Opinión

Manlio, el verdugo

El verdugo cambió de trinchera, no de objetivos.

  • 23/08/2015
  • Escuchar

Enrique Peña Nieto es el principal responsable de la desgracia nacional. Sin embargo, no es el único. Detrás o a un lado de él hay otros personajes no tan expuestos que bajo el amparo del protagonismo de la figura presidencial han operado en contra de la gente con cierto margen de comodidad política. Uno de ellos es Manlio Fabio Beltrones.

 

Mientras Peña jala la atención de la crítica mediática que resalta su ignorancia y su falta de capacidad política, Beltrones ha operado con eficacia la aprobación de las reformas que en este sexenio han hundido a la gente.

 

No se trata, como escriben sus tersos críticos, de un político que teje fino, sino de un operador con cartera generosa. A billetazos, a golpe de bonos subrepticios para los legisladores dóciles, es como Manlio ha logrado que las reformas de Peña Nieto pasen como si nada.

 

Así Beltrones y su cartera han logrado que las reformas pasen en el Legislativo, y con ello se legitiman daños a la ciudadanía, como por ejemplo:

 

Que los deudores puedan ser encarcelados si no pagan sus deudas con lo que se criminaliza la insuficiencia de ingresos de las clases medias y populares gracias a la reforma financiera.

 

Que las telecomunicaciones estén en manos del capital extranjero, incluso, de forma colateral, los intereses políticos y económicos en el sector permitieron el despido de Aristegui con lo que se eliminó el espacio más crítico de la radio en una coyuntura de especial importancia.

 

Que la educación pública esté colapsada porque los profesores perdieron sus derechos laborales con la reforma educativa.

 

Que los trabajadores ganen 7 pesos la hora sin prestaciones ni estabilidad en el empleo y con el fantasma del despido rondando a diario debido a la reforma laboral.

 

Que los políticos puedan reelegirse como legisladores y presidentes municipales hasta por 12 años.

 

Que playas y territorios fronterizos puedan ser propiedad de extranjeros sin ninguna limitante.

 

Que el petróleo sea una mercancía más y que sus ganancias beneficien a los inversionistas internacionales más que al país.

 

Mientras la estabilidad y el futuro de las familias se discutía en la Cámara de Diputados, el país veía a Beltrones impasible, con la barbilla apoyada en el puño, verificando que los legisladores ejecutaran la coreografía pautada por él. Hoy todos los partidos políticos del Pacto por México lo celebraron, hicieron de su despedida El Día de Beltrones. Sonriente, este personaje guardó su billetera y esbozó sonrisas. Obsesionado con el poder lleva casi 40 años en cargos públicos. El verdugo cambió de trinchera, no de objetivos. Simplemente cambia de cargo público para seguir saqueando y dañando a los mexicanos.

 

@martibatres