Opinión

Morena se alinea, pero...

AMLO es un animal político y querrá tener influencia transexenal. | Jorge Ramos Pérez

  • 26/10/2020
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El triunfo de Mario Delgado en Morena representa un primer viraje en la dirección del movimiento que encabeza Andrés Manuel López Obrador.

En las filas del partido gravitan muchos grupos. Algunos son más neoliberales que el PAN y el PRI y otros son casi de esa izquierda que tiene asambleas interminables y hasta reuniones cuasiocultas.

En agosto les conté en este espacio que había dos grupos, ultras y moderados. A principios de octubre les denominé ultras y moderados. La correlación de fuerzas sigue así, pero es evidente que ahora se alineó hacia el ala más moderada.

Marcelo Ebrard, secretario de Relaciones Exteriores, ha sido un político que ha sabido negociar y ceder. Al mismo López Obrador le facilitó el camino para ser candidato presidencial. Es heredero de la escuela de Manuel Camacho, quien incluso publicó un libro titulado Cambio sin ruptura.

Mario Delgado comulga con Ebrard. Fue funcionario en el gobierno capitalino con Marcelo. Aunque algunos arquean las cejas porque quizá tenga algunas actitudes poco proclives a la ética política.

El diputado federal, por supuesto, tiene capacidades políticas. Los tropiezos en San Lázaro para aprobar algunas encomiendas de Palacio Nacional son parte del costo político.

En el otro extremo están personajes más conspicuos. Piensan que la transformación debe ser con ruptura.

A ese grupo, extrañamente, se sumó Porfirio Muñoz Ledo. El más experimentado político mexicano fue seducido por los ultras, los puros. Aunque también hay que reconocer que ha sido el más crítico de algunas decisiones cuestionables de la autodenominada 4T, muchas de ellas tomadas por Marcelo Ebrard.

A este grupo radical se puede meter a Claudia Sheinbaum e Irma Eréndira Sandoval (quien se sigue sintiendo presidenciable, aunque usted no lo crea y pese a que su combate a la corrupción es un fracaso), Martí Batres... y una legión de políticos que piensan que una cirugía mayor que implique cercenar órganos sensibles del sistema político mexicano es la única solución.

¿López Obrador ya tiene candidato presidencial?

No se equivoquen. AMLO es un animal político y querrá tener influencia transexenal. Falta mucho para saber quién es el candidato presidencial... pese a las señales enviadas vía Mario Delgado.

Por ahora quedan varias interrogantes. Ricardo Monreal jugó con Marcelo Ebrard y con Mario Delgado.

Pero hay dos personajes que se ventilaron aquí en agosto y a principios de octubre: uno muy importante con oficina en Palacio Nacional y uno más con apellidos López Beltrán, a quienes su apuesta por Muñoz Ledo simplemente no resultó.

Por ahora, la inclinación y la línea va por una tendencia más moderada. Pero la ultra o los puros no se van a quedar cruzados de brazos. Aún falta la batalla por el 2021, quince gubernaturas, la Cámara de Diputados y miles de cargos más. Así que la guerra entre ultras y moderados, puros e impuros, sigue su curso. Pero, desde mi perspectiva, los moderados o impuros son quienes ganaran la guerra. Nos vemos en el 2023.

Punto y aparte. La detención de Salvador Cienfuegos abre el debate de un civil al frente de las fuerzas armadas. Esta listo, incluso, un plan para un comando conjunto. Pero en la Marina se resisten. AMLO no tiene el valor para un cambio así de radical. Nos vemos en el 2024.

Punto final. Hugo López-Gatell sonríe en la Cámara de Diputados. Se toma selfies con diputadas. Come cacahuates. La Secretaría de Salud autoriza al Senado sus sesiones. Un legislador muere por covid-19. En San Lázaro hay quien habla de más de 115 diputados contagiados. Ya estamos en 90 mil muertes por covid-19. ¿Y Hugo López-Gatell? Sonriendo y comiendo cacahuates o dejándose fotografiar en arrumacos con una dulcinea.

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