Opinión

Militarización del sur

En los primeros días de su presencia en Chiapas, la GN no parece aún entender sus funciones y no es un disuasivo para los migrantes. | José Luis Castillejos

  • 18/06/2019
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La Guardia Nacional de México, institución con disciplina militar, al mando de la Secretaría de Seguridad Pública, de carácter civil, tiene el difícil trabajo de ser el muro norteamericano, desde el sureste mexicano, en la frontera con Centroamérica.

Su rol es realizar las funciones de la seguridad pública. En la realidad será híbrida, ya que su entrenamiento y disciplina estarán a cargo de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) y la Secretaría de Marina (SEMAR) pero su mando estará en la Secretaría de Seguridad.

Policías militares, navales y federales ahora están a cargo de hacer el papel de agentes migratorios ante la inoperancia del Instituto Nacional de Migraciones y de la Policía Federal que no pudieron contener el alud de ciudadanos centroamericanos

Sobre esta institución, creada a iniciativa del presidente Andrés Manuel López Obrador, están puestos los ojos de los organismos humanitarios para evitar, al amparo de la protección de la seguridad nacional, violaciones a las garantías del hombre.

Pero en los primeros días de su presencia en Chiapas, la Guardia Nacional no parece aún entender sus funciones y no es un disuasivo en la intención de los migrantes centroamericanos, caribeños y africanos de dirigirse a Estados Unidos, utilizando el territorio mexicano e ingresando por Chiapas.

El compromiso de la administración de López Obrador ante su similar de Washington es desplegar, de manera escalonada, seis mil agentes.

Lo que hizo el gobierno es ponerle sólo en la práctica gafetes en los brazos con las siglas GN a soldados y miembros de la Marina para realizar el trabajo de contención.

Este muro humano, del que ahora presume el gobierno de Donald Trump, costará muchos millones de pesos a México, ya que su despliegue será a través de 13 coordinaciones anclados en los estados de Campeche, Chiapas, Oaxaca, Veracruz y Tabasco.

Actualmente ya pueden verse a agentes de la GN en los municipios de Suchiate, Talismán, Motozintla, Frontera Comalapa, Comitán, entre otros aunque su trabajo comienza a partir del 30 de junio.

Según la GN, “es una institución del Estado que participará en la salvaguarda de la libertad, la vida, la integridad y el pleno ejercicio de los derechos de las personas, protegiendo su seguridad y patrimonio, así como los bienes de la Nación, en los casos y bajo las condiciones dispuestas en esta Constitución y en las leyes".

La Guardia Nacional también se entiende como una institución híbrida con organización y disciplina militares, pero que estará bajo el mando de la Secretaría de Seguridad Pública de carácter civil.

¿Cómo comenzó el desorden en el sur?

Juan Sabines Guerrero, que gobernó el sureño estado mexicano de Chiapas, en el período del 8 de diciembre de 2006 al 7 de diciembre de 2012, rechazó la idea de militarizar la frontera sur de México para frenar el paso de migrantes de América Central y contener el ingreso de drogas.

Un reporte de Stratfor, una firma de inteligencia geopolítica que ofrece un análisis estratégico y previsión de las personas y organizaciones de todo el mundo clasificado con el número Email-ID 2156100, despachado por el agente de la empresa de inteligencia global Stratfor, Antonio Caracciolo, a las 22:34:34 horas del 17 de noviembre del 2011, revela lo que ocurrió.

Breve, escueto y sustancioso el reporte establece que: “El gobernador Juan Sabines Guerrero consideró que el fenómeno tiene que ser comprendido. No se eliminan. Así que rechazó la idea de militarizar la frontera sur de México”.

Sabines deberá responder, en su momento, qué lo motivó a no pedir mayor presencia militar y a redoblar la vigilancia policial y a promover una política migratoria “humanista” con lo cual abrió la frontera de Chiapas a la migración, proveniente de Centro y Sudamérica y convirtiendo, al mismo tiempo, a ese estado como un corredor de banda de tratantes de blancas, indocumentados y narcotraficantes.

Incluso fue más allá y en el marco del Día del Migrante, el 19 de diciembre de 2011, presentó al H. Congreso del Estado la iniciativa de Ley de Interculturalidad, Atención a Migrantes y Movilidad Humana con la que se pretende dirigir una política migratoria con sentido humanista que garantice los derechos humanos de los migrantes y sus familias.

La iniciativa compuesta por 56 artículos distribuidos en ocho capítulos, buscó generar mecanismos de protección para los migrantes, así como para la movilidad humana y la interculturalidad.

Los primeros cuatro capítulos refieren, entre otras cosas a su objeto; a que no se identificará ni se reconocerá a ningún ser humano como ilegal por su condición migratoria, a la creación de programas de ayudas y apoyos para la atención social a huéspedes, así como para las comunidades de distinto origen nacional en materia social, económica, política y cultural que promuevan su visibilización y fortalecimiento en el estado de Chiapas.

Los documentos de inteligencia norteamericana revelan que Sabines abrió, inconsultamente, las fronteras con los resultados actuales a la vista.

La falta de vigilancia en la frontera mexicana-guatemalteca genera que cada año entren a Guatemala 48 millones de litros de gasolina de contrabando lo que ha generado en los últimos años el cierre de más de 20 gasolineras guatemaltecas.

El combustible parte de Suchiate, Cacahoatán, Frontera Hidalgo y Tuxtla Chico, según el reporte de inteligencia de Stratfor.

Hoy se vive una especie de caos en el sur

De un lado los mexicanos que viven en pueblos fronterizos sienten frustración ante la ola de atracos, inseguridad, violencia y una serie de situaciones que se presentan con la presencia extranjera. Incluso ya se percibe un clima xenófobo.

Los migrantes que están en el poblado guatemalteco de Tecúm Uman, a la espera de un descuido de la GN viven momentos de frustración.

Buscan el apoyo de centros de protección a migrantes, que los provea de alimentos y un techo para seguir su travesía.

El presidente de la Conferencia Episcopal, Rogelio Cabrera López, acaba de admitir que los 125 albergues que tienen diseminados a lo largo del territorio nacional ya fueron rebasados.

La Iglesia Católica está trabajando en favor de los migrantes y respaldo la postura de ofrecer asilo aunque reconoció que están saturados. El apoyo ofrecido por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador de darles cien mil empleos no es bien visto en el sur donde la mayor parte de su población está empobrecida y desempleada.

Se refieren los sureños a AMLO como un “candil de la calle y oscuridad de su casa”, que prefiere al amparo de la ayuda humanitaria y protocolos internacionales proteger a quienes transitan por su territorio en detrimento de los nacionales.

Esos cien mil empleos que Marcelo Ebrard, el canciller mexicano, ha dicho que están disponibles en la industria de la construcción y otros empleos ya lo quisieran los habitantes de Chiapas y Oaxaca donde la gente hace malabares para sobrevivir.

Si bien México no puede ser un país xenofóbico, los habitantes del sur mexicano también tienen razón pues primero se debe ver por los de la casa y posteriormente apoyar a quienes ingresan, sin control por territorio nacional.

El problema ya está en casa y ahora toca resolverlo. Pero no debiera ser a través de memorándums u ocurrencias del presidente López Obrador, sino actuar bajo el principio de responsabilidad compartida para que cada nación aportante de migrantes también respalden el esfuerzo de México en hacerle el trabajo a Mr. Trump.