Opinión

Moralmente derrotado

La derrota moral es la derrota del discurso, de las propuestas y de los valores que se promueven. | Julio Castillo López

  • 05/02/2020
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Hay hombres que no suben después de caer.

Arthur Miller

Durante las conferencias matutinas que todos los días, el presidente López Obrador tiene la generosidad de regalarnos (90 minutos diarios en promedio), ha surgido en más de una ocasión la expresión “la oposición está moralmente derrotada” y esto dice mucho de su forma de pensar.

Para empezar, es evidente que no ha dejado de ver la política como una batalla entre afines y enemigos, cosa que rompe cualquier espíritu democrático y cualquier posible consenso para construir, pero eso no es lo más preocupante. La oposición no puede estar moralmente derrotada porque no tiene forma de ejercer sus preceptos, sus propuestas o su programa desde el gobierno federal, el presidente sí puede e irónicamente es él y su discurso de años el que resultó ser falso e inviable y eso lo lleva a una doble derrota; una derrota en los hechos y una derrota moral. Algunos puntos al respecto:

· Estar moralmente derrotado es hablar todos los días (durante más de 20 años) de honestidad y que ni siquiera tus colaboradores más cercanos sean honestos… ahí está el caso de la evolución patrimonial de Bartlett y las adjudicaciones directas.

· Estar moralmente derrotado es que mientras intentas implementar un nuevo sistema de salud tu primer nieto nazca en los Estados Unidos, demostrando que ni tu propia familia cree en las instituciones que generas.

· Estar moralmente derrotado es haber dejado por escrito que el desempeño económico en el gobierno anterior era pésimo y tener un gobierno que anhela alcanzar los “pésimos” resultados de antes.

· Estar moralmente derrotado es tener que justificar el fracaso con el pasado o el “éxito” con “otros datos”.

· Estar moralmente derrotado es haber fundado un partido político para llegar a la Presidencia; haber llegado y que hoy no se sepa quién es el presidente legítimo de dicha institución; que el coordinador de tus propios senadores esté fundando un nuevo partido y que muchos de tus allegados no estén afiliados ni reconozcan a tu propia institución como un partido viable.

· Estar moralmente derrotado es haber hecho de México el muro de Trump (dicho por el mismo Trump), es negarle un trato humanitario a los migrantes y que tus propios colaboradores en el legislativo denuncien la falta a los derechos humanos, mientras a quien impusiste ilegalmente en la Comisión Nacional de Derechos Humanos guarda silencio… esa es una derrota moral a tres bandas.

· Estar moralmente derrotado es haber pregonado que se vendería el avión presidencial para devolverle el dinero que costó al pueblo y no poder venderlo y proponer que sea el mismo pueblo quien lo compre (por medio de un sorteo).

La derrota moral es la derrota del discurso, de las propuestas y de los valores que se promueven. La oposición podrá estar, o más bien pudo estar, electoralmente derrotada, pero el presidente López Obrador es quien realmente está moralmente derrotado ya que sus ideas, sus valores y su discurso, aunque es muy aplaudido por muchos, no ha podido dar resultados y no es seguido ni por sus más cercanos.