Opinión

Marisela Morales y su pasado militar

No es casualidad que la carrera meteórica de Marisela Morales despegó después de 1997 y su contacto con el verde militar. | César Gutiérrez

  • 08/09/2020
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Me sorprendió ver la noticia en algunos medios de comunicación que señalan que se podría reabrir una denuncia presentada por el excomisario general de la Policía Federal, Javier Herrera Valles por la manipulación de testigos protegidos en su contra, en especial los testigos José Salvador Puga Quintanilla, con nombre clave El Pitufo, el abogado Roberto López Nájera, con nombre clave Jennifer y Sergio Villareal Barragán, alias el Grande, con nombre clave Mateo.

Recordemos que la carrera de la extitular de la Procuraduría General de la República (PGR), ahora Fiscalía General de la República, se caracterizó por el armado rápido de casos con apoyo de testigos protegidos. Curiosamente, estos tres testigos protegidos mencionados al inicio de esta columna, fueron los testigos estrella de la exabogada de la nación, Marisela Morales; sumado al hecho de arraigos ilegales y denuncias por tortura para poder armar casos sobresalientes, los cuales al paso de los años todos fueron desvirtuados y dejados en su libertad por las violaciones a derechos humanos y debido proceso; aunado a las inconsistencias de las declaraciones de los testigos protegidos estrella de la procuradora, que parecería trabajaban para todos los cárteles al mismo tiempo.

Los testigos protegidos estrella conocían de todos los asuntos y convivieron con todas las personas a las que acusaban sin ni siquiera poder describirlos físicamente, y al contrario terminaban demostrando una agudeza mental y una memoria privilegiada para recordar días, horas y lugares exactos. Pero se les olvidó que en esos momentos según sus propias declaraciones, ellos se encontraban en otro lugar en ese preciso momento y hora, colaborando y declarando en diversas causas penales y averiguaciones previas. Ellos se encontraban en otro lugar con una diferencia de cientos de kilómetros con otros miembros de la delincuencia organizada, claro que dicho teatro tenía que venirse abajo por más que trataran de protegerla, siendo su legado el empoderamiento de testigos delincuentes protegidos, aleccionados para declarar lo que necesitara la autoridad, sin poder comprobar ninguna de sus declaraciones, pero que en su momento era suficiente para obtener una sentencia de culpabilidad y ponerle una estrellita a la titular de la procuraduría.

Pero ¿de dónde surge el personaje de Marisela Morales? Para los que no lo conocen, ella se desempeñaba como agente del Ministerio Público adscrito al Reclusorio Oriente, en el área de juzgados federales, curiosamente cuando el asunto de mi señor padre fue consignado ante el Juzgado Cuarto de distrito en materia penal, con sede en el Reclusorio Oriente, donde se llevaban acusaciones por delincuencia organizada y los juzgados militares. Ahí fue donde, por primera vez, la agente del Ministerio Público Marisela Morales tuvo contacto con los del verde olivo, en especial con el agente del Ministerio Público Militar y Mayor Gerardo Salazar Bolaños. Él fue su pase a las grandes ligas del poder militar, ya que fue este personaje quien presentó a la joven agente del Ministerio Público con el entonces procurador general de justicia militar, el general y licenciado Rafael Marcial Macedo de la Concha, quien sería su padrino político, y muchas muchas cosas más, que a los años los unió para siempre; ya que, como se dice coloquialmente, lo inconfesable une más que cualquier cosa.

No es casualidad que la carrera meteórica de Marisela Morales despegó después de 1997 y su contacto con el verde militar. Todos los puestos a los que llegó, siempre estuvo acompañada del Mayor de Justicia Militar  Gerardo Salazar Bolaños, su ejecutor, y del Coronel Avigai Vargas Tirado, gente de todas las confianzas de Macedo de la Concha, y que se encargaban de hacer el trabajo sucio. Ellos eran quienes se encargaban de los testigos protegidos y de inventar las historias de conspiración e intrigas, peor que cualquier serie de Netflix. Su discurso de presentación desde que estaban en la procuraduría general de justicia militar era, “mira cabrón si nos chingamos a Gutiérrez Rebollo, que te esperas que te hagamos a ti”, tal y como obra en la causa penal del general Ricardo Martínez Perea, en la del general  Quiroz Hermosillo, del general Acosta Chaparro y varios generales acusados en esos años. Los métodos utilizados eran la tortura e intimidación por parte de los elementos de la extinta policía judicial militar, como lo han denunciado en los últimos años.

Pero esos métodos no cambiaron en los años siguientes. Con el poder incontrolable que alcanzaron estos sujetos, bajo el cuidado y protección de Macedo de la Concha, fueron catapultando la carrera de Marisela Morales, quien para ese entonces ya tenía escolta militar de tiempo completo, por personal del GAFE (Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales) del Alto Mando. Marisela Morales vivía al interior de una unidad militar, teniendo todas las confianzas de los altos mandos militares, ya que tenía derecho de picaporte en el cuarto piso del edificio principal de la Secretaría de la Defensa Nacional.

Siempre se le relacionó a Marisela Morales por haber tenido una relación, más allá de lo laboral, con Rafael Macedo de la Concha; y posteriormente con el General de Div. Ret.  Augusto Moisés García Ochoa, quien fuera parte de la plana mayor de la Defensa Nacional, lo que la ayudó a estar dentro del grupo de poder de la cofradía del poder de la SEDENA, que a su vez necesitaba tener control sobre la PGR, como lo había tenido en los últimos 10 años. La joven abogada era perfecta para esos fines, de poco carácter, influenciable y de personalidad frágil, esto de acuerdo con el perfil elaborado por las áreas de inteligencia militar. Al ser la titular de la SIEDO, se le dieron todas las facilidades para trabajar de forma conjunta con las agencias de inteligencia militar, así como hacer uso de los recursos de la Secretaría. Además tenía siempre a su lado, a su perro guardián, el Mayor Gerardo Salazar Bolaños, quien junto con el Coronel Avigai Vargas Tirado se encargaron de utilizar a los testigos protegidos para inventar cargos a sus enemigos, como es el caso de el excomisario general de la Policía Federal, Javier Herrera Valles y la manipulación de los mismos tres testigos estrellas de su mandato en la PGR.

Pero recordemos que lo mismo hicieron con el Subprocurador Noé Ramírez Mandujano, a quien un Juez Federal dejó en libertad, al comprobar que las declaraciones del testigo protegido, con nombre clave Jennifer, había falseado su declaración, y la SEIDO había realizado la fabricación de pruebas en contra del ex subprocurador. Lo mismo sucedió con el ex Subprocurador Cuitlahuac Salinas, quien denunció ante el juzgado tercero de distrito de procesos penales federales con sede en Toluca, Estado de México, que dichos funcionarios, haciendo referencia al Mayor Gerardo Salazar Bolaños y el Coronel Avigaí Vargas Tirado, eran los encargados del cuidado y resguardo de los testigos protegidos, mismos a los que aleccionaban y manipulaban para utilizarlos contra cualquier persona o funcionario que quisieran imputar cualquier tipo de delito, esto por órdenes de quien fuera la titular de la Procuraduría General de la República.

Por último, es importante señalar que el apoyo que recibió en todo momento Marisela Morales por parte del alto mando militar, iba de la mano de su relación con Genaro García Luna. Ella era la encargada de llevar a proceso todas las investigaciones viciadas del ex secretario de seguridad pública del ex presidente Felipe Calderón, por lo que echó mano, no solo de testigos protegidos que eran manipulados para rendir declaraciones falsas y el uso de tortura por parte de los investigadores, recordemos la casa del terror o casa de los espantos, que era el centro nacional de arraigos, el cual era utilizado para violar el debido proceso y obtener el tiempo necesario para preparar a los testigos protegidos en acusadores de delitos inexistentes, siendo su legado la liberación de 98% de los asunto relevantes en los que participó, por lo que fue necesario que la protegieran mandándola como cónsul en Milán, Italia. Curiosamente ahora que regreso al país, sigue teniendo escolta ¿será acaso que sigue existiendo esa relación de los verdes con la procuradora amiga?

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