Masculinidades, emociones y familias

Factores como que en México las dos primeras causas de muerte en hombres de entre 15 y 44 años sean las agresiones y los accidentes relacionados con vehículos automotores reflejan que la manera en que se construyen socialmente las identidades masculinas impacta directamente en la salud y el bienestar de los individuos.

Las cifras anteriores muestran que esa conducta arrojada y temeraria exigida por la sociedad hacia los hombres deriva en accidentes y actos con causas funestas.  Sin embargo, esa construcción identitaria tiene impacto en otros campos, uno de ellos, el de las emociones.

Al respecto, las investigadoras María del Rocío Enríquez Rosas, del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente- Universidad Jesuita de Guadalajara, y Oliva López Sánchez, de la Facultad de Estudios Superiores de Iztacala de la UNAM, ambas integrantes de la Red Nacional de Investigadores en el Estudio Socio-Cultural de las Emociones, compilaron una serie de artículos sobre el vínculo entre las emociones y la construcción de las identidades masculinas.

Además de proponer que las familias son ese espacio donde se socializan los sujetos, y por ende, aprenden el manejo emocional.

En la introducción del libro resultado de dicha compilación (Masculinidades, familias y comunidades afectivas, ITESO – UNAM – Renisce, 2018), las especialistas parten del hecho que en las sociedades contemporáneas las emociones son relegadas a un segundo plano, debido al privilegio de la razón, situación que deja de lado el tomar en cuenta que las personas actúan de una manera consciente y sintiente a la vez.

Para las investigadoras, las emociones deben ser tomadas en cuenta en cada contexto social pues son parte de aquellos elementos que dan sentido al mundo, y por tanto, ayudan a explicar el mundo íntimo y social. En el caso de los estudios sobre masculinidades, el análisis de las emociones estudia cómo la socialización de hombres y mujeres está directamente relacionada con el manejo emocional basado en el sexo, aquel que asocia a la razón con lo masculino y a lo emocional con lo femenino.

En el marco de la reciente presentación del ejemplar, Adriana García, profesora–investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana plantel Azcapotzalco, aún persisten las normas sociales en las que los hombres no deben expresar sus emociones, y las únicas permitidas, son el enojo y la rabia. Pues de lo contrario, advirtió la académica, en caso de expresar otro tipo de emociones, "se sienten poco hombres".

Irma Lourdes Alarcón Delgado, investigadora de FES Iztacala y autora de uno de los artículos contenidos en el libro, explicó que las emociones juegan un papel predominante en la construcción de relaciones con mayor equidad.

Por su parte, Alejandra Salguero Velázquez, también investigadora de Fes Iztacala y autora de uno de los textos, explicó que el reto social actual es deconstruir los procesos de aprendizaje en lo que se dicta a los hombres ser fuertes, sin emociones, autosuficientes, independientes y proveedores, para cambiar los significados de las masculinidades y seguir caminando hacia la equidad.

Ante el panorama, María del Rocío Enríquez y Oliva López muestran a través de la compilación de estos estudios sobre las emociones y las masculinidades cómo la vida afectiva es trascedente en la vida de los hombres y el ejercicio del derecho a la ternura, explicado por las autoras como esas posibilidades de participar activamente en el cuidado y la crianza de los hijos e hijas y de expresar las emociones, ayudan a construir las identidades masculinas desde otras perspectivas.

Ellas y la afectación ambiental

@leonardobastida | @OpinionLSR | @lasillarota



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