Opinión

Luchar en conjunto contra la trata de personas

Es importante que, en favor de un México sin trata, todos los miembros de la comunidad estén alertas, informados y dispuestos a ayudar

  • 27/07/2017
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El delito de trata es uno de los que más lastiman a las sociedades del orbe porque implica el sometimiento de sus víctimas a través de engaños, amenazas, tortura, tratos crueles y degradantes, con el propósito de que realicen actividades en beneficio de terceros, que van en contra de su voluntad, dignidad y derechos, entre las que se encuentran la explotación sexual, la pornografía, el trabajo obligado, el combate armado, la comisión de delitos, la mendicidad y los matrimonios forzados.

El contexto global que conlleva grandes flujos migratorios, pobreza y desigualdad, sociedades en conflicto y estados frágiles, constituye un escenario favorecedor del florecimiento de la trata de personas como ámbito de acción del crimen organizado transnacional. Muchas personas son presas del ilícito al momento de buscar oportunidades de trabajo o de desarrollo individual. Una vez en cautiverio, enfrentan múltiples dificultades para sobreponerse a factores como la violencia y el aislamiento, o la complicidad e indiferencia de la comunidad o de las autoridades donde se actualiza el delito.

En esta nueva forma de esclavitud, cualquier individuo puede ser víctima, sin importar su género, edad, condición de salud, estrato social, origen étnico o cualquier otra característica particular, aunque debe advertirse que cifras recientes señalan la existencia de grupos específicos de la población que son más vulnerables: las niñas y niños representan el 28% de las víctimas detectadas en el plano internacional, mientras que las mujeres y niñas el 71%; esto de acuerdo alInforme Mundial sobre la Trata de Personas 2016de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito. Cabe señalar que es la tercera actividad ilegal más lucrativa, sólo superada por el tráfico de drogas y de armas, de acuerdo con el Foro de Viena para Combatir la Trata de Personas. Al respecto, la Organización Internacional del Trabajo, señala que genera más de 150 mil millones de dólares al año[1].

Desde el plano internacional, se han impulsado diversas acciones encaminadas a enfrentar esta conducta, como la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional y su protocolo específico en materia de trata (Protocolo de Palermo); y el Plan de Acción Mundial de las Naciones Unidas para Combatir la Trata de Personas, así como la proclamación del Día Mundial contra la Trata de Personas, que se celebra el 30 de julio de cada año desde 2014, con el propósito de crear mayor conciencia sobre el problema.

En nuestro país, cifras de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos  revelan que del 15 de junio de 2012 –fecha en la que entró en vigor la Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en Materia de Trata de Personas y para la Protección y Asistencia a las Víctimas de estos Delitos-, al 30 de junio de 2015, se iniciaron 1,458 investigaciones en el ámbito local, de las que el 27% derivó en consignaciones y solo 18.4% en sentencias condenatorias. Por otra parte, en el ámbito federal hubo en el mismo lapso 571 investigaciones con un porcentaje de 15.9% de consignaciones y un 1.9% de sentencias condenatorias[2].

La trata de personas, además de ser una prioridad de las autoridades nacionales y locales, es un asunto de interés de la sociedad, como se constata en las diversas solicitudes de información formuladas ante dependencias del ámbito federal en los últimos tres años (de mayo de 2014 a mayo de 2017). En ese periodo, el tema representó el 16% de los requerimientos formulados sobre delincuencia organizada y casi la mitad fueron hechos a la Procuraduría General de la República y la Secretaría de Gobernación. En el 97% de los casos, las respuestas brindadas por los sujetos obligados fueron aceptadas por los peticionarios, es decir, no fueron recurridas ante el INAI. La apertura informativa con que se han conducido las instituciones en la atención a los requerimientos informativos es un factor importante, pues contribuye al involucramiento de la sociedad en la lucha contra la trata, al poner bajo el escrutinio social la actuación de las autoridades en la prevención, investigación y castigo de esta conducta ilícita, lo que dota de visibilidad al problema, además de propiciar la sensibilización y conciencia sobre él.

La trata involucra factores jurídicos, económicos y culturales, sin embargo, aún ante esta complejidad, el acceso a la información y la transparencia pueden convertirse en aliados para crear condiciones que prevengan a las personas de ser víctimas de tal crimen e, incluso, para coadyuvar a su combate, partiendo desde lo más básico, como es la descripción de las conductas delictivas y sus métodos de captura, hasta el empoderamiento social que impulsa el reconocimiento del fenómeno en los distintos entornos, así como su denuncia. Por eso, es importante que, en favor de un México sin trata, todos los miembros de la comunidad estén alertas, informados y dispuestos a formar un frente común con las instituciones y organizaciones que luchan contra este flagelo.

areli.cano09@gmail.com

[1]Informe de la OIT, "Ganancias y Pobreza: Aspectos económicos del Trabajo Forzoso" . Disponible en: http://www.ilo.org/global/about-the-ilo/newsroom/news/WCMS_243308/lang--es/index.htm

[2] Cifras actualizadas del Diagnóstico sobre la Situación de la Trata de Personas en México. Boletín de prensa disponible en: http://www.cndh.org.mx/sites/all/doc/Comunicados/2016/Com_2016_240.pdf

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