de Servicio Social y Cultural A.C., fundado por la diplomática Amalia González Caballero de Castillo Ledón, y la dramaturga Maruxa Villalta, para posicionar en la conciencia nacional la importancia de garantizar la efectiva igualdad de género.

A 60 años, aquella idea de no distinguir derechos por razones sexistas, no ha logrado internalizarse. Las mujeres continuamos cerrando brechas y superando barreras para ser tomadas en cuenta en ámbitos considerados culturalmente exclusivos para los hombres, como son la ciencia y las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC).

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del INEGI, al 2018, las personas ocupadas en TIC en México eran poco más de 752 mil, de las cuales, 82.9% eran hombres y 17.1 % mujeres.

Por su parte, la UNAM, en 2019, registró que, en las licenciaturas sobre este tipo de tecnologías, el total de hombres egresados fue de 112 en comparación con 37 mujeres.

En cuanto a los investigadores y especialistas masculinos en ciencias exactas, biológicas, ingeniería, informática y telecomunicaciones, al primer trimestre de 2020, reportó que representaban el 78.4% de la población que ocupaba estos espacios, en contraste con el 21.6% de mujeres.

En el mismo periodo, entre quienes se dedicaban a la investigación o eran especialistas en estas materias con 16 a 18 años de escolaridad, indicaba que los hombres tenían un salario de 8 mil pesos promedio respecto a los 6 mil pesos que percibían las mujeres.

Además de la brecha de género en el trabajo y en las aulas, socialmente existe un prejuicio contra las mujeres en las actividades científicas. Así lo muestra la Encuesta Nacional de Género 2015, que reveló que 18.8% de la población en México, estaba de acuerdo en que los hombres eran más aptos para dichas labores.

Ha sido muy difícil para las mujeres abrirse espacios en el ámbito tecnológico. Hasta 2018, en México, de las 100 principales empresas tecnológicas emergentes en el país, sólo 20% tenía a una mujer como fundadora; y sólo el 9% contaba con una directora ejecutiva.

En el estudio Gender Gaps and Scientific Productivity in Middle-Income Countries: Evidence from Mexico, del BID, de 2017, se sostiene que el sistema académico se vería beneficiado con un aumento de entre el 17% y el 20% de la productividad científica, si se eliminara la desigualdad de género en los procesos de promoción de plazas de investigación a categorías superiores.

Luchar contra la invisibilidad digital y apropiarnos de las TIC, nos empodera como mujeres, nos ayuda a crecer y a contribuir en el desarrollo de nuestro país.

A todas y todos nos beneficia, pues como sostenía Ellen Ochoa, astronauta de la NASA, habiendo tantas cosas por descubrir en la ciencia y requiriéndose soluciones a tantos problemas, “necesitamos las mentes de las mujeres, tanto como las de los hombres”.

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