Opinión

Miedo ante la incertidumbre

Aunque los procesos electorales en Alemania y Brasil difícilmente pueden ser comparables, hay algo en común que parece ser un fantasma que recorre el mundo. | Francisco Zorrilla

  • 31/10/2018
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El domingo pasado se confirmó la debacle anunciada para el partido Unión Demócrata Cristiana (CDU) de la Canciller Angela Merkel, el cual en las elecciones del estado federal de Hesse perdió once puntos respecto de las elecciones del 2013.

Desde hace varias semanas se pronosticaba un debilitamiento en los estados federados, de los partidos que forman parte de la gran coalición que forma el gobierno federal en el parlamento federal alemán (Bundestag).

La señal más reciente de alarma fueron los resultados de las elecciones en el estado de Baviera, en las que el partido Unión Social Cristiana (CSU), partido hermano de la CDU, perdió la mayoría absoluta en el parlamento.

Como consecuencia de lo anterior, Merkel anunció el lunes pasado que ya no se presentaría a las elecciones para la renovación de la dirigencia de su partido, y tampoco buscaría reelegirse como Canciller al concluir su periodo en el 2021.

Al final la política de puertas abiertas a los refugiados en Alemania, entre otros temas de política interna, le ha cobrado una factura importante a los partidos que encabezan el gobierno, y por supuesto a la canciller que lo encabeza.

El tema tiene consecuencias también en la Unión Europea, en la que Alemania tiene un rol fundamental. Especialmente ahora que enfrenta una crisis financiera por los planes de endeudamiento de Italia, y la colaboración francesa para reforzar el Euro.

Ese mismo domingo, en Brasil, Jair Bolsonaro se alzó con la victoria presidencial en la segunda vuelta con un discurso poco tolerante a las minorías, con guiños religiosos claros, pero sobretodo con una gran promesa de acabar con la corrupción del país sudamericano.

Aunque los procesos electorales en Alemania y Brasil difícilmente pueden ser comparables, hay algo en común que parece ser, parafraseando el famoso Manifiesto Comunista, un fantasma que recorre el mundo. Una percepción de inseguridad social y la añoranza al pasado; un llamado al orden y un temor al extranjero o a quienes son diferentes; una necesidad de recurrir al nacionalismo y recobrar el esplendor de antaño.

Estamos pues ante un cambio político importante a nivel global que ya ha tocado a los Estados Unidos, varios Estados latinoamericanos, europeos y asiáticos. Más allá de ideologías de izquierda o derecha, pareciera un miedo al futuro y una protección ante la incertidumbre lo que motiva esos resultados electorales.

Víctimas de su propio éxito

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