Opinión

Morir en México

La creación de la Ley Orgánica de la SSC dio a la dependencia facultades de inteligencia e investigación policial. | Jorge Ramos Pérez

  • 31/10/2021
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La muerte del actor de televisión Octavio Ocaña fue un enigma. Reporteros especializados en cobertura de nota roja aseguraban que Benito, uno de sus personajes más populares, sacó un arma de la guantera de la camioneta y se disparó accidentalmente.

La extraña muerte de Octavio Ocaña quizá haya ocurrido como comenzaron a informar las autoridades y periodistas.

Recientemente comenzó a circular el libro Policía CDMX, héroes y demonios, de Andrés M. Estrada, con algunos huecos, pero en general pone de relieve el papel del policía más próximo al ciudadano.

En alguna ocasión una pareja de periodistas fue detenida y sus manos colocadas sobre su auto, por cometer el error de estacionarse a unos pasos de un cajero automático, cerca del Ángel de la Independencia.

Una decena de camionetas y vehículos policiales rodearon a la pareja que venía de ejercitarse en El Sope, la pista de carreras del Bosque de Chapultepec, hacia las 22 horas.

Fueron amenazados, llevados a pararse frente a una cámara de seguridad del cajero automático “para que los identifiquen”.

Separados, ella alcanzó a decir que eran periodistas. E inmediatamente pidieron identificaciones… para ser liberados. “Estamos buscando a unos ladrones de tarjetas”, dijeron.

Días más tarde fueron detenidos unos venezolanos a quienes les seguían los pasos, quienes minutos antes de la llegada de la pareja de periodistas, habían saqueado el cajero. Al menos eso decía la parte oficial.

Ignacio Alzaga, periodista con larga experiencia en temas de seguridad, publicó un reportaje en La Silla Rota donde mostró que la fabricación de delitos y culpables persiste por parte de la policía en Ciudad de México.

Asuntos Internos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) abrió este año un cúmulo de 235 expedientes por quejas ciudadanas contra oficiales y “vistas” o notificaciones de jueces por la presunción de haber acusado falsamente a detenidos.

La fabricación de delitos es previa casi siempre al intento de extorsión de servidores públicos, describió Alzaga.

En 2019 el gobierno de Claudia Sheinbaum promovió en el Congreso capitalino la creación de la Ley Orgánica de la SSC que dio a la dependencia facultades de inteligencia e investigación policial.

Uno de los objetivos era terminar con la creación de culpables, corrupción, tortura y otros delitos cometidos por personal de la corporación…pero las denuncias siguen, relató.

¿Qué hacen? Pues recurren a la siembra de droga o armas con la finalidad de extorsionar a ciudadanos, además de personas con antecedentes penales, como asaltantes y narcomenudistas.

Sembrarle droga a una persona lo conocen los mismos policías como “kilo de ayuda”, una burla al programa que brinda apoyo a la niñez a través de la donación de alimentos.

“Lo hacen no sólo para obtener dinero que se reparte con los mandos, sino para cubrir una cuota de ‘efectividad’ en las operaciones a través de las puestas a disposición ante el Ministerio Público”, documentó Alzaga.

La muerte de “Benito” se empaña por esta realidad: la corrupción.

A través de un comunicado, la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) informó que la muerte de Octavio Ocaña ocurrió cuando huía de policías de Cuautitlán Izcalli, que le habían marcado el alto.

Asegura que no hubo intercambio de disparos, sino que el joven se habría disparado en la cabeza, al parecer en el pómulo, con un arma que sacó de la guantera de la camioneta que conducía.

Así es morir en México.

Punto y aparte. La UNAM es víctima de una estrategia para “sacudirla”. No sólo es discurso que resulta inocuo. Es una mano la que mece la cuna en el campus.

Punto final. Sandra Cuevas da tumbos en Cuauhtémoc. Pero no lo admite.

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