Opinión

¿Más endeudamiento?

Se plantea una política de deuda flexible que se orienta a cubrir las necesidades de financiamiento del gobierno federal con bajos costo.

  • 15/09/2015
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Los que no quedaron muy conformes con el presupuesto para 2016 fueron algunos analistas, ya que si bien hay la expectativa de un crecimiento económico moderado con la intención de mantener la disciplina fiscal, la deuda pública toma un sendero creciente para los años siguientes, e incluso, a niveles mayores que en años anteriores. 

 

Para el próximo año  se plantea una política de deuda flexible que se orienta a cubrir las necesidades de financiamiento del gobierno federal con bajos costos, menor nivel de riesgo y con un horizonte de largo plazo.

 

De acuerdo con el paquete para 2016, el Ejecutivo solicitará al Congreso un monto de endeudamiento interno neto hasta por 535 mil millones de pesos, que son 60 mil millones de pesos menos que los que se pidieron en 2015, así como un endeudamiento externo neto de hasta 6 mil millones de dólares.

 

En línea con la autonomía que les fue otorgada a partir de la reforma energética, para el ejercicio fiscal 2016, Pemex y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) contemplan ampliaciones en sus techos de endeudamiento del orden de 2 mil millones de dólares y 4.5 mil millones de pesos, respectivamente.

 

Sin embargo, se estima que los recursos necesarios para cubrir el costo financiero de la deuda pública presupuestaria y las erogaciones para los programas de apoyo a ahorradores y deudores de la banca en el 2016, ascenderán a 473 mil 498.7 millones de pesos, cantidad que representa un incremento del 14.4% en términos reales respecto a las que se estimaron para el cierre de 2015. En términos del PIB representará el 2.5 por ciento.

 

La misma Secretaría de Hacienda pronosticó que al cierre de 2015, los requerimientos financieros del sector público llegarán a 4.1% del PIB, esto es, 0.1 punto porcentual menos respecto de lo previsto para este año. Incluso, se prevé que el saldo histórico de los requerimientos financieros del sector público se ubique en 47.8% del PIB al cierre de 2016.

 

El planteamiento del gobierno de establecer un mecanismo para fortalecer su posición financiera mediante una reducción de la deuda pública con ingresos extraordinarios asociados al remanente de operación del Banco de México.

 

Lo anterior, con el objetivo de propiciar menores niveles de endeudamiento y evitar que el gobierno utilice recursos no recurrentes para financiar gasto que pudiera llegar a ejercer una presión de las finanzas públicas en años siguientes.

 

Para los más enterados esta iniciativa representa un cambio estructural que fortalece los principios en los que se sustenta la autonomía del Banco de México y contribuye a mejorar la posición financiera del gobierno federal, así como a reducir la deuda pública, al tiempo de fortalecer el marco de responsabilidad hacendaria.

 

Sin embargo, los riesgos para el cumplimiento de los pronósticos del gobierno en términos de criterios macroeconómicos siguen latentes y se asocian a tres factores: Un menor crecimiento económico que se podría derivar de una reducción en el dinamismo en Estados Unidos, la caída en los precios de las materias primas, que tendría un impacto en los ingresos tributarios; un desplome en el precio de la gasolina, ya que ante la propuesta de liberar valor de los combustibles, la tendencia a la baja podría tener implicaciones sobre los ingresos de IEPS y en consecuencia para la inflación.

 

El tercer riesgo y no menos importante es que se presenten tasas de interés superiores, ya que tendrían un efecto al alza sobre los costos financieros en el gasto no programable.

 

@rominarr