Opinión

Mujeres fotoperiodistas en tiempos de covid-19

Estas fotoperiodistas representan lo mejor de nuestra comunidad, se han ganado un lugar indiscutible en los medios y sus agencias. | Ulises Castellanos

  • 19/06/2020
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Nadie estaba preparado, imposible adivinar la dimensión de esta pandemia. A 100 días de la emergencia desatada por el primer caso documentado en México, el pasado 28 de febrero, y con 20,000 personas muertas ya por covid-19 en nuestro territorio, hay un sector de periodistas que no descansa, que no está en cuarentena y que a diario arriesga su vida, y la de sus cercanos, para que la sociedad esté informada. Son las fotoperiodistas mexicanas.

Así es, en medio de esta crisis global, provocada por el nuevo virus SARS-Cov2, y derivado de la estrategia mundial que encerró, voluntariamente o no, a muchas personas en casa, hay un grupo de valientes mujeres, que con cámara en mano, han recorrido hospitales, cementerios, hornos crematorios y velatorios para dar testimonio visual de esta pesadilla. 

Hoy quiero referirme a seis de ellas, -con las que pude hablar personalmente- de entre cientos de mujeres valiosas que hoy ejercen el periodismo en todo el país. Se trata de Aracely Martínez del diario Ovaciones, Karina Tejada de Excélsior, Andrea Murcia de la agencia Cuartoscuro, Lucia Flores del diario El Financiero, Sashenka Gutiérrez de la agencia española EFE y a Alejandra Leyva con quien trabajé una temporada en la redacción de El Universal.

Sin entrar todavía en detalles, les cuento que son todas mujeres profesionales que van de los 27 años de edad a los 48, con años de experiencia acumulada en cada mirada, y que trabajan toda la semana por salarios mensuales que van de los $9,500 pesos hasta los $20,000, para capturar el rostro de la muerte y su contexto. 

“A diario reconozco el aroma de la muerte”

Aracely Martínez (48) tiene 25 años de experiencia en el medio, 20 de ellos se los ha entregado al diario Ovaciones, del que virtualmente es una sobreviviente, ya que actualmente es la única fotógrafa que queda en esa redacción, de 16 colegas que conformaban ese departamento de fotografía en el año 2000 cuando ella ingresó a ese diario.

Martínez estudió comunicación y es egresada de la Facultad de Ciencias Políticas de UNAM, su jornada del pasado miércoles arrancó tempranito en el Politécnico para registrar la aplicación de pruebas covid a personas sospechosas de estar infectadas, de ahí se fue a la entrega de despensas para luchadores de escasos recursos; terminando de registrar eso se movió al mercado de la Merced en el centro histórico para ver cómo se manejaban los comerciantes y sus clientes con la famosa sana distancia. Terminó su jornada laboral -de un sólo día- buscando historias de pacientes y sus familiares en el Hospital General.

Aracely gana $13,000 pesos mensuales más vales de despensa, tiene 2 hijos de 12 y 13 años de edad, y no ha dejado de trabajar un sólo día en esta cuarentena; a pesar de todo, dice estar contenta y confiesa que ha llorado un par de veces en medio de esta pandemia, frente al dolor de las familias que han perdido parientes por covid-19. 

Foto: Aracely Martínez / Ovaciones. Llegada de paciente al Hospital General, en Chimalhuacán.

“Aprendí durante esta cobertura a estar cerca de la muerte, a diario reconozco el aroma de la muerte, me invade la angustia y el sufrimiento”. Tranquila, me narra que antes de esta crisis, su especialidad eran los deportes, se la vivía en los estadios de CU o el Azteca; ahora usa a diario el cubrebocas N95, trae goggles, careta y guantes en la maleta. 

Cuando regresa a casa deja su ropa afuera, y lo sanitiza todo con alcohol y agua oxigenada, porque su mayor temor es contagiar a sus hijos. Al final del día, después de bañarse de nuevo, hace tarea y juega con sus hijos. Aún le parece increíble que “la gente no crea” en esta enfermedad. Asómense a su mirada en la cuenta @celyarafoto de Instagram.

Con temor a estar contagiada

Karina Tejada (43) tiene 22 años con la cámara al hombro y lleva al menos 14 viviendo en la Ciudad de México: trabaja en el periódico Excélsior, donde ya solo quedan siete fotógrafos, y se la pasa entre los hospitales La Raza, el Hospital de México y el INER. 

Vive con su pareja, el querido Héctor Téllez, hasta hace unos días fotoperiodista del diario Milenio, pero a quien, recientemente, le avisaron que sería liquidado por su empresa junto con otros colegas de aquel diario, derivado de la crisis económica que también está pasando factura en el contexto de esta emergencia sanitaria. A Milenio ya sólo le restan unos 6 fotógrafos y Héctor acaba de perder su trabajo en medio de esta crisis.

Foto: Karina Tejada. Hospital General de Mexico.

A Karina la conozco desde hace más de una década y siempre me ha gustado su trabajo, su actitud y su entrega frente a las asignaciones que cubre, es incansable y siempre está de buen humor. Ella se protege, usa todo: cubrebocas, guantes, y cuando entra a los hospitales se coloca el traje completo para no contagiarse, gana $18,000 mil pesos al mes y, ahora, es el único ingreso seguro de esa familia. 

Me cuenta que vive con temor a estar contagiada y, obvio, no está en contacto con el resto de su familia. Ahora la escuché cansada, tensa. A Karina pueden seguirla en la cuenta @hiedra2012, en Instagram.

“Me gustaba hacer de todo”

Andrea Murcia (28 años) trabaja para la agencia Cuartoscuro. Viene de Guadalajara y lleva 2 años en Ciudad de México. Es una de las más entusiastas frente a su trabajo: estudió en el ITESO y su trabajo se desarrollaba entre conferencias de prensa, marchas, política, deportes y espectáculos, “me gustaba hacer de todo” dice. 

Su Instagram es @usagii_ko y es la autora de una excelente foto que registra el momento de la agresión sobre Melanie, la adolescente lastimada hace unos días por policías de la ciudad en la zacapela de Polanco.

Foto: Andrea Murcia. En la Central de abasto. CDMX.

Andrea es soltera y gana $10,000 pesos al mes, asegura que esta crisis sacó a todos los periodistas de su “zona de confort” y que esto “pone a prueba” nuestra ética y la línea de respeto frente a la gente que sufre. Se la pasa entre cementerios, hospitales y vida cotidiana frente a la pandemia. Sus fotos son espectaculares.

Trabaja con “cierto miedo”

Lucía Flores (27) es una aguerrida fotoperiodista que trabaja para El Financiero desde hace poco más de dos años y gana $9,500 pesos al mes. Ella produce historias que se publican en la página dos del diario, debajo de la columna de su director, “es de lo más visto del diario” asegura, por ser lo primero que se ve después de la portada y la opinión del periodista Enrique Quintana. 

Me cuenta que se derrumbó emocionalmente en una cobertura en Toluca frente al caso de dos bebés infectados por covid-19, en el Hospital materno de la capital mexiquense.

Considera que ahora tiene una mirada más sensible que antes y asegura que trabaja con “cierto miedo”, sin embargo no se deja vencer por ello. Aquí en la columna destaco una de sus fotos que, me parece, sintetiza parte de la tragedia que hoy enfrentamos. 

Foto: Lucía Flores. En Nezahualcóyotl, el traslado de una persona con probable covid.

Es esta imagen bajan a un enfermo por covid-19 y, literalmente, lo vuelan un par de pisos desde su cuarto en alguna vivienda de Nezahualcóyotl, en el Estado de México. Parte de su mirada la pueden encontrar en @lufm_, su perfil de Instagram.

“No somos ajenas al dolor, aquí la muerte se da en soledad, sin despedidas”

Sashenka Gutiérrez (40) Se desempeña como fotoperiodista de EFE. Tiene 14 años en el medio y 11 de estos los ha trabajado para la agencia española. Posee una mirada única y un estilo propio, se protege como todas y reconoce que ésta cobertura le quita mucha energía: recorre cementerios, asiste a funerales, ve de cerca la desesperación de las familias y comparte su dolor.  Atrás quedaron las alfombras rojas, las entrevistas y lo demás, hoy todo es covid-19. 

Sashenka no sabe exactamente cómo le va a cambiar la mirada esta crisis, pero admite que ahora es menos “invasiva” que antes y cree que se ha vuelto más respetuosa de los personajes que sufren. 

Ella desea que esto termine pronto (se le oye cansada para cuando charlamos) y afirma que es un tema muy fuerte: “no somos ajenos al dolor, aquí la muerte se da en soledad, sin despedidas” y eso abruma, dice. 

Foto: Sashenka Gutiérrez. Zona Cero Hospital Juárez.

Su protección es total, guantes, careta, cubrebocas, todo; vive con su esposo, no tiene hijas o hijos pero se preocupa. Hace tiempo que solo ve de lejos a su madre, aunque vive cerca, pero guarda su distancia. Es una profesional de tiempo completo y su salario es el más robusto de esta azarosa selección. Ella gana $20,000 pesos al mes. Sin embargo, el desgaste emocional nadie se lo compensa. En Instagram, podrán ver su talento visual aquí: @Sashe

“¿Acaso estoy viviendo en estos días lo que verdaderamente significa ser madre?”

Alejandra Leyva (28 años) vive en Guadalajara y aunque durante años se desempeñó como fotoperiodista con un destacado trabajo en su paso por El Universal, en la Ciudad de México, hoy es fotógrafa en la Coordinación Económica del Gobierno del Estado de Jalisco

Su cuarentena es intermitente, porque es madre de una pequeña de tres años y sus oficinas han estado cerradas parcialmente. Sin embargo, ella ha estado documentando su encierro a través de fotos íntimas con su hija. Un testimonio visual de ese trabajo se publicó recientemente en el New York Times

Foto: Alejandra Leyva

Y aquí parte de su testimonio: “En estas jornadas en las que he sido madre a tiempo completo, mi hija y yo hemos vivido muchas emociones en un día o incluso en una hora, desde felicidad hasta enojo, impotencia, negociaciones, amor y nuevamente conflicto. Una madre que trabaja es puesta a prueba con este encierro. ¿Acaso estoy viviendo en estos días lo que verdaderamente significa ser madre?” Síganla en Instagram en @chinos_rizos.

Así las cosas. Me parece que ellas representan lo mejor de nuestra comunidad, se han ganado un lugar indiscutible en los medios y sus agencias. Se arriesgan a diario para que usted, estimados lectores, vean desde su mirada, el rostro de esta pandemia: enfermos, hospitales, velatorios, hornos crematorios y... la muerte. 

Vaya desde aquí un sincero aplauso por su trabajo y determinación. Son un ejemplo total de entrega, talento y riesgo. Todo lo que al final hace de esta profesión, el periodismo, una de la mejores del mundo. El futuro de la industria será con ellas, o no será.

Al cierre de esta columna, me entero del despido de más de una docena de fotoperiodistas de al menos tres medios: Reforma, Milenio y el Heraldo de México. Esto es reflejo de otra tragedia, la que viene: el desastre económico que deja el coronavirus y el abandono de los lectores al consumo físico de los medios que sigue. 

Urge encontrar una solución económica frente al derrumbe inexorable de los medios de cara al cambio tecnológico en medio de esta pandemia. La próxima semana me ocuparé de este tema. Por lo pronto mi solidaridad a todas y todos los colegas que han perdido su trabajo, por la razón que sea, al son de esta pesadilla.

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