Opinión

México ante la tragedia de su imagen en los Estados Unidos

La tragedia de la imagen de México en los Estados Unidos se puede explicar de manera sencilla a través de un desencuentro de voluntades políticas.

  • 18/12/2016
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Los mayas, Sor Juana Inés, los murales de Diego Rivera, la corrupción, el tequila, CEMEX, las playas soleadas, los cárteles del narco… ¿Qué sabe el mundo acerca de México a partir de sus imágenes? Empecemos diciendo que esta pregunta es muy difícil de responder en su totalidad. No podemos demostrar con precisión si el mundo sabe que los mexicanos usamos sombreros, que el país tiene un clima templado a lo largo del año, o que la figura internacional más prominente de la escena artística ha sido Frida Kahlo los últimos veinte años. Mucho menos podemos decir con absoluta certeza si los brasileños nos identifican con empresas mexicanas de telefonía celular, si los canadienses saben de nuestro formidable pasado prehispánico, o si los chinos se enteraron de la violencia desatada en diversos estados del país por el ataque frontal a los cárteles de las drogas por parte del Estado mexicano. Sin embargo, la misma pregunta se puede enmarcar de manera más modesta, atendiendo a los intereses de México en su política exterior: ¿Qué percepciones tienen los estadounidenses de México? Y mejor aún, ¿Qué papel juega esa nación en la construcción de la imagen de México hacia el resto del mundo?

 

Uno de los estudiosos internacionales más conspicuos de la marca país, el inglés Simon Anholt, ha insistido en su análisis de los dilemas de México en su relación con los Estados Unidos (EEUU), que hay tres factores a considerar. Primero, los medios de comunicación estadounidenses son en gran medida responsables de la historia global que México le cuenta al mundo. Las noticias sobre México en aquel país tienen el sesgo de tratar a México de forma muy estereotipada, atendiendo a una simbología que viene desde el siglo XIX: bandidos, violadores, territorio sin ley, migrantes ilegales (sic), entre otros. Segundo, la cultura popular norteamericana ha instalado ya la narrativa para consumo masivo que se resume en tratar a México como una nación antípoda, que representa los valores contrarios al modelo estadounidense: corrupción, autoritarismo, pobreza, catolicismo, por mencionar algunos. Tercero, no hay recursos económicos que alcancen para influir eficientemente y modificar la percepción de los ciudadanos estadounidenses promedio sobre México, al menos en el corto plazo, por lo que todo esfuerzo realizado está destinado al fracaso.

 

En octubre de este año salió el libro/Informe “La Imagen de México en el Mundo 2006-2015”, producto de un proyecto CONACyT/Ciencia Básica, llevado a cabo desde el Departamento de Estudios Internacionales, Universidad Iberoamericana, con apoyo de un equipo interdisciplinario realizado en cuatro años. Se trata de un análisis muy pormenorizado de la manera como los ojos externos observan a México en el período señalado. La imagen del país en el exterior se define en tres tipologías de imagen que articulan un discurso disonante e incoherente. Por un lado, México aparece como un país Dependiente, seguido de la percepción sobre México como un país Emergente, para completar el trio con la tipología de un país Exótico. En otras palabras, México envía señales al mundo con una alteridad que identifica la narrativa de una nación pobre, con oportunidades económicas importantes y de una rareza surrealista sui generis. Es importante decir que en años reciente la tipología de país Bárbaro ha tomado fuerza, con la consiguiente asociación relacionada con la violencia, las ejecuciones extrajudiciales y el narcotráfico. Este es un mensaje muy confuso para los ojos extranjeros, que deben observar al país con enorme interés, pero también con mucha cautela y grandes reservas.

 

El caso de los EEUU es muy revelador. Nuestro libro/Informe nos dice que el 44% de lo que se cuenta de México en el mundo pasa por algún medio estadounidense, llámese generación de noticias, producción de series televisivas, búsquedas de internet, participación en redes sociales (especialmente Twitter), reportes de organizaciones no gubernamentales, alertas de viaje del Departamento de Estado y, de manera muy significativa, por las películas que se producen en ese país con temas mexicanos o directamente referidos a México. Las noticias sobre México que analizamos en medios noticiosos en los EEUU son predominantemente negativas, en un 76% de los casos, lo mismo que los comentarios vertidos en Twitter entre 2009-2015, que son negativos en un 83% de los casos. El caso del cine es muy especial: de las 204 películas extranjeras sobre temas mexicanos, el 76% fueron producciones o coproducciones estadounidenses, de las cuales, el 92% terminaron refiriéndose al país de manera negativa en algún momento o en la totalidad de la película. Los estereotipos que predominaron fueron el de migrante indocumentado, la pobreza material de la sociedad, el narcotráfico, la corrupción de instituciones y de la policía en particular, las mujeres lascivas, la violencia social, el muro y la frontera.

 

Por ello, es importante decir que el fenómeno Donald Trump y su narrativa anti-mexicana no debe sorprender. Mucho de lo que Trump sintetiza en términos políticos sobre este país, se encuentra ya circulando en la mente de muchos norteamericanos. Trump no ha inventado los símbolos y asociaciones negativas sobre México. Más bien, está retomando los que de facto ya se han instalado en la cultura popular estadounidense y les está dando un uso político en su favor. Por tanto, lo que debiéramos preguntarnos en México es por qué hemos hecho tan poco en años recientes para influir de manera más directa en la sociedad norteamericana, presentando el rostro alternativo de este país que sigue teniendo un atractivo mayúsculo en todas partes: la comida mexicana, la enseñanza del español como segunda lengua, la originalidad de las expresiones culturales populares, los diseños y la arquitectura, los emprendedores y la innovación, las ciudades vibrantes, el clima y la naturaleza, que son imanes para más de un millón de expatriados estadounidenses en México, y, particularmente, el encanto y amabilidad de los mexicanos, que es reconocido por los viajeros observadores.

 

La tragedia de la imagen de México en los EEUU se puede explicar de manera sencilla a través de un desencuentro de voluntades políticas: siendo México una nación con ricas y profundas tradiciones socio-culturales que pueden complementar aspectos importantes de los intereses económicos y sociales de los EEUU –lo que indudablemente redundaría en un beneficio común para los dos países–, optamos por no atender el tema de construir la imagen adecuada que México necesita proyectar a esa nación. En otras palabras, el bien público “imagen de México en los EEUU” no ha sido tomado como parte de la seguridad nacional de nuestro país, por lo que las acciones de política exterior siguen una tendencia paralizante, que no apuestan por un cambio de fondo: mayores recursos económicos, uso innovador de estrategias de comunicación, la aplicación de tecnologías de información de punta, atención a los nodos de influencia mediática en ese país y profundización de acciones que fortalezcan el ejercicio de un poder suave, a la mexicana, a través de una diplomacia pública y cultural profesional.

 

@institutomora

@OpinionLSR

 

*Dra. Rebecka Villanueva Ulfgard

Investigadora-profesora en Cooperación Internacional y Desarrollo, Instituto Mora. Sus temas de investigación tratan sobre cooperación internacional para el desarrollo, la Agenda 2030, Nuevo Multilateralismo, y teorías de las Relaciones Internacionales. Coordinó el libro Mexico and the Post-2015 Development Agenda: Contributions and Challenges, Palgrave Macmillan (por salir), y es coordinadora principal de la serie “Gobernanza, Desarrollo e Inclusión Social en América Latina” para Palgrave Macmillan.

 

*Dr. César Villanueva

Es investigador-profesor en el Departamento de Estudios Internacionales en la Universidad Iberoamericana (campus Santa Fe). Es experto en temas de relaciones internacionales, diplomacia, cultura, imagen-nación y arte contemporáneo. Ha publicado sobre estos temas en libros y revistas nacionales e internacionales. Fue el director del proyecto CONACyT/Ciencia Básica sobre “La Imagen de México en el Mundo, 2006-2015”.

 

www.mora.edu.mx

rulfgard@institutomora.edu.mx

 

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