Opinión

María Consuelo Mejía y Católicas por el Derecho a Decidir

Cabeza de la organización CDD recibió el reconocimiento “Elvia Carrillo Puerto 2019” por su trabajo en defensa de los derechos de las mujeres. | María Teresa Priego

  • 14/05/2019
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María Consuelo subió al estrado con su huipil rojo bordado. Es tan aguerrida y tan dulce. El aplauso fue intenso. Ese 26 de marzo el Senado de la República le entregó el reconocimientoElvia Carrillo Puerto 2019” por su trabajo en defensa de los derechos de las mujeres. Desde hace 25 años María dirige la organización Católicas por el Derecho a Decidir, fundada el 3 de agosto de 1994. A Elvia, la profesora y feminista yucateca (y una de las primeras feministas mexicanas) le llamaban “la monja roja del Mayab”. María dice: “El rojo es el color de la lucha por la justicia social. Así lo entendí desde que fui estudiante de antropología en Colombia, mi país de origen, cuando entendí que había que estar del lado de las mujeres”.

Este año de su premio, María cumplió cuarenta años de su nacionalización como ciudadana mexicana y treinta de activismo feminista. En su discurso de celebración y sesión solemne, recordó las palabras de Gerardo Tijssen en el 2002, cuando Católicas por el Derecho a Decidir recibió el Premio Nacional Don Sergio Méndez Arceo: “Se entrega el premio de un obispo a una organización que no cuenta con la simpatía de muchos jerarcas católicos. Las Católicas por el Derecho a Decidir nos sensibilizan ante el dolor de mujeres, niños, niñas y hombres; denuncian las violaciones a los derechos de las mujeres y promueven una política que puede salvar vidas en dignidad… Ellas afirman que Dios no suprime nuestra libertad; más bien la alienta, la anima, la impulsa y la respeta porque nos ama”.

La defensa del Estado laico ha sido uno de los ejes centrales del trabajo de la organización, así como el análisis de las implicaciones de la libertad de conciencia en la vivencia de la fe. Una fe que llama a la construcción de una comunidad religiosa cimentada en el respeto a la diversidad, la no discriminación, el no rotundo a las desigualdades de género y a toda forma de violencia contra las niñas, niños adolescentes y mujeres.

El miércoles pasado, en un segundo tiempo de los reconocimientos a María Consuelo y a “Las Católicas”, Luz Beatriz Rosales Esteva, directora de INDESOL, convocó a un conversatorio: “Libres y Autónomas nos queremos. Logros y desafíos de Católicas por el Derecho a Decidir”. Cuál ha sido el trabajo de la organización durante estos años. Cuál ha sido la manera -constante y eficaz- en la que Católicas ha participado del cambio cultural que poco a poco va teniendo lugar en México. Participaron: Emilienne De León, Presidenta del Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir, Gabriela Rodríguez, Directora del Instituto de las Mujeres de la Ciudad de México y Luz Beatriz Rosales. Después, el micrófono se abrió a la voz de los asistentes. Uno de los testimonios más conmovedores fue el de un joven que por años ha trabajado muy cercano a la organización: “El liderazgo tan único de María Consuelo, ese liderazgo democrático, horizontal, que es un modelo…”

Y, sí, Católicas por el Derecho a Decidir es otra manera de entender la religiosidad, lejos de los juicios sumarios, las amenazas de excomunión, la recurrencia al castigo. Una que se anhela más empática, más justa, más libre. En palabras de Elena Poniatowska: “Católicas por el Derecho a Decidir (CDD) ha apoyado el derecho de toda la feligresía a vivir su sexualidad como una expresión del amor y erotismo, y no sólo como una vía para la reproducción. Afirma la autoridad moral de las mujeres y jóvenes para tomar decisiones sobre su cuerpo y les enseña a liberarse de la culpa del mensaje negativo y condenatorio de la sexualidad que la jerarquía católica propone...”

En el 2007, Católicas por el Derecho a Decidir trabajó en la creación del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio integrado por 44 centros de derechos humanos y organizaciones de mujeres. El Observatorio realiza un trabajo de monitoreo de las investigaciones de casos de violencia contra las mujeres, está presente en 24 Estados de la República. En el 2008, “Las Católicas” recibieron el Premio Hermila Galindo en la categoría de organizaciones civiles. En 2003, 2009 y 2014 realizaron la Encuesta Nacional de Opinión Católica (puede consultarse en la página de la organización) que muestra la diversificación de lo que ellas llaman: “las nuevas identidades católicas”.

La organización ha apoyado a víctimas de pederastia clerical, como en el caso de la demanda de Joaquín Aguilar contra el sacerdote Nicolás Aguilar de quien fue víctima. ¿Han visto la serie “Catolicadas”? Circula desde 2012. ¿Cuál es su finalidad? “Mostrar que es posible otra iglesia en la que las personas no sean discriminadas por su género, orientación sexual, situación conyugal, origen social o étnico y donde la convivencia se guíe por valores y principios como el respeto, el aprecio por la diversidad, la igualdad, la solidaridad, la libertad, el bien común y la justicia”.

Después de 25 años de dirigir Católicas por el Derecho a Decidir, María Consuelo Mejía se retira para iniciar otros proyectos. Es una mujer muy admirada y muy querida. Vamos a extrañar muchísimo mirarla y escucharla al frente de la organización, pero su liderazgo inteligente, decidido, amoroso, suave, continuará por los caminos que son y han sido los suyos, sobre todo: la defensa de los derechos de las mujeres. Tal y como expresó esa mañana en el Senado: “cuando formé parte del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la UNAM, me di cuenta, con datos y testimonios dramáticos, que las mujeres latinoamericanas enfrentan una desigualdad inadmisible. Altas tasas de mortalidad materna causadas por abortos clandestinos e inseguros, serios conflictos sexuales, violencia asociada al estereotipo de que las mujeres somos inferiores, están en la base de esa desigualdad”.

El “demasiado bueno para ser cierto”

@Marteresapriego  | @OpinionLSR | @lasillarota