Opinión

Muertes evitables

El plan de vacunación sigue siendo insuficientemente detallado y transparente. | Agustín Castilla

  • 21/04/2021
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En los últimos meses se ha discutido mucho sobre el exceso de mortandad asociado al covid-19 y, aunque se han manejado diferentes cifras seguimos sin conocer con certeza cuál es el número de personas que lamentablemente han perdido la vida como consecuencia directa de la pandemia -la falta de diagnóstico y atención a otros padecimientos como los cardíacos también ha provocado un incremento en el número de defunciones-, pero es un hecho que la cifra real es muy superior a los 213 mil decesos reportados por el gobierno. Hace unos días, el titular del INEGI señaló que, por primera vez en la historia de México, en 2020 se rebasó el millón de defunciones, lo que representa un incremento de 40% si se compara con 2019, y que en su mayoría son atribuibles a la pandemia.

Diversas instituciones y organizaciones como el Centro de Ciencias de Complejidad de la UNAM, la Universidad de Miami o de Amnistía Internacional han realizado estudios que coinciden en que el manejo de la pandemia en nuestro país no ha sido el más adecuado. Incluso, en el ranking de Bloomberg México ocupa el último lugar entre las 53 principales economías del mundo por tener el mayor índice de positividad de pruebas (41.1%) así como de mortalidad (7.5%) entre otros indicadores que se revisaron.

Otro dato también preocupante es que, de acuerdo a la Organización Panamericana de la Salud (OPS), somos el país con mayor número de decesos entre el personal de salud con alrededor de 3 mil 534 superando ampliamente a Brasil y Estados Unidos. En este contexto, resulta inexplicable que no haya concluido la vacunación para la totalidad del personal de instituciones públicas y se le niegue a quienes laboran en instituciones privadas -al parecer por un prejuicio siendo que, por ejemplo, los consultorios de farmacia se han convertido en el primer nivel de atención y por tanto tienen muy alto riesgo-, y en cambio se haya determinado priorizar a los denominados “servidores de la nación” cuya función en los centros de vacunación sigue sin quedar clara.

Uno de los estudios más recientes que se han publicado, es del Institute for Global Health de la Universidad de California, que precisamente analiza el caso de México y su respuesta al covid-19 a solicitud del panel independiente de la Organización Mundial de la Salud, cuyas conclusiones van en el mismo sentido que otras investigaciones:

1) Las deficiencias en el modelo de manejo de la emergencia llevaron a fallas en la incorporación de evidencia científica y una incapacidad para reconocer y corregir errores;

 2) Las autoridades no cumplieron con sus funciones de rectoría y no asumieron la responsabilidad política de coordinar una respuesta nacional coherente y unificada;

3) La falta de una comunicación clara, prudente y correcta sobre el nivel real de riesgo y cómo actuar al contraer la enfermedad ha contribuido a su impacto devastador;

4) Las consideraciones financieras ejercieron una influencia desproporcionada sobre las estrategias para manejar la pandemia, a expensas de las medidas de salud necesarias y del apoyo a grupos sociales vulnerables más afectados;

5) Sostener una política de pruebas excesivamente restrictiva socavó la capacidad de detectar brotes, diagnosticar pacientes, controlar la transmisión y estimar adecuadamente la carga de Covid-19 en el país;

6) Los retrasos en los sistemas de información sanitaria han inhibido la toma de decisiones basada en datos epidemiológicos precisos y oportunos;

7) El sistema de salud se encontraba en una situación precaria debido a falta de inversión crónica, recortes por austeridad, y reformas inoportunas y mal concebidas;

8)Los esfuerzos por ampliar la capacidad hospitalaria se vieron parcialmente socavados al no preparar ni abastecer adecuadamente el sistema de salud para hacer frente a la emergencia, poniendo en riesgo a los trabajadores de la salud;

9) Grandes desigualdades en el acceso y calidad de los servicios de salud y otras desigualdades sociales crearon vulnerabilidades estructurales a una elevada carga de enfermedad que se han profundizado durante la pandemia; y

10) El plan de vacunación sigue siendo insuficientemente detallado y transparente. E motivo de preocupación que las prioridades y decisiones se sometan a consideraciones partidistas y electorales.

Sin embargo, particular atención amerita la estimación que se hace en el document0 respecto a que, si el manejo de la pandemia en nuestro país hubiera tenido un desempeño promedio, se habrían evitado alrededor de 190 mil fallecimientos por todas las causas, y esto sin considerar el pico de muertes que se registraron al inicio de este año. Es decir, con un mejor manejo de la pandemia, se pudo evitar que decenas de miles de personas perdieran la vida y enlutaran a sus familias. Así de grave.

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