Opinión

Migrantes detenidos en EU afectados por covid

Las y los migrantes mexicanos recluidos en centros de ICE, en EU, además de temerle a la deportación, ahora le temen al coronavirus. | Aura Guerrero

  • 24/07/2020
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Este mes se reveló que más del 80% de las personas recluidas en el centro de detención de migrantes conocido como Farmville, por estar ubicado en una ciudad en Virginia, EU, del mismo nombre, dieron positivo al covid. Como muchos otros centros y prisiones en el país del norte, Farmville es administrado por una empresa privada con fondos públicos. De acuerdo con legislación nacional e internacional, estos centros tienen la obligación de garantizar que las personas ahí detenidas tengan sus necesidades mínimas cubiertas, y entre ellas se encuentra la salud

Farmville es el reclusorio de migrantes más grande de la zona noreste de EU, y según la Agencia Americana de Inmigración y Aduanas (ICE por sus siglas en inglés), es también el recinto de detención más afectado por el coronavirus. Conforme a cifras proporcionadas por TRAC Immigration, una base de datos independiente sobre el sistema migratorio en EU, alrededor del 84% de los recluidos en Farmville son latinos, y 24% son mexicanos. La mayoría de las personas recluidas están en espera de una decisión final en su proceso migratorio, o aguardan a que el juez de migración acepte la continuación de su juicio estando en libertad, después de pagar una fianza

Como dan a conocer algunas notas periodísticas, el contagio generalizado por el coronavirus en Farmville se originó por el traslado, realizado a principios de junio, de detenidos de otros centros que ya registraban altos índices de contagio ubicados en estados con focos rojos, como Florida y Arizona. Las personas transferidas ya estaban infectadas al ingresar a Farmville, y supuestamente, fueron separadas del resto a efecto de evitar contagiar a todos los recluidos y al propio personal de la institución. Esta medida, de haber sido en efecto realizada, fue evidentemente insuficiente.

Estos contagios son un mal que pudo haber sido evitado. Desde principios de la pandemia, diferentes organizaciones, como American Immigration Council, habían alertado del riesgo que representan las prisiones para las y los migrantes por la propagación del coronavirus. Primero, por la poca o nula posibilidad existente de respetar las reglas de distanciamiento social en espacios pequeños compartidos por cientos de seres humanos. Segundo, por la ausencia de una infraestructura que proteja la salud de los internos, y que garantice el cumplimiento de medidas de higiene, y atención médica y alimentaria mínimas. Tercero, por la alta probabilidad de diseminar el covid al estar ICE constantemente transfiriendo a internos de una entidad federativa a otra.

De acuerdo con normativa internacional, los Estados deben garantizar que todas las personas privadas de su libertad, recluidas en instituciones bajo control estatal o financiadas con recursos públicos, tengan sus necesidades básicas satisfechas, y sus derechos humanos sean respetados. Si bien es cierto que la restricción a la libertad de las y los migrantes debe ser desinhibida para evitar su criminalización, es una realidad que el sistema migratorio en EU está construido en gran parte en la posibilidad de detener a migrantes. Esta detención debe ocurrir en condiciones que proporcionen a los internos, por ejemplo, apoyo médico que permita atender sus condiciones personales de salud. Deben además proporcionarse facilidades para preservar la higiene, como el asegurar que los detenidos tengan acceso regular a baños y duchas, o a tapabocas y guantes. Todas estas medidas son aún más importantes cuando se vive en una pandemia como la que golpea a la humanidad este año.  

Las y los migrantes mexicanos recluidos en centros de ICE, en EU, además de temerle a la deportación, ahora le temen al coronavirus. Farmville es solo una de las muchas prisiones (porque eso son) a lo largo de todo el territorio estadounidense, en el que se perciben las carencias a las que se enfrentan los miles de migrantes detenidos. Las prisiones son un negocio para grandes empresas que obtienen sus ganancias de parte del gobierno federal en función del número de migrantes que alojan y se benefician de políticas migratorias estrictas, que detienen en masa. Además, ahorran dinero al no invertir en un adecuado sistema sanitario para los migrantes. A falta de un mecanismo efectivo de supervisión de las prisiones de migrantes, las y los migrantes latinos detenidos en EU están desprotegidos, más durante esta pandemia.

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