Opinión

México secuestrado

México está secuestrado por una recua de políticos que salieron peor que enfermedad del covid. | José Luis Castillejos

  • 23/06/2020
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México está secuestrado por una recua de políticos que salieron peor que enfermedad del covid que va dejando daños colaterales a su paso.

Las ilusiones y proyectos de vida de los mexicanos están en manos de quienes hoy deciden el destino del país y que lo vienen haciendo de una manera poco responsable.

Hay incertidumbre sanitaria en medio de la peor pandemia mundial. Crece el desempleo, la violencia y la pobreza. Y los mexicanos no tienen hacia dónde ir más que seguir escuchando a un presidente que sigue siendo un eterno candidato.

En México 52.4 millones viven bajo las garras de la pobreza, cifra que equivale al 41.9% de la población y que representa una disminución apenas del 2.5% en comparación con el porcentaje registrado en 2008, según datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

Y eso es lo terrible. Millones de personas no tienen dinero para comprar medicamentos, mascarillas, sanitizar sus espacios habitacionales. Sobreviven con alimentos con bajo valor proteico.

Pero, según el gobierno, aquí no pasa nada y el desastre de país solo está en la mente calenturienta de los periodistas y opositores al gobierno que quieren desestabilizar la 4T.

En Chiapas el 76.4% de la población vive en situación de pobreza; seguida de Guerrero con 66.5%; Oaxaca con 66.4%, y Veracruz, con 61.8%.

Pero a la administración de Andrés Manuel López Obrador no parece importarle de este panorama tan triste. Han transcurrido más de 18 meses de gestión presidencial y el gobernante sigue echándole la culpa a los gobiernos desastrosos del PRI y del PAN.

Con toda sus corruptelas y estupideces con que gobernaron irresponsablemente esos dos partidos, México caminaba. Hoy el país ni eso. Pareciera estar en situación similar a una persona en etapa terminal que recibe a cuentagotas sólo paliativos para ayudarlo a “bien morir”.

Mejor que AMLO siga de candidato porque lo hacía bien. Como presidente es un desastre. Hacía un buen papel de opositor, necesario para una democracia porque como gobernante le quedó grande la silla presidencial a pesar de la cerrada defensa de sus seguidores, millones de los cuales se van desencantando poco a poco.

La incertidumbre interna es alta, agravado por un clima adverso en materia económica, política y de salud. El modelo macroeconométrico de la economía mexicana (Eduardo Loría, 2019a) genera dos escenarios macroeconómicos para México (inercial y pesimista) en sus principales variables de actividad económica para el horizonte 2020-2024.

El escenario inercial arroja un crecimiento medio del PIB y del empleo de 1.27% y 1.6% contra 0.64% y 1.04% del escenario pesimista, respectivamente.

No se visualiza un escenario optimista debido a la ausencia de articulación de políticas y hechos que fomenten el crecimiento económico mediante el fortalecimiento de la seguridad y, por tanto, de la confianza empresarial.

Para considerar un escenario optimista se necesitaría de un verdadero cambio de políticas y del discurso oficial para recuperar aspectos fundamentales de la reforma energética y atender los enormes desafíos que están presentado la criminalidad los aspectos fiscales sobre el crecimiento económico.

El Instituto de Investigación Belisario Domínguez sostiene en un estudio del panorama mexicano que las perspectivas económicas ante la crisis por covid-19 se han deteriorado y se espera que la reacción coordinada de los países del G-20 permita salir de forma más acelerada de la emergencia.

Sin embargo, las menores estimaciones de crecimiento, el reducido espacio fiscal, la caída en los precios del petróleo y los recortes a la nota crediticia del país, imponen nuevos retos a la economía y a las finanzas públicas.

En la coyuntura sanitaria del covid-19, se retoman los resultados más significativos de la Encuesta Nacional sobre Cultura de la legalidad y agenda legislativa 2019, referentes a la construcción de un mayor número de clínicas y hospitales (24%) y la promoción de una cultura de prevención y detección oportuna de enfermedades (23%).

La enfermedad por coronavirus 2019 (covid-19) –que inició como un brote de neumonía de causa desconocida en Wuhan, China, en diciembre de 2019– es causada por el coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo severo (SARS-CoV-2) y se transmite por contacto con una persona infectada, a través de pequeñas gotas que se expulsan al hablar, toser y estornudar, o por tocar una superficie u objeto que tenga el virus y posteriormente manipular la boca, la nariz o los ojos.

El coronavirus sigue expandiéndose por la República Mexicana y al día de hoy hay 180 mil 545 casos confirmados, de los cuales 24,225 se encuentran activos.

Se han reportado oficialmente 21,825 defunciones, 1,044 en las últimas 24 horas.

Las personas siguen enfrentándose a cuadros de fiebre, tos, fatiga y dificultad para respirar. Lo peor de todo es que no hay suficientes medicamentos ni respiradores para atender la demanda nacional.

Hugo López-Gatell, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, ha revelado que hay en el país 610 hospitales, sin embargo, solo 520 (85%) han notificado su cambio o reconversión para atender a enfermos de covid.

Las 11,634 camas disponibles en la Red IRAG (Infección Respiratoria Aguda Grave), de las cuales están ocupadas el 22%, es decir, 3,350 podrían resultar insuficientes a muy corto plazo.

En esta guerra contra el covid literalmente estamos desarmados. Quienes sobrevivan podrían salir dañados por fibrosis pulmonar, insuficiencia cardíaca, insuficiencia hepática, encefalitis, entre otros, según estudios médicos.

Se está muriendo la gente al no contar con suficientes equipos de ventilación asistida ni pruebas.

Doña Carmela López resume así el sentir de muchos mexicanos pobres: “Me estoy curando con puro té de limón, yerbas y vaporizaciones. Es imposible para mí pagar un tratamiento médico o comprar un tanque de oxígeno. Da pena ver a la gente que se mueren en los hospitales y otros que no tienen forma de movilizarse, alimentarse y sortear esta enfermedad”.

“Diosito que nos agarre confesados porque del gobierno no hay esperanzas”, finalizó.

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