Opinión

Los verdaderos costos de la austeridad lopeciana (1a parte)

La austeridad lopeciana es sustancial y significativamente distinta de la republicana y de la franciscana. | Leonardo Martínez

  • 10/09/2020
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Matemáticamente hablando me imagino a la ignorancia como una función exponencial y diacrónica de sí misma, esto es, si entre dos momentos la base crece, el exponente (que es igual a la base) también crece y la función observa un crecimiento exponencial acorde. Mi lectura en este caso va en este sentido: mientras menos sabe una persona sobre un tema y sobre las maneras en las que éste evoluciona, su ignorancia sobre los alcances y sobre las implicaciones asociadas al tema crece de manera exponencial. 

No sé por qué (sic), pero cada vez que López Obrador anuncia con renovado orgullo y cara de satisfacción una nueva “medida de austeridad” me viene ipso facto la imagen de esa ominosa función exponencial y su desventurada gráfica anunciando más aflicciones sociales y futuros desconsuelos.

Porque una cosa son el inacabable sermón de la campaña y la homilía del palacio, que describen una sociedad imaginaria y alternativa confeccionada con altas dosis de ignorancia y datos irreales, y otra muy diferente es la desolación que viven todos los días muchos millones de personas atrapadas por el lastre de todas las desigualdades y la ineptitud galopante de este gobierno.

López Obrador repite una y otra vez que sus medidas de austeridad son por el bien del pueblo y que su inspiración proviene de dos austeridades que ha mencionado muchas veces, la republicana y la franciscana. Pero hay que dejar en claro que el problema no son las buenas intenciones (¿quién se va a oponer a mejorar el bienestar de la gente?) sino la estrategia aplicada para materializarlas

La austeridad lopeciana es sustancial y significativamente distinta de la republicana y de la franciscana. Las dos últimas se despojan de lo superfluo sin menoscabo de su capacidad de servicio y sin mermar el bienestar de los destinatarios de sus propósitos y sus acciones. Muy al contrario, el despojo irracional de recursos propios que profesa la austeridad lopeciana no beneficia a nadie, y sin embargo causa enormes y profundos daños y perjuicios a los ciudadanos.      

En una serie de entregas trataré de mostrar con algunos ejemplos el tamaño descomunal de los costos económicos y sociales que habremos de pagar durante años, gracias a la aplicación de las medidas de “austeridad” de este gobierno. Me queda claro que para que el público tenga un marco de referencia que le ayude a entender las dimensiones del desfalco, habrá que utilizar métricas distintas a las convencionales. 

Pero también será importante transparentar la pueril aritmética contable en la que se basa la austeridad lopeciana, así sea para insistir en obviedades: no se puede construir una nave espacial cuando apenas se saben las tablas de multiplicar o se presume que ya se puede con la simplificación de algunos quebrados.

La nación es un gran ecosistema complejo. Velar dignamente por el buen desempeño de los ecosistemas que la constituyen es una tarea difícil y titánica que requiere de muchos atributos que muy pocas personas reúnen.

Sin embargo, López Obrador ha dicho que todo le resulta fácil: gobernar, perforar un pozo petrolero, diseñar un aeropuerto, hacer grandes obras de infraestructura sin estudios técnicos o de impacto, desviar gasoductos, clausurar plantas industriales en construcción, despedir funcionarios por millares, cancelar presupuestos, destruir instituciones, eliminar la corrupción y entre decenas de otros ejemplos, uno que provoca muertes evitables todos los días: controlar una pandemia.

Una persona que cree que todo eso es fácil da muestra de una señal inequívoca: la de poseer un grado superlativo de ignorancia. Y cuando esa persona encabeza el poder ejecutivo, las consecuencias para el país son inevitablemente desastrosas.

Hemos sido testigos de cómo en los hechos esa ignorancia se ha mezclado con sentimientos vivos de rencor y desplantes de soberbia para aplicar medidas de austeridad lopeciana que contribuyen a la cimentación del retroceso, que merman cada vez más al Estado y que coadyuvan al incremento de las brechas de las desigualdades sistémicas que aquejan a la sociedad mexicana. 

Sí, aunque las homilías del presidente traten de convencer de lo contrario, las medidas de austeridad lopeciana favorecen la ampliación de las desigualdades económicas y de acceso a la justicia, al sistema de salud, a una educación de calidad y a la protección de niñas, mujeres y ciudadanos en general contra una terrible violencia desatada en todas sus formas. El saldo de este gobierno será cuantiosamente negativo en casi todos los rubros.

Pero no es fácil que la gente lo capte, sobre todo cuando estamos a la mitad de la tormenta. Las dificultades para vislumbrar los impactos de las medidas de “austeridad” son muchas, pero algunas de ellas tienen que ver con el hecho de que los ecosistemas económicos y sociales son complejos, y por lo tanto muchos de los efectos se distribuyen insospechadamente en diferentes ámbitos, lugares y tiempos.   

Algo de lo que intentaré hacer en las próximas entregas es transparentar algunos de los caminos por los que transitan los impactos negativos de dichas medidas y evidenciar que la aritmética contable de López Obrador se basa en una concepción fundamentalmente errada y rudimentaria de las políticas públicas. 

Lo que por obvio no tendremos que demostrar es que los costos que tendremos que pagar como consecuencia directa de la austeridad lopeciana serán, sin duda, verdaderamente descomunales

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