Opinión

Lucra, lucra, lucra, no dejes de lucrar (1a parte)

La universidad ha sido botín de grupos políticos que se disputan el poder y los presupuestos. | Lena Brena*

  • 16/10/2021
  • Escuchar

Justo en medio de la coyuntura donde se discute sobre el presunto uso indebido de recursos del Conacyt por parte de la A.C “Foro Consultivo Científico y Tecnológico A.C. (Foro A.C.) donde diversas expresiones de la comunidad científica manifestaron su repudio a la persecución y criminalización de la ciencia y los científicos, queda minimizado el tema de la justicia y rendición de cuentas.

La máxima casa de estudios, la UNAM como institución, se indignó airadamente por este tema, olvidando que también, la universidad ha sido botín de grupos políticos que se disputan el poder y los presupuestos

Más de uno conoce la consigna “lucha, lucha, lucha, no dejes de luchar por [inserte aquí la causa de preferencia]”. Es un grito que ha acompañado múltiples manifestaciones públicas, y durante el movimiento contra la precarización docente en la UNAM, se hizo presente, pero al parecer ciertos grupos la transformaron en “lucra, lucra, lucra, no dejes de lucrar”.

Como en algunos movimientos o acciones colectivas, en el movimiento contra la precarización docente en la UNAM, las malas prácticas no se hicieron esperar y se hizo visible una de las peores: el lucro y el oportunismo.

En el año 2016, se gestó una cadena de lucros que comenzaron cuando se otorgó un contrato, a un canal mediático en redes sociales denominado Ciencias TV, para funciones para las que ya existe un área en la Facultad de Ciencias: la difusión del conocimiento que se genera en esa facultad. El canal durante el movimiento de docentes de la UNAM de este año resultó favorecedor en la promoción de una causa, en medio de un sui generis movimiento social virtual.

Sin embargo, el canal se volvió el pretexto para un intercambio de favores para las múltiples escuelas, que cayeron en la promesa de que ahí se difundirán las causas locales de escuelas y facultades, si se alineaban a la postura política del creador del canal y de sus seguidores. Esa postura era paro indefinido hasta las últimas consecuencias y negarse al diálogo con las autoridades. Esas malas prácticas tuvieron uno de sus momentos cúlmenes de impunidad, cuando dicho canal fue usado para promover esta postura política del creador del canal, violentando, difamando y dañando el honor y la vida de otros académicos con los que no estaba de acuerdo. Pero no contaban con un pequeño detalle: no se estaban respetando las cláusulas del contrato. A pesar de esto, la administración de la Facultad de Ciencias, de la máxima casa de estudios no los llamó a rendir cuentas a tiempo, porque quizá, el costo político de hacerlo era una andanada de acusaciones que entorpecieron la vida política de esa facultad. Al optar por la política se favorece la impunidad. Eso lo constata el hecho de que los directores de la Facultad de Ciencias se han dejado presionar implícitamente por este grupo que está amparado, no por sus seguidores virtuales que sí son miles, o los físicos que se cuentan con las manos, si no por su capacidad de violentar y funcionar como mercenarios al servicio de quién les pague.

Las prácticas de este grupo, Ciencias TV, contradicen al núcleo de las demandas de un movimiento social digno y legítimo, y nos muestran a nivel micro las características más nocivas de la política mexicana: uso del chantaje como herramienta de presión, usurpación de causas para legitimar posiciones e incapacidad de dialogar.

La forma cómo operan, misma que reitero, no  fue sancionada en su debido tiempo por las administraciones de la Facultad de Ciencias, consiste en apelar a la precarización del apoyo a la ciencia, para  solicitar recursos que van a cuentas privadas,  usando un canal que se sostiene de contenidos de otros científicos, para goce del creador del canal. Se piden donaciones a la cuenta privada del creador de Ciencias TV desde la plataforma, y se monetizan los canales para fines privados, no para usufructo de la UNAM, que no recibe un solo peso de esos recursos extraordinarios.

No hay ni hubo autoridad, que dentro de la Facultad les haya revisado los contenidos antes de emitirlos y mucho menos que ante la denuncia de violencia, calumnia y ataques de género hayan actuado para reparar el daño o rescindido dicho contrato. Han dejado que este grupo usurpe el discurso de la precariedad docente en la UNAM y lucre con la difusión de la Ciencia. 

Fue hasta que un grupo de profesores de la Facultad de Ciencias y yo, denunciamos que se actuó a medias, lamentablemente las autoridades universitarias no han investigado a fondo este tema. ¿Por qué no quieren o por qué hay un círculo de complicidades detrás?

Después de hacer la denuncia solo hemos recibido silencio de parte de las autoridades que no informaron el estado de la denuncia, fuimos revictimizados por la oficina jurídica de la Facultad y recibimos más violencia política por parte de este grupo que se empoderó en las redes sociales al amparo de este contrato. Violentaron nuestro derecho al debido proceso legal.

Todo esto ocurre, en medio de un clima de confrontación contra la ciencia y los científicos, en donde las víctimas somos los que tratamos de hacer ciencia con limitados recursos o tener participación política de forma independiente sin la protección de contratos irregulares o de otro tipo de protección. ¿Acaso en la UNAM se necesita ser un grupo de presión, para obtener financiamiento público para proyectos?

Las violaciones a los derechos humanos de los denunciantes por parte de las autoridades de la UNAM que son omisas ante esta violencia y que no han rescindido el contrato del canal Ciencias TV, siguen siendo vigentes, en tanto los videos donde nos calumnian, violentan y agreden sigan circulando en las redes y cuando las autoridades, que son la contraparte del contrato, no soliciten que se eliminen de estas plataformas.

La probable protección de algún grupo parece ser una explicación que nos permita entender que se haya impedido que se haga justicia pronta y expedita para quienes hemos sufrido violencia, calumnia y difamación por meses. Repito, la prudencia política sólo favorece la impunidad.

Por último, no se puede estar en contra de la persecución de científicos, si en la propia máxima casa de estudios, se toleran a grupos de presión y se les dan contratos o se les renuevan para que no sean actores incómodos que impidan hacer el trabajo administrativo de una dependencia o para desgastar y polarizar movimientos sociales, como lo hicieron con el movimiento docente de la UNAM

*Dra. Lena Alejandra Brena Ríos

Dra. En Ciencias Políticas y Sociales, con Orientación en Ciencia Política, por el Posgrado de la UNAM de la FCPyS, es Maestra en Sociología Política por el Instituto Mora. Docente en la FCPyS en las asignaturas de Sociología y Metodología de los Derechos Humanos y Análisis de Redes Sociales y Políticas, también imparte la asignatura de Feminismo Indígena y Afrodescendiente en la Facultad de Filosofía y Letras de las UNAM. Es tutora del Certificado en Crítica de los Derechos Humanos en el 17, Instituto de Estudios Críticos.

Para La Silla Rota es importante la participación de sus lectores a través de  comentarios sobre nuestros textos periodísticos, sean de opinión o informativos. Su participación, fundada, argumentada, con respeto y tolerancia hacia las ideas de otros, contribuye a enriquecer nuestros contenidos y a fortalecer el debate en torno a los asuntos de carácter público. Sin embargo, buscaremos bloquear los comentarios que contengan insultos y ataques personales, opiniones xenófobas, racistas, homófobas o discriminatorias. El objetivo es convivir en una discusión que puede ser fuerte, pero distanciarnos de la toxicidad.