Opinión

México feminicida

Los temas del feminicido, del aborto y de los derechos de la mujer, se guardan en las reuniones porque “es de mal gusto” incomodar. | José Luis Castillejos

  • 20/08/2019
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En México, el país más letal para las mujeres, son pocos los que se indignan frente a la ola feminicida, una escandalosa expresión de la violencia nacional.

Pero eso sí, algunos revientan las redes sociales quejándose de las mujeres quienes para hacerse oír tuvieron que reventar vidrios, puertas, y graffitear edificios y monumentos la Ciudad de México.

Era la única forma de hacerse ver y escuchar. No había de otra frente a los oídos sordos de legisladores y el gobierno federal.

A las mujeres las están matando y sólo unos pocos se indignan. Sólo unos cuántos se pronuncian y el resto se va por las ramas de las imágenes televisivas y lanzan aullidos de que hay que encarcelar a las revoltosas o, en excesivos casos, lincharlas y meterlas a la hoguera.

Hay quienes advierten que no hay que desoír el consejo de Gandhi: “Cuando el fuego se pretende combatir con el fuego todo puede acabar en cenizas”.

No opinan así quienes combaten incendios forestales y utilizan el contrafuego para quemar vegetación en zonas más amplias, creando un fuego que logre avanzar contra el incendio, quemando el combustible en la trayectoria que, por su comportamiento, lleva el incendio.

Cuando los dos fuegos se encuentran el incendio se extingue por carencia de vegetación combustible.

Y eso es lo que hicieron las mujeres en días recientes en la capital prendieron levemente la hoguera, hartas de que nadie las escuche sobre la ola de violencia que las tiene atemorizadas. No les quedó otra vía que la de la protesta fuerte.

Los cristales rotos se pueden reemplazar y las paredes manchadas con aerosol, fácilmente despintar. ¿Pero quién repone la vida de las mujeres que ha sido violadas, despedazadas, violentadas, asaltadas, masacradas y asesinadas? ¿Quién apaga ese grito de dolor de sus familiares?

Ya pues. No seamos hipócritas y no apliquemos esa doble moral de críticos de escritorio. Veamos la realidad. Hay violencia intrafamiliar, la violencia de género, la violencia sexual y la violencia institucional. ¿Y quien se pronuncia sobre ello? Casi nadie.

Están asesinando a miles de mujeres en el mundo y pocos son los que se indignan. Ojalá tuviésemos capacidad de enfadarnos hasta la rabia con la misma fuerza con que algunos se irritaron por la rotura de cristales o grafittis en la Ciudad de México.

Las cifras no mienten, sólo en el primer cuatrimestre del 2019 murieron en México 1,119 mujeres por causa de la violencia machista. ¿Quién las mató? ¿El gobierno, la sociedad?

Las matamos todos con nuestra indiferencia, con la pésima educación en los hogares y con la deficiente enseñanza en las escuelas.

En abril, según las autoridades mexicanas, se contabilizaron 315 homicidios, convirtiéndose así en el mes con más delitos contra la mujer en lo que va del 2019. Le sigue marzo, con 310; enero con 302 y finalmente febrero con 272 asesinatos con dolo. En un contexto más general, las víctimas mortales aumentaron 97 por ciento en cuatro años. 

En los primeros cuatro meses de 2015 se registraron 610 crímenes; en 2016 fueron 847; en 2017 967 y en 2018, 1,142. La colaboradora en el Centro de Investigaciones y Estudios de Género de la Universidad Nacional Autónoma de México, Lourdes Enríquez, explicó al diario El Universal, que el alza en el delito de feminicidio se origina en la impunidad. "Es cierto que vivimos en una época violenta, pero tampoco podemos generalizar que todos estos asesinatos ocurrieron en lo público", advirtió.

El primer cuatrimestre de 2019, también fue el más "sangriento" para niñas y adolescentes, ya que se reportó que de enero a abril 114 menores de cero a 17 años, fueron asesinadas. En el país, 10 estados concentran más de 65 por ciento de los asesinatos en mujeres ocurridos a inicio de año. A la cabeza se encuentra la entidad mexiquense con 152 víctimas de feminicidio y homicidio doloso; Continúa Jalisco, con 102; Guanajuato con 99; Veracruz con 73; Chihuahua con 71 y finalmente la Ciudad de México con 70. 

La mayoría de las mujeres casadas o con novio han sufrido algún tipo de violencia machista, según una encuesta del Instituto Nacional de Estadística 2018.

Es decir, más de 12 millones de mujeres soportan el terror al interior de sus casas, y en la intimidad de su relación. Pero, una de las cifras más alarmantes es que alrededor de 8,000,000 han sido asfixiadas, cortadas, quemadas, y han reconocido padecer depresión.

A ello se suma que hay otros cuatro millones de mujeres a las que han intentado asesinar o ellas han reconocido plantearse el suicidio.

Y un mundo de gente criticando por los vidrios rotos. No se la prolonguen. No les queda.

Orly Cortés escribió en su blog con justificada razón: “Dicen que ahora a la gente no le va a importar la lucha feminista porque vandalizaron monumentos, coches, ventanas. Lo cierto es que esas mismas personas, en los años que se llevan luchando, no han puesto atención”.

Poco les importa que maten a nueve mujeres al día en México. Lo ven como un número, si acaso sale de su boca un lastimero “ay, qué mala onda”. Mucho menos les interesa escuchar que esas mujeres probablemente fueron asesinadas por un hombre que conocían, una pareja sentimental. Tampoco les importa que el hogar es un lugar peligroso para una mujer en México: la mayoría de las niñas son violadas por un familiar cercano en la “seguridad” de su casa.

Los temas del feminicido, del aborto, de los derechos de la mujer en general, se guardan en las reuniones porque “es de mal gustoincomodar. No se hablan en el trabajo. No se hablan en las escuelas. No se hablan. Parecen incapaces de sentir compasión por una persona, entonces que la sientan por las paredes.

Si no te ofende un asesinato contra una mujer, la máxima creación de Dios, ¿Cómo es que sí te llena de coraje un graffiti?

La manifestación de las mujeres, a ese extremo, fue por cansacio. Claro está nadie tiene derecho de destruir la propiedad privada o pública. ¿Pero quién sí tiene derecho de asesinar, ultrajar o vender a las mujeres?

Las mujeres han tenido que pagar un alto costo para hacerse escuchar. No es un privilegio los espacios que hoy ocupan. Es obligación de la sociedad reconocer la lucha feminista por los derechos y la igualdad.

La ONU nos da cifras aterradoras: 35 por ciento de las mujeres de todo el mundo ha sufrido violencia física y/o sexual por parte de un compañero sentimental o violencia sexual por parte de otra persona distinta a su compañero sentimental (estas cifras no incluyen el acoso), en algún momento de sus vidas.

Sin embargo, algunos estudios nacionales demuestran que hasta 70 por ciento de las mujeres ha experimentado violencia física y/o sexual por parte de un compañero sentimental durante su vida, y presentan tasas más altas de depresión y más posibilidades de tener un aborto o de contraer el VIH que las que no han experimentado este tipo de violencia.

Se estima que de las 87,000 mujeres que fueron asesinadas globalmente en el 2017, más de la mitad (50,000 -58 por ciento-) fueron matadas por sus parejas o miembros familiares. Lo que quiere decir que 137 mujeres alrededor del mundo son asesinadas a diario por un miembro de su familia. Más de un tercio (30,000) de las mujeres asesinadas en el 2017 fueron exterminadas por su actual o ex pareja.

Las mujeres adultas representan 51 por ciento de las víctimas de trata de seres humanos detectadas a nivel mundial.

En conjunto, las mujeres y las niñas suponen cerca del 71 por ciento, siendo las niñas casi tres de cada cuatro víctimas infantiles de la trata. Casi tres de cada cuatro mujeres y niñas víctimas de trata lo son con fines de explotación sexual.

Como mínimo, 200 millones de mujeres y niñas que viven actualmente han sufrido la mutilación genital femenina en los 30 países en los que existen datos representativos sobre prevalencia.

Determinadas características de las mujeres como, por ejemplo, la orientación sexual, la discapacidad o la etnicidad y algunos factores contextuales como las crisis humanitarias, incluidas las situaciones de conflicto y posteriores al conflicto, pueden aumentar la vulnerabilidad de las mujeres ante la violencia.

Si con estas cifras aún no tienes capacidad de indignarte, significa que no corre sangre por tus venas. Mientras siga muriendo una mujer en algún rincón del mundo se seguirá apagando una valiosa voz.

Que ni una mujer más muera.

Luchemos por ello.