Opinión

México desde el extranjero: A dos años

Ahora será interesante ver como el gobierno -tanto la Presidencia como el Congreso y los otros líderes políticos- responden a estos nuevos retos.

  • 01/12/2014
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México ha cumplido dos años con el Congreso actual y el presidente Enrique Peña Nieto en funciones. Muchos analistas estarán escribiendo como está el país en estos momentos después de veinticuatro meses de gestión. El ánimo en el país no es alentador, después de los eventos cruentos de Guerrero y el escándalo de la Casa Blanca, y no dudo que la mayoría de los análisis tendrán un aire de pesimismo frente a estos hechos.

 

Desde el extranjero, sin embargo, la imagen de México es un poco más alentadora. Sin menospreciar los desafíos enormes que el país enfrenta, que comentaremos en un momento, ha habido algunos logros muy importantes en poco tiempo.  Algunos de éstos han sido de política pública y otros son de la misma sociedad frente a las crisis que aquejan al país, ambos significativos e importantes.

 

Para empezar, el legado legislativo del primer año y medio es impresionante: Desde educación a energía, telecomunicaciones y servicios financieros. Si bien las reformas aprobadas pueden y deberían ser el motor de nuevas oportunidades de desarrollo para México, el desafío está en evitar que en su implementación estas reformas sean reformas "a medias". Los intereses afectados, desde maestros a empresas de telecomunicación, pasando por la banca, entre otros, no deberían encontrar en ningún político otro interés que no sea el de desarrollar al país, y no ceder a interés de unos cuantos.

 

No hay duda que la gama de legislación aprobada en este periodo ha cambiado para siempre las reglas del juego en distintos sectores de la economía y la sociedad, y que permitirá que gradualmente se mejore la educación, la economía y el acceso a la información si la implementación es correcta. Probablemente los logros serán imperfectos, desnivelados y a veces frustrantes frente a las promesas, pero no menos reales.  Desde el extranjero, por lo menos, se ve un México que se enfrentó a algunos de sus retos reales y avanzó.

 

Desde luego, se ha hecho evidente desde septiembre que hay elementos rotos o debilitados en la cimentación del país. El Estado de derecho, base fundamental de todo Estado y su capacidad para actuar, se ha quedado muy atrás de lo que se requiere en una sociedad moderna, plural y democrática. Los hechos de Iguala (no sólo los 43 desaparecidos, sino los muchos otros cuerpos encontrados alrededor y otros cientos de desaparecidos en todo el país), la cancelación de la licitación del tren rápido y las revelaciones sobre la Casa Blanca, han sido un recordatorio frío y violento de los retos profundos que siguen existiendo. El optimismo del principio fue rebasado.

 

En este contexto hay que resaltar la capacidad de la prensa para hacer investigación independiente, de la sociedad para movilizarse y de algunos políticos para responder cuando los actores independientes reclaman y reclaman fuerte.

 

Estos son logros de una sociedad cada vez más fuerte y con incidencia real en la toma de decisiones en el país, y que habría sido inimaginable veinte años atrás. 

 

Ahora será interesante ver como el gobierno -tanto la Presidencia como el Congreso y los otros líderes políticos- responden a estos nuevos retos. Hemos visto algunas respuestas iniciales, pero falta ver como se implementan y con que vigor y sobretodo, transparencia que es el mayor reclamo social.

 

En el extranjero sigue reinando mucho más optimismo sobre México que en el propio país. Se ve un México que ha avanzado, y está ahora en un debate necesario entre sociedad y gobierno de como destrabar algunos de los nudos más difíciles que siguen aquejando al país. 

 

La percepción de posible corrupción quizás es lo que más preocupa en el extranjero, y habrá mucho interés en ver si los gobernantes toman en serio este problema con una respuesta efectiva. De eso dependen tanto  las inversiones como la impresión en general del país en el exterior.

 

Visto a largo plazo, México sí está avanzando, con áreas de mejor éxito y mayor desafío, a veces por decisiones del gobierno y otras veces por la presión de la sociedad cada vez más organizada, informada y participativa. El balance es positivo, aunque el futuro sea incierto.

 

 

 

@SeleeAndrew

 

Las opiniones son a título personal y no representan una posición institucional.

 

 

 

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