Opinión

Los sueños salvajes del neoporfirismo

En uno de los pocos foros que se han organizado sobre los 20 años del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) el ex presidente Ernesto Zedillo declaró ufano que ni en sus "más salvajes sueños" hubiera esperado ver una reforma energética como la que se aprobó el año pasado.

  • 11/05/2014
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El lenguaje traiciona a Zedillo. Califica la propuesta energética aprobada por el PRI y el PAN como una salvajada y lo es. Se trata de una regresión al Siglo XIX cuando bajo el mando del dictador Porfirio Díaz el petróleo, las minas y los ferrocarriles estaban en manos privadas extranjeras.

A diferencia de lo que dice el discurso de los fanáticos de la economía de mercado, las privatizaciones y el dejar hacer dejar pasar nada tienen que ver con la "modernidad", sino con la nostalgia de los grupos cuyos intereses fueron afectados por el progreso.

El mismo Zedillo, durante su gobierno, contribuyó a esta vuelta al porfirismo con la privatización de los ferrocarriles que en su momento fueron símbolo de la dictadura y que con el estallido de la revolución se convirtieron en emblema del cambio social en el país.

Los sueños salvajes de Zedillo, Salinas y Peña son primitivismo económico puro y en más de 30 años de neoliberalismo no han dado ningún resultado positivo para el país. El TLCAN no produjo los empleos que dijeron; tampoco detonó el florecimiento de las empresas nacionales, al contrario, muchas fueron a la quiebra; la balanza comercial de México sigue siendo desfavorable y la devastación del campo ha producido un incremento en la migración a Estados Unidos y el dramático ensanchamiento de la violencia del narcotráfico.

Por eso, los sueños salvajes de Zedillo son la pesadilla de los mexicanos que han visto cómo en las últimas tres décadas su poder adquisitivo se hunde y los niveles de bienestar desaparecen. Antes del neoliberalismo había pobres. Gracias al libre mercado en México ya existe la categoría de extremadamente pobres.

Pese a la contundencia de la realidad, los neoliberales insisten en repetir una y otra vez que ellos sí saben manejar la economía y cada que afirman esto la realidad les contesta de manera categórica. Decían que si Andrés Manuel López Obrador llegaba a la presidencia endeudaría al país y, sin embargo, con Peña Nieto durante el ejercicio fiscal 2013 se incrementó la deuda pública en 2 billones 372 mil millones de pesos. De acuerdo con el periódico La Jornada (09/05/14) este endeudamiento se debe a que la presidencia se sobregiró más de mil millones en su gasto sin que esto haya significado una inversión en infraestructura.

Mientras, el país se hunde en una recesión aceptada por el Inegi pero negada insistentemente por el titular de Hacienda. En las mesas de las familias mexicanas cada día hay más austeridad porque el salario no alcanza y el desempleo no cede. Esos son los sueños salvajes de Zedillo, la pesadilla que es necesario derrotar.

@martibatres

 

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