Opinión

Migrantes ambientales

Se les llama también refugiados ambientales a quienes por los efectos del cambio climático y los desastres naturales deben de migrar. | Leonardo Bastida

  • 30/01/2021
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Conflictos armados, fuertes crisis económicas, inseguridad, violencia en contra de las mujeres o de las poblaciones LGBTTTIQ+, inestabilidad política, persecuciones, crimen organizado y hambrunas son las causas más comunes asociadas al desplazamiento de personas de sus lugares de origen hacia otros sitios en busca de mejores condiciones de vida para ellas y sus seres allegados.

Sin embargo, en las últimas dos décadas, el número de personas que han tenido que desplazarse de los lugares donde solían habitar hacia otros debido a fenómenos naturales como inundaciones, tormentas o sequías casi alcanza a los 20 millones por año, una cifra sin precedentes en la historia de la humanidad, según datos de la Oficina de las Naciones Unidas para los Refugiados.

A diferencia de otros momentos de la historia, a lo largo del siglo XXI, el número de desastres naturales ha aumentado de manera considerable, casi al doble de los que se registraban en la década de los 80 del siglo pasado. 

De acuerdo con el más reciente informe de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción de Riesgos por Desastres, a escala global, en los últimos 20 años se han registrado más de siete mil 348 eventos que pueden ser catalogados como desastres, es decir, sucesos de origen natural que provocan un gran número de pérdidas de vidas y daños materiales. Una cifra que casi duplica los cuatro mil 212 eventos similares relacionados con peligros naturales en todo el mundo registrados entre 1980 y 1999.

De esos siete mil 348 desastres registrados, seis mil 681 estuvieron ligados directamente con cuestiones climáticas. Alrededor de tres mil 254 fueron grandes inundaciones y dos mil 34 tormentas. Su saldo fue de más de un millón de vidas perdidas, cuatro mil 200 millones de personas afectadas y pérdidas económicas por casi tres mil millones de dólares. 

Desde 2018 se ha reconocido como parte de la agenda migratoria a quienes se han desplazado de un lugar a otro para garantizar su salvaguarda y su subsistencia por cuestiones climáticas, sin embargo, como explicó Jazmín Sánchez Estrada, coordinadora de la licenciatura en Derecho de la Unidad Azcapotzalco de la Universidad Autónoma Metropolitana, el término con el que se les denomina en el marco del derecho internacional, aún no es claro, y podría generar algunos vacíos en la protección de sus derechos humanos. 

Por un lado, hay la propuesta de denominarles migrantes medioambientales, reconociendo que son aquellas personas que por razones del ecosistema ineludibles, súbitas o progresivas afecta en forma negativa sus condiciones de vida, viéndose obligado a dejar su hogar habitual, en un desplazamiento que puede ser dentro o fuera del país de origen y temporal o permanente.

Y por otra, la de refugiados ambientales, derivada de la noción de que una persona refugiada es aquella que enfrenta una serie de situaciones inherentes, como el hecho de que huye de su zona habitual de hábitat buscando mejores condiciones, pero derivado de amenazas que pueden ser por parte de su gobierno o provocadas por una inestabilidad política. O en este caso, por los efectos del cambio climático y los desastres, o el agotamiento de los recursos naturales para sobrevivir.

En su explicación, Sánchez Estrada indicó que la definición de refugiado es la que mayor aprobación ha recibido, aunque, por su propia naturaleza, está más pensada para proteger a quienes han tenido que abandonar sus países, y no tanto, para quienes se desplazan al interior de sus propias naciones. 

En el caso de México, la documentación de este tipo de desplazamientos poblacionales es escasa. A través de una recopilación de datos, la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos mostró que desde la década de los 70, alrededor de 600 mil personas se trasladaban a otro lugar del país debido a la falta de productividad de sus tierras, cifra que aumentó a casi 900 mil para la primera década del siglo XXI. Por cuestiones de desastres naturales, entre 2008 y 2014, se produjeron tres millones de desplazamientos

Sin embargo, aunque menos documentados, también se han producido desplazamientos poblacionales por conflictos socioambientales derivados por la implantación de mega proyectos en áreas donde suelen habitar comunidades indígenas, plagadas de riquezas naturales, o por el uso de violencia para desalojarles de sus espacios para poder disponer de sus recursos naturales.

El reciente reconocimiento de la migración a causa de cuestiones ambientales es un gran avance debido al contexto en el que vivimos, sin embargo, se deben tomar en cuenta un sinfín de factores que se interrelacionan con los problemas derivados por el cambio climático, ya que quienes resultan más afectados por los fenómenos meteorológicos solían vivir en situaciones de rezago a causa de la pobreza y la desigualdad de oportunidades, y también por el modelo económico vigente que ansía devorar los pocos recursos disponibles, sin importar el daño planetario que causa, las vidas que cobra y el impacto irreversible de sus acciones, una situación que provoca miles de conflictos socioambientales alrededor del planeta.

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