El Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau, visitó Washington DC. En su gira por la capital estadunidense estuvo en la Casa Blanca, se reunió con Donald Trump y obviamente hablaron de temas importantes. ¿Qué dijo Canadá? Que los temas que más le interesan, entre otros, son el de la energía y el comercio. Estados Unidos es uno de los socios más importantes de Canadá, y junto con ellos, tienen enormes inversiones en el tema de la energía, cosa que les interesa mucho a aquellos que viven del lado occidental de esa nación (principalmente). ¿Qué más sucedió? En las redes hubo una serie de burlas y memes porque la hija del magnate estadunidense, Ivanka Trump apareció sentada en el escritorio presidencial mientras su padre y Trudeau le observan parados; hubo también memes sobre el fanatismo de la gente a Trudeau, etc. etc. Pero hay una cosa que me llama la atención profundamente: el discurso y la narrativa de Donald Trump frente a su homólogo del norte.

 

El Presidente de los Estados Unidos trató a Trudeau como su par, no como alguien inferior. Dijo que Canadá es un país importante y que en el marco de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por sus siglas en inglés) Canadá no tenía una posición tan “severa” como con el vecino del sur (es decir, nosotros: México). En esta eventual renegociación, dijo que solamente harían algunos ajustes mínimos a la manera en que Canadá y Estados Unidos hacen negocios y que en realidad su problema estaba en el sur (México). Otra cosa que me sorprendió positivamente fue el discurso de Trudeau en la conferencia de prensa sobre su política de apertura a los refugiados, de inclusión con los migrantes, etc. Y por último debo mencionar que en todas estas burlas que se han hecho sobre la extraña manera que tiene el Presidente de Estados Unidos de dar un “apretón de manos” (como quien quiere jalar siempre a su interlocutor hacia él, en una especie de ejercicio y señal de dominación), las redes sociales concluyen en su “juicio sumario” que Trudeau fue hábil y lo “venció” en este juego.

 

¿Por qué los canadienses son tratados de esa manera, y los mexicanos no? ¿Qué hace Canadá que no está haciendo México para ganarse el respeto de Trump? ¿Por qué Trudeau es respetado, mientras que los mexicanos son usados de piñata en Twitter? La respuesta que encuentro es solamente una: Canadá se respeta a sí mismo y se toma en serio. Veamos: el gobierno, el pueblo y la sociedad canadiense tiene una política muy clara – por decir algo – respecto al tema migratorio (de inclusión y pluralidad). La posición de Canadá sobre los refugiados provenientes de Siria va en un sentido totalmente opuesto a lo que propone Trump, pero ellos no se dejan intimidar y defienden su postura. Ya lo habíamos dicho antes pero hay que repetirlo infinitamente: en Estados Unidos respetan a quien se defiende y sabe su lugar. Y México ha actuado y enviado las señales totalmente contrarias. Canadá está viendo por sus intereses (aún a costa de los nuestros) y eso ya ha pasado antes (por ejemplo, cuando nos impusieron la visa para visitar dicho país). Canadá, como muchos otros, no es nuestro amigo, pero puede ser nuestro aliado. En las relaciones internacionales los amigos no cuentan mucho, sino los socios y los países estratégicos que defienden las mismas posiciones e intereses que uno mismo.

 

Por ejemplo, nuestro Canciller ha venido dos veces a Washington. Durante la primera visita no había ni siquiera Secretario de Estado (su homólogo) para discutir cosas. Después de la reunión sostenida en la Casa Blanca, lo único que hubo fueron “dimes y diretes” en Twitter. La pregunta es: ¿no habría valido la pena esperar un poco para venir? ¿no estaríamos dando la impresión que estamos desesperados? ¿no mostramos así nuestro lado más vulnerable a una persona que lo único que quiere es humillarnos? ¿debimos esperar hasta que el gabinete de Trump estuviera confirmado para venir, y hablar sobre temas en la agenda concreta, en lugar de adelantar los tiempos?

 

Ciertamente no hay tiempo que perder. Trump no juega (en sus propias palabras) y cumplirá todas y cada una de las promesas de campaña que hizo. Las deportaciones ya comenzaron  (con o sin motivos para las mismas, con o sin permisos tipo DACA). El muro será construido y nosotros no hemos dado una señal clara de que en primer lugar nos respetamos a nosotros mismos, y en segundo lugar, exigimos ese respeto de los demás. ¿Está el gabinete presidencial coordinado? Debemos tomar en serio lo que viene.

 

La lucha, la batalla se dará en dos campos distintos: en lo local, los consulados de México tienen que ayudar legalmente a evitar las deportaciones (por la vía de la justicia y los amparos y las audiencias). Y en el otro ámbito negociar con Trump. Si yo fuera el Presidente de México, yo haría lo siguiente: incluiría un capítulo energético en la negociación con Trump, a cambio de una frontera inteligente y segura. Y que cada batalla siga su curso. No será fácil, pero lo será menos si nosotros mismos nos prestamos y colocamos en una posición más débil. 

 

@fedeling

@OpinionLSR

 

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