Opinión

Maradona

¿Cuál fue la primera imagen que les vino a la mente cuando se enteraron de la muerte de Maradona? | Ulises Castellanos

  • 27/11/2020
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¿Qué haríamos sin la memoria? Mientras escribo esta columna, las redes se inundan de imágenes y textos que rescatan de la memoria colectiva, lo que fue Diego Armando Maradona para el mundo del futbol y en general para la sociedad occidental este astro mundial.

Seis décadas de vida, que se resumen en una docena de fotografías a lo largo de su trayectoria profesional y no exento de escándalos registrados fuera de la cancha. Cada quién tendrá su catálogo de recuerdos del jugador argentino

Los diarios de todo el planeta le dedicaron sus portadas a toda página para despedir a Diego, The Guardian, L´Humanité, As, La Gazzetta del Sport, The Independent, El País y los diarios nacionales. Retratos, jugadas, la playera, sus goles, todo. Un mosaico de recuerdos inundan el mundo de medios.

Foto: Bob Thomas

Sin embargo, ¿cuál fue la primera imagen que les vino a la mente cuando se enteraron de la muerte de Maradona? A mí me saltó inmediatamente la de Bob Thomas, en aquel partido del México 86 que vivimos en nuestro país, donde se coronó Campeón del Mundo. Y la foto referida es la que se conoció popularmente cómo “la mano de Dios” en aquella tarde cuando se disputaba el partido de cuartos de final entre Argentina e Inglaterra, en el contexto de la absurda guerra de las Malvinas que perdieron los argentinos y que Diego “vengó” en la cancha del Azteca cuando derrotaron a la escuadra inglesa por 2 a 1 en el partido más emotivo de aquel mundial.

Al final de la vida, ¿cómo recordamos a los que se van? ¿con qué nos quedamos en el imaginario colectivo cuando muere una personalidad brillante? ¿Somos justos en nuestro océano de recuerdos? ¿Nos quedamos con lo mejor o lo peor de otras vidas? 

Maradona fue sin duda un jugador extraordinario, fuera de serie sin duda, apenas comparable con el mejor de todos, Pelé. Otro jugador que también se consagró en México, pero en nuestro primer mundial allá por 1970.

Pero, ¿cómo olvidar a ese Maradona de 1986 cuando sujeta la copa del Mundial, con tremenda sonrisa tras el triunfo de su equipo contra la poderosa Alemania Federal en un abarrotado Estadio Azteca bajo el marcador de 3 a 2 a favor de los argentinos?

Al momento que ustedes leen esta columna, Maradona ya fue velado en la Casa Rosada en medio de los tres días de luto que decretaron en Argentina. Ya para estas horas, son miles las personas que han desfilado frente a su cuerpo, decenas de miles de textos en todos los idiomas se han viralizado en redes y medios de todos los países del mundo. Las imágenes de los argentinos llorando en plazas públicas, envueltos en su bandera.

Jorge Valdano le dedicó un texto bellísimo en el diario El País, y lloró durante la transmisión en vivo; Valdano no soportó el llanto tras la muerte de Maradona. Así las cosas. Juan Villoro también le dedicó una columna en el mismo diario refiriéndose al jugador argentino, y así en todas partes.

Atrás quedaron sus escándalos relacionados con droga y mujeres. A nadie le interesa ya si se vió con Fidel Castro o desayunó con Chávez, todos están muertos. Y ahora todo se relativiza. De hecho las últimas fotos de hace algunos ya documentaban la decadencia de Maradona, subido de peso, delirante, borracho y prepotente, fueron parte del menú sobre su existencia. De hecho murió en la misma fecha (25 de noviembre)  en la que falleció el Comandante Fidel Castro por allá en 2016.

Pero en realidad, lo que vale y por lo que lo recordaremos siempre, mientras proliferan las imágenes de sus goles y hazañas, será lo que hizo en la cancha con la magia de sus pies (y la manita del “señor”) Su legado es indiscutible, hizo felices a millones, y no sólo en Argentina por supuesto.

¿Cómo olvidar también las fotos donde lo arrestan en Argentina, sus entradas a los hospitales o posando para los paparazzis? Y en ese mar de historias, sin embargo, también vale la pena recordar aquella imagen en 2014 de Pier Marco Tacca de Getty Images cuando Maradona le regala al papa Francisco una camiseta con su nombre en El Vaticano. Una imagen que sintetiza la gloria de dos argentinos excepcionales. Incluso recuerdo que cuando estuve en La Higuera, allá en Bolivia, donde asesinaron al Che, había camisetas y fotos de Maradona en la escuelita donde pasó su última noche el guerrillero argentino.

Esto señaló Jorge Valdano en su columna : “Aquellos que arrugan el rostro pensando en el último Maradona, con dificultades para caminar, problemas para vocalizar, abrazando a Maduro y haciendo de su vida lo que le daba la gana, harán bien en abandonar esta despedida que abrazará al genio y absolverá al hombre. No van a encontrar un solo reproche porque el futbolista no tenía defectos y el hombre fue una víctima. ¿De quién? De mí o de usted, por ejemplo, que seguramente en algún momento lo elogiamos sin piedad”. 

Maradona fue polémico sin duda, su conducta fuera de la cancha es por decir lo menos, cuestionable e incomprensible en algunos casos, pero si dejamos que la memoria hable, su capacidad selectiva se impondrá, y siempre lo recordaremos como el gran, gran futbolista que hizo vibrar a millones en todo el mundo. Descanse en paz.



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