Opinión

Más telecomunicaciones y menos emisiones… contaminantes

Hay que sumar esfuerzos para mejorar la calidad del aire aprovechando el uso de las TIC.

  • 04/04/2016
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En estos días se ha puesto de moda hablar sobre la contaminación –por razones coyunturales, lamentablemente–, con lo cual diversos actores no han dejado pasar la ocasión para expresar su punto de vista y aportar ideas, algunas apresuradas, otras con mayor sustento, para mejorar la calidad del aire en la ciudad de México.

 

Y ahora nos sumaremos a esas voces. Pero pudiera parecer forzado hablar de contaminación en una columna donde generalmente abordamos temas de telecomunicaciones, tecnología y regulación. ¿Cómo vincular estos ámbitos aparentemente tan separados?

 

Pues resulta que existe una relación importante entre estos temas, y que la utilización de los medios electrónicos puede jugar un papel relevante dentro de un programa integral y sistémico para mejorar la calidad del aire en nuestra ciudad (¡y en otras, también!).

 

Así lo establece el Programa para Mejorar la Calidad del Aire en la Zona Metropolitana del Valle de México 2011-2020, o Proaire, que es el programa vigente con visión sistémica para combatir la contaminación del aire en la megalópolis. El Proaire define 81 medidas desdobladas en un número mayor de acciones específicas, para actuar en los distintos factores que inciden en la generación de contaminantes, partiendo de la comprensión del ecosistema que da origen al problema.

 

La medida #64 del Proaire consiste en el fomento de la simplificación de trámites en dependencias gubernamentales y empresas privadas, incluyendo la eliminación del requerimiento de presencia física y promoción del uso intensivo de nuevas tecnologías de telecomunicaciones.

Particularmente, en la acción 64.1 el Proaire indica que se deberá desarrollar reingenierías organizacionales y rediseños institucionales en oficinas públicas y privadas con el objetivo de elevar la eficiencia organizacional, reducir la huella ecológica y disminuir los costos totales del funcionamiento de empresas públicas y privadas.

 

Esta acción implica promover en las dependencias de gobierno, así como en las cámaras industriales, de servicios y en los organismos sociales: programas de simplificación de trámites administrativos; transacciones y compras electrónicas; tele y video conferencias para realizar reuniones de trabajo; y otras similares. El objetivo es aprovechar las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) para realizar trámites y otros procesos de forma remota y con ello eliminar la generación de desplazamientos dentro de la ciudad que actualmente se hacen necesarios porque los trámites requieren la presencia física de los interesados o la presentación impresa de formatos y documentos.

 

Los viajes causados por el diseño convencional de trámites y procesos públicos y privados, generan costos que debe pagar la población en general –los economistas los llamamos externalidades negativas– que se transforman en mayor congestionamiento vial y del transporte público, consumo energético, contaminación, así como en descenso de la productividad por el tiempo laborable destinado a los traslados.

 

El uso intensivo de las TIC permite eliminar la presencia física de las personas en una variedad de trámites y procesos que actualmente provoca que las personas dediquen varias horas de su tiempo laborable (remunerado o no) a atravesar la ciudad para identificarse, interactuar con otras personas o  transportar documentos, lo cual se podría hacer de forma remota sin afectar la seguridad de las transacciones.

 

El texto del Proaire señala que las experiencias obtenidas en otras ciudades nacionales e internacionales, indican que este tipo de reingenierías muestran beneficios ambientales y económicos, así como el incremento en la productividad, que resultan de la eliminación del requisito de la presencia física para la realización de trámites y del uso intensivo de las tecnologías de telecomunicación.

 

Generalmente se habla de las bondades de la economía digital porque son claros sus efectos positivos en la productividad de las actividades públicas y privadas, así como la competitividad de la industria y las regiones. Pero es también muy relevante reparar en que la digitalización de los trámites y procesos en diversos ámbitos conlleva la reducción de los costos económicos, sociales y ambientales asociados a los congestionamientos de tránsito, entre los cuales uno de los más visibles es la contaminación del aire.

 

Se trata, pues, de una situación ganar-ganar. Hay que sumar esfuerzos y avanzar en ello.

 

@elenaestavillo

@OpinionLSR

 

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