Opinión

Lozoya: ¿circo o justicia?

Para lo que sirve el escándalo es para la negociación política. | Jorge Ramos Pérez

  • 27/07/2020
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Allá por 2017, tres diputadas federales del PRD, entre ellas la ex perredista Beatriz Mojica Morga, presentaron una denuncia contra Emilio Lozoya Austin por presumir que había recibido millones de dólares de Odebrecht para financiar la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto.

Pero desde la entonces Procuraduría General de la República se frenó la pesquisa. Entonces Santiago Nieto, fiscal especial para delitos electorales, fue reconvenido para que no pidiera las declaraciones de los directivos de Odebrecht en Brasil.

Después vino la acometida del peñismo contra Nieto, hoy titular de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), y lo despidieron.

Desde el gobierno de Peña Nieto se obstaculizó la investigación. Quedó sepultada.

De acuerdo con documentos judiciales, incluso hubo varios “errores” que, en su momento, le dieron a Lozoya la oportunidad de salir bien librado de las primeras investigaciones. Es muy probable que no hayan sido fallas sino francos autogoles en beneficio de Lozoya.

Un personaje que cruzó el pantano del peñismo al obradorismo fue Felipe Muñoz, como subprocurador de Delitos Federales. Este hombre tendría quizá mucho que contar en esta historia, no sólo del escandaloso caso de corrupción de Odebrecht, también de otros como la llamada Estafa maestra.

Aunque finalmente fue despedido de la Fiscalía General de la República, Muñoz estuvo tiempo suficiente para ir colocando piedritas o auténticas rocas que, paradójicamente, le allanan el camino a Lozoya.

La danza de datos que han dado a conocer columnistas y medios como Proceso y Reforma dejan lugar a muchas dudas.

El propio presidente Andrés Manuel López Obrador se ha encargado de soltar algunos detalles en sus conferencias de Palacio Nacional.

Lozoya tiene ya más de una semana en un “hospital”. Algunas versiones hablan de una operación de una hernia hiatal. Se alegó que venía de España con anemia. Pero el hecho real es que no se sabe con exactitud y por cauces formales su estatus jurídico.

Lo que se ha conocido que embarra a panistas, priístas, perredistas y hasta uno que otro morenista, la verdad es que no tiene ningún sustento jurídico. Peor aún: no serviría ni para iniciar procedimientos contra algunos que son hasta gobernadores. Para colmo, a manera de ejemplo, el dato que se conoció el viernes del restaurante El Globo donde presuntamente pactaba Lozoya con los brasileños los sobornos era algo que ya se había consignado en un libro del periodista Raúl Olmos sobre la trama de Odebrecht. ¿Cuál novedad?

Sin embargo, para lo que sirve el escándalo es para la negociación política.

El 17 de julio pasado la FGR informó que Emilio "L" llegó a la Ciudad de México a las 00:46 horas de este día, aplicándosele de inmediato el protocolo correspondiente en el que el Ministerio Público Federal le leyó sus derechos y le informó que se le estaban ejecutando las órdenes de aprehensión por los casos Agronitrogenados y Odebrecht, y que desde ese momento quedaba detenido.

Por el caso agronitrogenados, que desde la campaña presidencial López Obrador tenía en la mira, cuentan que hay bastante tela de dónde cortar, incluso habría un video donde Peña Nieto le ordena comprar la chatarra al estilo Felipe Calderón: haiga sido como haiga sido.

La sociedad ya está curada de espanto. Han visto al hermano incómodo de un ex presidente, ex directores de Pemex, líderes sindicales, ex secretarios y hasta un ex presidente compareciendo ante un ministerio público (Luis Echeverría por la guerra sucia de los 70, el 2 de octubre del 68 y hasta el halconazo del 10 de junio de 1971), pero todos salieron bien librados, aunque por consigna política pasaron un tiempo tras las rejas.

López Obrador, una vez más, tiene una oportunidad de oro para demostrar que habrá justicia. O puro circo, que es lo que se ha visto hasta ahora, pero que para fines electorales es un bocado de cardenal...

Punto y aparte. Curiosamente un expediente que embarra a altos personajes de la 4T fue extraído de oficinas públicas y llevado a hurtadillas a un lugar “más seguro”. ¿En serio van contra la corrupción?

Punto final. Un ex candidato presidencial volvió a frenar sus ímpetus de volver a la palestra. Por ahora.

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