Opinión

Medidas para reactivar la economía en el corto plazo

Los restos internos de la economía hacen urgente una estrategia conjunta para generar más oportunidades de inversión, empleo y bienestar para las personas.

  • 27/07/2015
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Una vez pasadas las elecciones, es momento de sumar esfuerzos para detonar el crecimiento de nuestra economía, resguardando sus indicadores fundamentales. Pese a que existen fortalezas económicas que hacen a México atractivo para la inversión en todo el mundo, el contexto internacional y los restos internos de la economía hacen urgente una estrategia conjunta, para generar más oportunidades de inversión, empleo y, por consiguiente, bienestar para las personas.

 

Sin duda, México posee fortalezas macroeconómicas. Aunque la economía se ha desacelerado, los pronósticos de crecimiento para este año -tanto del Banco de México como del propio Fondo Monetario Internacional- superan el 2.1 % que alcanzamos en el 2014. Además, México cuenta con reservas internacionales por más de 190 mil millones de dólares, una línea de crédito flexible con el FMI de alrededor 70 mil millones de dólares, y un nivel de inflación inferior al tres por ciento.

 

Por otra parte, las reformas estructurales han sido positivas, aunque aún hay un largo camino por delante para asegurar su implementación en beneficio de las familias mexicanas. 

 

Aún así, no es momento para frenar la marcha. En el contexto internacional, existen factores externos frente a los que debemos estar preparados: El anuncio de la Reserva Federal de los Estados Unidos sobre la esperada  subida en las tasas de interés, la crisis en Grecia, o la desaceleración económica de China. Cualquiera de estos factores podría traer un impacto mayor sobre el tipo de cambio y sobre el nivel de inversión en manos de residentes extranjeros en México, que asciende a 2.3 billones de pesos (ó 146 mil millones de dólares), el cual podría reducirse si los inversionistas consideraran que el riesgo de invertir en México aumentará.

 

En cuanto a los retos internos, debemos prestar atención a los niveles de deuda, ya que tan sólo los Requerimientos Financieros del Sector Público representan el 41.8%, cuando antes, en 2013, representaban el 39 por ciento. Si a esto le sumamos los pasivos ­laborales y pensiones el nivel se eleva a más del 100%; lo cual obliga a tomar medidas para evitar episodios de crisis.

 

Por otra parte, se debe cuidar el nivel del gasto, ya que a pesar del recorte anunciado para 2015 y después 2016, entre enero y mayo de este año, las erogaciones aumentaron 11.5%, respecto al mismo lapso en el año anterior. En ese mismo periodo, los ingresos petroleros cayeron 40.5 por ciento.

 

Son las familias y las empresas quienes están sosteniendo ese nivel de gasto con sus impuestos. La recaudación por Impuesto Sobre la Renta, por ejemplo, creció 24.5%, entre enero y mayo, y la recaudación por concepto de IEPS fue 3.4 veces mayor a la del mismo lapso en el  2014.

Los hogares mexicanos han resentido estos cambios económicos, ya que entre 2012 y 2014, los ingresos de las familias disminuyeron un 3.2%, según la Encuesta Nacional de Ingreso Gasto de los Hogares que acaba de publicar el INEGI.

 

Por todo esto, en Coparmex estamos dialogando con el Gobierno Federal para buscar estrategias conjuntas que nos permitan fortalecer nuestro mercado interno y potenciar las empresas y el empleo, porque sabemos que es sólo a través de la generación de valor que se produce en la actividad empresarial, en la iniciativa de los particulares, que puede crecer la economía y así alcanzar mayor bienestar para las personas.

 

En el sector privado, insistimos en la necesidad de establecer incentivos fiscales que detonen la inversión productiva, sobre todo en las pequeñas y medianas empresas, las cuales generan la mayor parte de los empleos del país. Así, impactaríamos directamente en el fortalecimiento del empleo.

 

La experiencia internacional muestra que para crecer a un mayor ritmo se necesitan niveles de inversión cercanas al 30% del PIB y en México apenas alcanza, la inversión, un 21% del mismo. 

 

Aunado a lo anterior, con la finalidad de fortalecer y reactivar al mercado interno, es necesario fomentar el ahorro y dar un mayor acceso al financiamiento a las pequeñas y medianas empresas. Y seguir insistiendo en una política de desregulación para facilitar, no solamente la apertura, sino la permanencia de las empresas, la gestión de las mismas, propiciando generar cadenas productivas en donde se compita por el valor agregado y no únicamente por los menores costos.

 

Al mismo tiempo, instamos al Gobierno a salvaguardar los fundamentales de la economía, a gastar en forma eficiente, a reducir el déficit y a no endeudarse, atendiendo los problemas prioritarios de los mexicanos, y cuidando así el patrimonio de las generaciones futuras. Esa ha sido la fortaleza de nuestra economía en los últimos 25 años y siempre seguirá siendo nuestro mejor factor de competitividad global.

 

Por último, es fundamental emprender acciones que fortalezcan el Estado de Derecho y aumenten la confianza en las instituciones. Todo ello, contribuirá a dar certidumbre a la inversión nacional y extranjera, a fin de crear los empleos que el país necesita y que la sociedad demanda para aumentar su nivel de bienestar.

 

Incentivos fiscales, desregulación, ahorro, empleo, inversión, en un marco de equilibrio de las variables macroeconómicas y prevalencia del Estado de Derecho. Esos son las medidas de corto plazo que México necesita para fortalecer nuestra economía y el bienestar de sus ciudadanos.

 

@jpcastanon