Opinión

México al lado de Estados Unidos

La administración Trump confirma, día a día, ser proclive a fomentar un neofascismo que se aplica al interior y hacia fuera de tal nación · Jorge Castañeda Z.

  • 22/04/2018
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Abril de 2018 tiene gran importancia para la política exterior del gobierno de Estados Unidos de América, pues los días 13 y 14 se realizó la VIII Cumbre de las Américas en Lima, Perú, lo que también remite a pensar en el término de la etapa más difícil en las negociaciones de un nuevo Tratado de Libre Comercio de América del Norte-TLCAN (NAFTA en inglés). Economía y diplomacia son asuntos paralelos que desafían la lógica simple, sus caminos se entrecruzan continuamente. De ahí Latinoamérica es un particular foco de atención.



Neofascismo




La administración de Donald Trump como presidente del país “más poderoso del mundo” confirma, día a día, ser proclive a fomentar un neofascismo que se aplica al interior y hacia fuera de tal nación. A poco más de un año se demuestra que la élite industrial, militar y financiera internacional lucha por refrendar y consolidar esa tendencia, y tiene al imperialismo estadounidense como líder.

Los anteriores presidentes hicieron lo propio. En 2001 George W. Bush y luego Barack Obama fueron construyendo la agresividad más despiadada del capitalismo en el siglo XXI. Desde la destrucción planeada por el equipo oficial de Bush de las Torres Gemelas en Nueva York, hasta las históricas deportaciones de indocumentados del primer presidente afroamericano, todo es una reacción a la encrucijada de acumulación de ganancias y dominación política en cualquier rincón del planeta.



Ahora, el lenguaje es grotesco e insultante, una falta de “buenos modales” impera hasta entre los funcionarios de más alto nivel. Pero como lo que vale son los hechos, no menos podría suceder hacia aquellos considerados parias como las masas trabajadoras o países. Solo unos ejemplos: reducción de impuestos y mayor ataque a los salarios y asistencia social al interior de EEUU se conjuntan con el patrocinio de la destitución de gobiernos latinoamericanos, bloqueo a planes de integración como la Alianza Bolivariana para Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP); PetroCaribe; Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC); interferencia y sabotaje de inversiones chinas y rusas; la cancelación de la normalización de relaciones diplomáticas con la República de Cuba; asesoría y conducción de la “guerra contra el narcotráfico” y control social de la protesta, etcétera.

En 2016 no creíamos que ganaría Trump las elecciones; sin embargo, así sucedió. Con él crece la confianza en la oligarquía para embaucar al pueblo estadounidense y derrotar, en lo interno y externo, la protesta social o proyectos que suavicen el capitalismo por medio de gobierno que distribuyan la riqueza sin llegar a ser comunistas.



México




En México sucede algo similar, los gobiernos posteriores a los años setentas del siglo pasado, abandonaron la conciliación de clases sociales con el fin de parar la inconformidad popular, y aquellos intentos de imitar el establecimiento del socialismo de la Unión Soviética, China, o la cercana sociedad cubana de Fidel Castro. Abandonaron la tendencia del régimen surgido de la Revolución iniciada en 1910. Los ricos mexicanos y sus gobiernos tienen confianza en dominar políticamente a través de los medios de comunicación, las elecciones, la demagogia, las leyes. Cuando se cruzan economía y diplomacia no ve mal que el TLCAN subordine la economía y la vida diaria de la población a las multinacionales, que ello agudice la eliminación de los beneficios sociales y permanezcan salarios humillantes. Tal actitud también confronta a los mexicanos con los países latinoamericanos ya que se busca la competencia despiadada sin integración amistosa, buscan la rivalidad por destacar como fiel seguidor de la política del gobierno estadounidense y denigran la identidad, atacan a los países que no desean proseguir bajo la férula imperial como Venezuela, Cuba, Bolivia, y antes Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay, Ecuador.



Agresividad imperial y el despertar de Latinoamérica




Los resultados esperados de la VIII Cumbre de las Américas y un nuevo TLCAN serán los diseñados desde EEUU. Es poca o nula la resistencia ante agresividad imperial. En esos temas dicho diseño implica una negociación multilateral y acuerdos reducidos, casi siempre bilaterales. Cuando existen tres o más países es porque la efectividad de maniobra permite tratarlos en bloque. Es un diseño prevaleciente desde 1890 y después al crearse la Unión Panamericana, la cual es el antecedente de la actual Organización de Estados Americanos (el Ministerio de Colonias de EEUU en voz del gobierno revolucionario de Cuba). Desde aquella época se impulsaba el libre comercio haciendo una “unión aduanera” en la “América para los americanos”. Ya finalizando el siglo XIX, como buen estudioso de la dinámica económica el Embajador mexicano Matías Romero percibía con nitidez geopolítica la “unión aduanera”, y destacaba la creciente asimetría de las sociedades latinoamericanas con la gran potencia. De inicio no se alcanzaron los objetivos estadounidenses, pero poco a poco, en 130 años de hechos, la fatal integración va.



Hoy, se requiere renovar el despertar del Sur, de Latinoamérica (y de los pueblos del mundo). Un despertar capaz de enfrentar la propensión al neofascismo económico y político. Eso hicieron las masas trabajadoras y los gobiernos de Hugo Chávez, Lula y otros las dos últimas décadas. Los mexicanos debemos estar al lado de ellos y no con la barbarie trumpiana.



¿Ciudades comunicadas?

Mtro. Jorge Castañeda ZavalaProfesor - Investigador del Instituto Mora, es Economista por la Universidad Autónoma Metropolitana y candidato a Doctor en Historia por el Colegio de México. Realiza investigación y publica libros y artículos sobre dos grandes temas: la economía y las relaciones internacionales de América. Actualmente trabaja el tema de "Relaciones económico-diplomáticas entre México y Estados Unidos de América, 1935-1946"

@institutomora · @OpinionLSR · @lasillarota



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