Opinión

Los viajes ilustran ¿será?

En los ochenta la ciudad de Bogotá tenía su propia identidad, distinta a la que podíamos encontrar de la ciudad de México.

  • 02/05/2015
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Viajar permite tomar distancia de las cosas y tener una panorámica de los acontecimientos. La experiencia de regresar a Bogotá, después de muchos años, fue muy interesante. Pasar de encontrar a una nación inmersa en el miedo, el provocado por las autoridades, los paramilitares, el del narco, la guerrilla, contra una población indemne que se cuidaba siempre la espalda (y no es una fórmula literaria sino un hecho real), que después de las diez de la noche no se atrevía a salir, que vivía con la angustia del próximo golpe de Estado y con una profunda desconfianza, en los años ochenta, a la Colombia de hoy, con muchos problemas pero que en voz alta expresa sus filiaciones, que discute con mucha vehemencia y que aunque no hay heridas restañadas, al final se impone la búsqueda de la paz, con muchos límites, con muchas fallas, con pasos pequeños pero seguros.

 

En Colombia, en su capital, puede verse hoy un país que tiene prisa por acordar puntos que den pasos a un orden social que impulse sus capacidades, antes que el discurso de la derecha eche para abajo, tire por la borda, los ya varios años de búsqueda de acuerdos en La Habana. Si es o no el mejor acuerdo, si cumple las expectativas de todos los sectores lo importante es que deje sentadas las bases para el desarrollo pacífico e integral del país. El camino no es fácil, las provocaciones de todo tipo están a la orden del día.

 

Las oposiciones

La actividad militante del expresidente Uribe, que tiene una presencia arraigada en los sectores de la derecha y las faltas de control del ejército tanto el nacional como el de la guerrilla, son piedras en el camino que aprovechan todos los enemigos del proceso de diálogo. Muy bien por una sociedad que en el camino ha logrado consolidar estructuras de apoyo y organización de las víctimas, así, sin más calificativos. Hay una discusión que trasciende los muros de las academias y sale a la calle para dar su punto de vista y recuperar los espacios perdidos.

 

Otros actores

No se siente el miedo y aunque no está presente, los señores de la droga aspirarían al descarrilamiento de los diálogos porque su éxito los dejaría exhibidos a ellos. Los maestros, están en paro por mejores condiciones de vida, pero sobre todo por la exigencia de mejores programas de estudio: La “globalización” de la política es evidente; la homogenización de los planes y programas en todo el mundo es un hecho y es la misma lucha.

 

En los ochenta la ciudad tenía su propia identidad, distinta a la que podíamos encontrar de la ciudad de México, por ejemplo. Hoy en las calles puede encontrar uno las mismas tiendas, los mismos anuncios, las mismas políticas. ¿Modernidad? ¿Dominación? ¿Control? Los productos netamente nacionales parecen sólo un asunto de folklor, de “curiosidad”. Las diferencias desaparecen ya que el pensamiento único, el del capital financiero, señala que las diferencias son malas para el mercado, no permiten su control. ¿Exagero?

 

Y nosotros…

Ante los últimos acontecimientos del Legislativo me he preguntado si los diputados y senadores están en sus cabales. Ahora resulta que habrá una verificación para poder circular por las carreteras nacionales. Por supuesto, no fueran a enojarse las empresas productoras de autos, los que tengan menos de tres años estarán exentos de hacerlo. ¡Cuánta tontería puede concentrarse en tan pocas personas!

 

De pilón…

Y al final descarriló la reforma política para el Distrito Federal. Los senadores habían generado una propuesta y nos llamaríamos “Estado de la Ciudad de México” o algo así. No conozco las razones de los diputados para enviarla a la congeladora hasta un periodo extraordinario, o el siguiente ordinario, lo que es cierto es que la iniciativa traía su dardo envenenado pues 40% de los integrantes del congreso constituyente de ese estado serían nombrados por los partidos políticos; es decir, que con un poco que empujaran podrían determinar la vida política de la entidad, al margen de lo que los ciudadanos pudiéramos planear.

 

¿Y si nos lanzamos a ese congreso? ¿Dónde planteamos nuestras iniciativas? ¿Dónde digo cómo quiero vivir? ¿Cómo proponemos las formas democráticas que deberían regirnos? En fin, la constitución para esta ciudad debería de ser un modelo de avanzada y no la carta de control de cualquier partido. Suficiente tenemos con los dos nuevos estados creados  por el jefe del Ejecutivo en uno de sus últimos discursos: Los riesgos de la lectura automática, no razonada. Ni el teleprompter resuelve lo que no se sabe.

 

Mientras estaban esas discusiones y creaciones, La tribu Yaqui convocó a una marcha con destino final la ciudad de México. Exigen la aparición de los 43, la libertad de sus dirigentes, el rescate del agua, entre otras cosas. Salen de Cajeme, en Sonora, y de Coahuila y Chiapas. Esta marcha recuerda la de los mineros de Santa Rosita en  marzo de 1951 (la Caravana del Hambre, fue nombrada) ¿Nos quedamos callados? ¿Cómo participamos? ¡Participamos!

 

Facebook: carlos.anayarosique

Twitter: @anayacar

 

(Obviedades es un ejercicio de reflexión que comparto con mucho gusto no para que estén de acuerdo sino para hacer conciencia de las contradicciones de un régimen… que puede ser cualquier  régimen, no importa el partido, por supuesto)

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